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<publisher-name><![CDATA[Facultad de ArquitecturaUniversidad Tecnológica de La Habana José Antonio Echeverría, Cujae]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Acueducto de Albear, obra maestra de la ingeniería cubana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[The paper analyzes the characteristics and operation of Albear Aqueduct, an exceptional work of Cuban engineering of all time, designed by the military engineer Francisco Albear and Lara, who also directed its implementation over the second half of the nineteenth century. This important work was able to meet and exceed the needs of the people of that time with excellent water quality and continues running efficiently to the present. For its excellent design won major national and international awards.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>DEL  REINO DE ESTE MUNDO/ HISTORIA DE LA ARQUITECTURA Y EL URBANISMO</b></font></p>    <p align="right">&nbsp;</p>    <p><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>El  Acueducto de Albear, obra maestra de la ingenier&iacute;a cubana</b></font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>The  Albear Aqueduct, a masterpiece of Cuban engineering</b></font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    <p></p>    <p></p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>Mar&iacute;a  Victoria Zardoya Loureda</b></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Facultad  de Arquitectura, Instituto Superior Polit&eacute;cnico Jos&eacute; Antonio Echeverr&iacute;a.  La Habana, Cuba.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p><hr /> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>RESUMEN</b>      <p>El texto analiza las caracter&iacute;sticas y el funcionamiento del Acueducto  de Albear, una obra excepcional de la ingenier&iacute;a cubana de todos los tiempos  proyectada por el ingeniero militar Francisco Albear y de Lara, quien adem&aacute;s  dirigi&oacute; su ejecuci&oacute;n a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX.  Esta importante obra logr&oacute; satisfacer con creces las necesidades de la  poblaci&oacute;n de entonces con un agua de excelente calidad y contin&uacute;a  funcionando en forma eficiente hasta el presente. Por su acertado dise&ntilde;o  obtuvo importantes reconocimientos nacionales e internacionales.</p>    <p><b>Palabras  clave</b>: acueducto, Albear, abastecimiento de agua, ingenieros militares, patrimonio  hidr&aacute;ulico.</p></font> <hr /> <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>  ABSTRACT</b>     <p> The paper analyzes the characteristics and operation of Albear  Aqueduct, an exceptional work of Cuban engineering of all time, designed by the  military engineer Francisco Albear and Lara, who also directed its implementation  over the second half of the nineteenth century. This important work was able to  meet and exceed the needs of the people of that time with excellent water quality  and continues running efficiently to the present. For its excellent design won  major national and international awards.</p>    <p><b>Key words</b>: aqueduct, Albear,  water supply, military engineers, hydraulic heritage.</p></font> <hr />     <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las  actividades constructivas m&aacute;s significativas que se desarrollaron en la  primitiva villa de La Habana durante su primer siglo de vida estuvieron asociadas  a la necesidad de defenderla y de proveer de agua a sus habitantes. De hecho,  ambas empresas fueron conducidas por los mismos constructores. La Zanja Real,  primer gran acueducto realizado por los espa&ntilde;oles en Am&eacute;rica, se  comenz&oacute; en 1566 bajo la direcci&oacute;n de Francisco Calona, maestro mayor  a cargo de la construcci&oacute;n de la fortaleza de la Real Fuerza, pero ser&iacute;a  el afamado ingeniero militar Bautista Antonelli, llegado a Cuba dos d&eacute;cadas  m&aacute;s tarde para dirigir la edificaci&oacute;n de las fortalezas de La Punta  y El Morro, quien la termin&oacute; en 1592, el mismo a&ntilde;o en que La Habana  adquiri&oacute; el t&iacute;tulo de ciudad. As&iacute;, durante m&aacute;s de  dos siglos, la poblaci&oacute;n de la capital cubana se abasteci&oacute; de las  aguas de la Zanja Real y de aljibes alimentados del agua de lluvia que se recog&iacute;a  a trav&eacute;s de los tejados. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  siglo XIX se inici&oacute; con la construcci&oacute;n del cementerio Espada, primer  cementerio p&uacute;blico de la capital, por mandato del obispo Juan Jos&eacute;  D&iacute;az de Espada y Fern&aacute;ndez de Landa, decisi&oacute;n a la que le  sucedieron a lo largo de la primera mitad de esa centuria otras acciones encaminadas  al saneamiento de la ciudad, enfrascada entonces en la modernizaci&oacute;n de  sus principales estructuras productivas. El pensamiento higienista decimon&oacute;nico  trajo grandes cambios para una Habana ya desbordada fuera de sus murallas, con  una poblaci&oacute;n que rebasaba los 80 mil habitantes, lo que aument&oacute;  la urgencia de poder contar con mayor volumen y sobre todo, con mejor calidad  del agua.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En  &eacute;poca del gobierno de Francisco Dionisio Vives (1823-1832), el Intendente  de Hacienda, Claudio Mart&iacute;nez de Pinillos, Conde de Villanueva, solicit&oacute;  autorizaci&oacute;n para construir un nuevo acueducto que remplazara a la Zanja  Real. El Acueducto de Fernando VII se inici&oacute; en junio de 1831, bajo la  direcci&oacute;n de Manuel Pastor y Nicol&aacute;s del Campo y se concluy&oacute;  en 1835, durante el mandato de Miguel Tac&oacute;n. Este acueducto conduc&iacute;a  el agua a trav&eacute;s de tuber&iacute;as desde los antiguos Molinos del Rey  hasta la ciudad, lo que signific&oacute; un paso de avance desde el punto de vista  sanitario en relaci&oacute;n con la Zanja por donde el agua corr&iacute;a a cielo  abierto. Por otro lado permiti&oacute; una mayor cantidad de tomas de agua para  el abastecimiento de edificios p&uacute;blicos, suministrar agua a muchas residencias  a trav&eacute;s del servicio de plumas[1], y a su vez servir a m&aacute;s de una  decena de fuentes que engalanaron las principales plazas y paseos capitalinos,  como parte del suntuoso mobiliario urbano que caracteriz&oacute; a los espacios  p&uacute;blicos de esos a&ntilde;os. Sin embargo, no se logr&oacute; la eficiencia  que se calcul&oacute; debido a que la capacidad de los estanques era insuficiente  y el funcionamiento de los filtros fue lento. Asimismo, la descarga result&oacute;  menor de la esperada y adem&aacute;s el agua se enturbiaba en la &eacute;poca  de crecidas del r&iacute;o Almendares. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>El  Acueducto de Albear</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En  1848 se design&oacute; a Francisco Albear y de Lara como director de obras p&uacute;blicas  de la Real Junta de Fomento. El ingeniero Albear hab&iacute;a nacido en La Habana  en 1816 y a los 19 a&ntilde;os march&oacute; a Espa&ntilde;a para estudiar en  la Academia del Real Cuerpo de Ingenieros [2], siguiendo la tradici&oacute;n familiar.  Su estancia en la Metr&oacute;polis pr&aacute;cticamente coincidi&oacute; con  el gobierno del capit&aacute;n general Miguel Tac&oacute;n durante el cual se  realizaron significativas obras a escala urbana que transformaron la imagen de  La Habana y definieron aspectos importantes de su destino futuro.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cuando  Albear asumi&oacute; su cargo, ya la zona de los barrios de extramuros estaba  consolidada y la ciudad se hab&iacute;a ramificado hacia el suroeste con la barriada  de El Cerro, surgida como zona de veraneo, distante del centro. Nuevos usos y  costumbres hab&iacute;an convertido a La Habana en una ciudad m&aacute;s extrovertida  con un variado repertorio de edificios p&uacute;blicos concebidos para nuevas  funciones (<a href="/img/revista/au/v34n3/f0108313.jpg">figura 1</a>). Sin  embargo, el abastecimiento de agua segu&iacute;a siendo precario para una poblaci&oacute;n  que se incrementaba cada d&iacute;a. Por tal raz&oacute;n en 1852 se design&oacute;  al teniente coronel de ingenieros Francisco Albear y de Lara como presidente de  una comisi&oacute;n encargada de estudiar c&oacute;mo abastecer de agua potable  a La Habana. Tras un minucioso estudio del territorio que circundaba a la ciudad,  en 1856 redact&oacute; un pormenorizado documento [3] en el que expuso y fundament&oacute;  la conveniencia de tomar el agua de los manantiales de Vento, ubicados a unos  once kil&oacute;metros al suroeste de La Habana, a diferencia de los acueductos  que le precedieron, la Zanja Real y Fernando VII, que tomaban el agua del r&iacute;o  Almendares. </font></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esta  memoria fue redactada con un lenguaje elegante y po&eacute;tico que puso en evidencia  tanto sus vastos conocimientos t&eacute;cnicos como su amplia cultura. Al describir  el sitio Albear coment&oacute;:</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En  medio de aquellas m&aacute;rgenes frondosas, en el fondo de la peque&ntilde;a  cascada de Vento, que se abre perpendicularmente sobre la izquierda del r&iacute;o,  llama primero la atenci&oacute;n por su potente ruido, y se presenta despu&eacute;s  a la vista sorprendida, el m&aacute;s hermoso y considerable de aquellos manantiales,  brotando hirviente y abundoso por veinte distintas partes, en un peque&ntilde;o  espacio, al pie de la ladera, y apenas reunido en una sola masa, despl&oacute;mese  como una cascada de diamantes en el r&iacute;o, cuya corriente hace refluir hasta  la opuesta orilla. Admira la limpieza y transparencia de aquellas ondas; recrea  y refrigera el sol de los tr&oacute;picos el solo aspecto de aquella masa de agua  tan fresca y tan pura; pero, sobre todo, suspenden el &aacute;nimo y hacen refleccionar  (sic), su gran volumen y la violencia con que brota.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Y  a&ntilde;adi&oacute; que de esos manantiales nac&iacute;a un &hellip;&rdquo;agua  clara, limpia y transparente como el cristal m&aacute;s puro, tan agradable al  paladar que invita a la sed el gusto de beberla&rdquo;. Pero no solo se refiri&oacute;  a la excelente calidad de agua. Tuvo en cuenta adem&aacute;s, su temperatura constante  y sobre todo, la fuerza con que brotaba, lo que descartaba el temor a que mermase  el suministro en alguna ocasi&oacute;n. Una prueba hecha con un aforo provisional  e imperfecto permit&iacute;a obtener un caudal de agua nueves veces mayor que  el que se obten&iacute;a con el Acueducto de Fernando VII. Era tal el volumen  de agua, que denomin&oacute; a los principales manantiales con el nombre de Londres,  Par&iacute;s, Madrid, San Petersburgo y N&aacute;poles, pues los consideraba capaces  cada uno de abastecer a esas populosas ciudades. </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin  embargo, a pesar de las bondades del sitio, exist&iacute;an varios inconvenientes  a salvar. Estos manantiales estaban muy pr&oacute;ximos al r&iacute;o Almendares  y los mejores se encontraban en su margen izquierda, por lo que era necesario  conducir el agua hacia la ciudad atravesando el r&iacute;o. Por otro lado, su  ubicaci&oacute;n en el fondo de una especie de embudo provocaba que el r&iacute;o  los tapase cuando crec&iacute;a en &eacute;poca de lluvias y que la Ca&ntilde;ada  de Vento arrastrase agua sucia hacia ellos. No obstante, Albear consider&oacute;  que eran dificultades superables si se trabajaba con ingenio, prudencia y pericia,  y tras sopesar las ventajas e inconvenientes de su propuesta, concluy&oacute;  con la rotunda convicci&oacute;n de que la obra que propon&iacute;a era factible  y que remediar&iacute;a los problemas de abastecimiento de agua que padec&iacute;a  La Habana. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La  soluci&oacute;n concebida por Albear contemplaba un punto de recolecci&oacute;n  de las aguas, un canal que las condujese, estanques para almacenarla y el sistema  de distribuci&oacute;n a la ciudad. (<a href="#f2">Figura 2</a>). Pero esta secuencia  implicaba precisos trabajos ingenieriles para materializarse, en particular, la  necesidad de tomar las aguas de Vento separadas de las del r&iacute;o Almendares  y las de la Ca&ntilde;ada. En un inicio propuso represar el agua elevada a tres  o cuatro metros de alto, pero desisti&oacute; despu&eacute;s y mantuvo los manantiales  al nivel natural de su afloramiento en la Ca&ntilde;ada de Vento, es decir a casi  un metro sobre el nivel m&iacute;nimo del r&iacute;o. </font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0208313.jpg" width="580" height="513" /><a name="f2" id="f2"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  proyecto de conducci&oacute;n de las aguas de los manantiales de Vento a la ciudad  de La Habana fue aprobado por la Junta Consultiva de Caminos, Canales y Puertos  de Madrid el 17 de noviembre 1857, y por el capit&aacute;n general de la Isla  de Cuba, Leopoldo O&acute;Donell, en octubre del a&ntilde;o siguiente. La primera  piedra del nuevo acueducto se coloc&oacute; el 26 de junio de 1861.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Toma  del agua</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Para  la recolecci&oacute;n del agua fue dise&ntilde;ado un estanque conocido como Taza  de Vento o de Albear en el que se re&uacute;nen los manantiales, que adem&aacute;s  cumple la funci&oacute;n de independizar con un muro de contenci&oacute;n el agua  de esos manantiales de las del r&iacute;o y las de la Ca&ntilde;ada. (<a href="#f3">Figura  3</a>). La Taza consiste en un gran estanque en forma de hemiciclo, que recuerda  un teatro griego, con un radio de diez metros. Hacia el lado del r&iacute;o est&aacute;  delimitada por un rect&aacute;ngulo, cuyo lado mayor constituye la base del muro  que independiza la recolecci&oacute;n del agua de los manantiales de la corriente  del r&iacute;o Almendares. Es un muro macizo, con un talud ligero en la cara que  da hacia el r&iacute;o, mientras que la que da a la Taza expone el despiece de  los sillares que lo componen, lo que cumple adem&aacute;s una funci&oacute;n decorativa.  El muro est&aacute; apoyado sobre un z&oacute;calo, que circunda tambi&eacute;n  el hemiciclo a modo de marco contenedor del agua que se capta. Como complement&oacute;  la Ca&ntilde;ada se rellen&oacute; con una criba armada con cantos acomodados  sin mortero, que constituye una red de desag&uuml;e para incorporar a la Taza  el agua absorbida proveniente de otros manantiales pr&oacute;ximos. De la Taza  sale un canal de derivaci&oacute;n que se conecta con la Torre Sur, punto de partida  del t&uacute;nel que atraviesa en r&iacute;o Almendares. </font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0308313.jpg" width="398" height="570" /><a name="f3" id="f3"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>T&uacute;nel  bajo el r&iacute;o </i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La  construcci&oacute;n de esta obra sumamente compleja demand&oacute; del ingeniero  Albear el despliegue de sus excepcionales dotes, pues fue necesario desviar el  curso del r&iacute;o durante su construcci&oacute;n. El t&uacute;nel est&aacute;  conformado por dos muros verticales que apoyan en el fondo, cubiertos por una  b&oacute;veda de cuatro metros de di&aacute;metro, sobre la que se construy&oacute;  adem&aacute;s un canal de base rectangular para que circulase el r&iacute;o en  el tramo que va sobre dicho t&uacute;nel. En el proceso de construcci&oacute;n  surgieron inconvenientes no previstos, como la aparici&oacute;n de un manantial  vertical que fue necesario entubar y crear para &eacute;l una captaci&oacute;n  especial. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por  dentro del t&uacute;nel circula el agua a trav&eacute;s de un sif&oacute;n conformado  por dos tuber&iacute;as de hierro fundido de un metro de di&aacute;metro, desde  la Torre sur hasta la Torre norte. (<a href="#f4">Figura 4</a>). Estas torres  contienen los canales de entrada y salida por los que se bifurca el agua hacia  los dos tubos de hierro. La torre sur cuenta con tres compuertas de hierro, dos  que controlan la conexi&oacute;n con los tubos y la tercera para controlar el  desv&iacute;o del agua hacia el r&iacute;o. Su ejecuci&oacute;n puso en evidencia  la pericia del ingeniero Albear en el c&aacute;lculo de la construcci&oacute;n  del conjunto de b&oacute;vedas de siller&iacute;a que las conforma, (<a href="#f5">figura  5</a>) as&iacute; como sus preocupaciones est&eacute;ticas expuestas en las adecuadas  proporciones y los sencillos detalles ornamentales neocl&aacute;sicos que caracterizan  sus exteriores. <a href="/img/revista/au/v34n3/f0608313.jpg">Figura 6.</a></font></p>    
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0408313.jpg" width="580" height="423" /><a name="f4" id="f4"></a></p>    
<p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0508313.jpg" width="580" height="406" /><a name="f5" id="f5"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Canal  de Albear</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  canal cubierto que traslada el agua desde la Torre norte hasta los Dep&oacute;sitos  de Palatino se concibi&oacute; con el nombre de Canal de Isabel II, pero se le  conoce como Canal de Albear. Es una especie de r&iacute;o subterr&aacute;neo que  conduce el agua a lo largo de m&aacute;s de diez kil&oacute;metros por un cauce  limpio, con una pendiente que permite salvar la diferencia de cota (casi dos metros)  que existe entre Vento y los Dep&oacute;sitos de Palatino. El canal tiene forma  ovoide vertical, algo que fue innovador en su momento, lo que resulta muy efectivo  para contener las presiones externas de un terreno saturado de agua. La parte  inferior por donde circula el l&iacute;quido se construy&oacute; con mamposter&iacute;a  hidr&aacute;ulica y la superior con ladrillos de cer&aacute;mica.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">A  lo largo de su trayecto se edificaron tres casas de compuertas que tienen la funci&oacute;n  de desaguar hacia el r&iacute;o, lo que sirve de aliviadero para que el canal  trabaje a la capacidad para la que fue calculado. A estas tres casas de compuertas  de planta cuadrada se suman veinticuatro torres cil&iacute;ndricas destinadas  al registro e inspecci&oacute;n y a la ventilaci&oacute;n del conducto, las que  se decoraron con discretas cornisas y platabandas que enmarcan las puertas, con  arcos de medio punto. <a href="#f7">Figura 7</a>.</font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0708313.jpg" width="368" height="564" /><a name="f7" id="f7"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Dep&oacute;sitos  de Palatino</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Entre  el sistema de abastecimiento y el de distribuci&oacute;n era necesario un dep&oacute;sito  que garantizase la continuidad del servicio, es decir, un abastecimiento constante  independientemente de las variadas exigencias de consumo y sus fluctuaciones a  lo largo del d&iacute;a. El dep&oacute;sito adem&aacute;s servir&iacute;a de reserva  ante la posible necesidad de limpieza, mantenimiento o de reparaci&oacute;n de  alg&uacute;n tramo del canal. Por lo tanto Albear consider&oacute; necesario construir  un dep&oacute;sito que permitiese una reserva de 50 litros, por cinco d&iacute;as,  para una poblaci&oacute;n de 250 000 habitantes, con la previsi&oacute;n de su  posible incremento [4]. A tal efecto seleccion&oacute; el terreno comprendido  entre el Acueducto de Fernando VII, la Calzada de Palatino y el Ferrocarril Oeste,  un lugar relativamente cerca de la ciudad de entonces, con una altura que permit&iacute;a  que el agua llegase por gravedad a ella. Concibi&oacute; los dep&oacute;sitos  excavados para que la tierra le ofreciese resistencia a la presi&oacute;n del  agua sobre los muros de cierre, lo que simplific&oacute; su c&aacute;lculo y construcci&oacute;n  posterior, pues se requiri&oacute; un talud m&iacute;nimo. Albear concibi&oacute;  que los dep&oacute;sitos se techaran, pero esto no se materializ&oacute;. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  dise&ntilde;o de los dep&oacute;sitos parti&oacute; de una composici&oacute;n  acad&eacute;mica. Est&aacute; constituido por un tanque rectangular, dividido  en dos estanques sim&eacute;tricos, separados por un muro sobre el cual se construy&oacute;  una acera, que a modo de pasarela, (<a href="#f8">figura 8</a>) comunica el edificio  que contiene los aparatos de la toma del agua, con la Arcada, la obra m&aacute;s  divulgada como imagen del Acueducto de Albear. (<a href="#f9">Figura 9</a>). En  este espl&eacute;ndido pabell&oacute;n se encuentran las compuertas, los caces  de tomas y el foso de maniobras. Es un suntuoso edificio que constituye un exquisito  ejemplar de la arquitectura neocl&aacute;sica que caracteriz&oacute; el siglo  XIX cubano, tratado con el mismo esmero que un edificio p&uacute;blico o un palacete,  a pesar de formar parte de una instalaci&oacute;n ingenieril.</font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0808313.jpg" width="368" height="566" /><a name="f8" id="f8"></a></p>    
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f0908313.jpg" width="580" height="402" /><a name="f9" id="f9"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  gigantesco p&oacute;rtico est&aacute; ubicado al centro del conjunto. En sus fachadas  se combina un esqueleto de pilastras d&oacute;ricas de once intercolumnios, nueve  de ellos calados bajo arcos de medio punto, mientras los de los extremos est&aacute;n  cerrados. De esta forma el edificio se percibe, ligero y di&aacute;fano, a pesar  de su gran puntal. El pretil se hace casi transparente por el uso de rejas de  hierro entre pedestales. El hierro se emple&oacute; adem&aacute;s en las rejas  que lo circundan, (<a href="#f10">figura 10</a>) en las que protegen algunos vanos,  en la escalera de caracol que permite subir a la cubierta y en las luminarias.  </font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f1008313.jpg" width="580" height="406" /><a name="f10" id="f10"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Llama  la atenci&oacute;n que, a pesar del clasicismo de la composici&oacute;n, se aprecia  una decoraci&oacute;n m&aacute;s profusa que la del neoclasicismo ortodoxo. Las  copas decoradas de la entrada, las m&eacute;nsulas en las claves de los arcos,  el movimiento de entrantes y salientes de la cornisa, las impostas sobre los pedestales  que la sostienen, as&iacute; como las superposiciones de pilastras en los &aacute;ngulos,  pudieran ser vistos como anticipo del gusto ecl&eacute;ctico que marc&oacute;  el quehacer de las primeras d&eacute;cadas del siglo XX.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Al  morir Albear el 23 de octubre de 1887, estaban concluidos la Taza, el T&uacute;nel  de Vento y el Canal hasta la casa de compuertas No. 5, pr&oacute;xima al arroyo  Orengo. [5] La ejecuci&oacute;n del tramo final del canal, los dep&oacute;sitos  de Palatino y la red de tuber&iacute;as de distribuci&oacute;n dentro de la ciudad  fueron dirigidas por el coronel de ingenieros Joaqu&iacute;n Ruiz Ruiz, cumpliendo  con lo que hab&iacute;a dise&ntilde;ado el ilustre maestro. </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  nuevo acueducto se inaugur&oacute; el 23 de enero de 1893, con el nombre de Acueducto  de Albear, en honor a su creador, a quien se le erigi&oacute; un merecido monumento  dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde. (<a href="#f11">Figura 11</a>). Aunque el acueducto  no funcion&oacute; en su totalidad hasta la fecha en que se inaugur&oacute;, seis  a&ntilde;os despu&eacute;s del fallecimiento de Albear, desde 1872 la ciudad hab&iacute;a  comenzado a recibir agua proveniente de Vento, pues se conect&oacute; el canal  terminado hasta esa fecha con la vieja red del Acueducto de Fernando VII. La obra  dur&oacute; treinta a&ntilde;os, pero en realidad parte de ese tiempo estuvo detenida  como consecuencia del inicio de las guerras de independencia y adem&aacute;s por  razones econ&oacute;micas.</font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f1108313.jpg" width="368" height="566" /><a name="f11" id="f11"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  Acueducto de Albear es el fruto de un dise&ntilde;o tecnol&oacute;gico eficiente  en el que pusieron en pr&aacute;ctica los conocimientos m&aacute;s avanzados en  el campo de la ingenier&iacute;a hidr&aacute;ulica del momento en que se proyect&oacute;.  Fue una soluci&oacute;n genial que integr&oacute; en forma excelente aspectos  t&eacute;cnicos, econ&oacute;micos y est&eacute;ticos, con una impresionante precisi&oacute;n  t&eacute;cnica, lo que permiti&oacute; cumplir con su principal cometido, dotar  a La Habana de agua de excelente calidad y en cantidad suficiente para la poblaci&oacute;n  de entonces. Por sus valores excepcionales el proyecto de este acueducto recibi&oacute;  medalla de Oro en la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s de 1878.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Ampliaciones  del Acueducto de Albear</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con  el crecimiento urbano que se produjo a inicios del siglo XX en La Habana, nacieron  nuevas urbanizaciones ubicadas en zonas altas a las que no llegaba el agua por  gravedad. De igual forma en 1910 la poblaci&oacute;n ascend&iacute;a a 300 000  habitantes, por lo que algunos lugares el agua llegaba con poca presi&oacute;n  y caudal, por lo tanto fue necesario realizar una primera ampliaci&oacute;n del  Acueducto de Albear que se ejecut&oacute; de 1908 a 1914, bajo la direcci&oacute;n  del ingeniero Enrique J. Montoulieu, en paralelo a la ejecuci&oacute;n de la obras  del alcantarillado y la pavimentaci&oacute;n de la ciudad. Para satisfacer las  nuevas demandas se ampli&oacute; la secci&oacute;n del Canal en el sif&oacute;n  de Orengo, se construy&oacute; una caseta de bombas de vapor y una casa de calderas  en Palatino, se instalaron nuevas tuber&iacute;as de hierro fundido desde los  Dep&oacute;sitos de Palatino hasta las partes altas del Vedado, La V&iacute;bora,  el Cerro y Luyan&oacute;, zonas en las que hab&iacute;a aumentado notablemente  la poblaci&oacute;n y una tuber&iacute;a maestra de hierro fundido hasta Monte  y Zulueta. Asimismo se instalaron 240 km de tuber&iacute;as de distribuci&oacute;n  del mismo material para las zonas de nuevo desarrollo del momento.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Casi  dos d&eacute;cadas despu&eacute;s fue necesaria una segunda ampliaci&oacute;n  que se ejecut&oacute; de 1925 a 1931, de nuevo bajo la direcci&oacute;n del ingeniero  Montoulieu, y la participaci&oacute;n adem&aacute;s del ingeniero Abel Fern&aacute;ndez  Sim&oacute;n. La poblaci&oacute;n rebasaba el medio mill&oacute;n de habitantes  y crecimiento urbano tambi&eacute;n hab&iacute;a seguido en ascenso, por lo que  fue necesario construir una nueva Taza en Vento, conocida como la Taza chica,  y otra Taza en Aguda del Cura, con un canal de conducci&oacute;n hasta Vento.  Se construy&oacute; adem&aacute;s una nueva Caseta de Bombas turboel&eacute;ctricas  en Palatino. En esta &eacute;poca se cre&oacute; el Jard&iacute;n de las Estaciones  en la zona de acceso a los Dep&oacute;sitos y se remodelaron las &aacute;reas  exteriores de Vento, con la creaci&oacute;n de jardines y la incorporaci&oacute;n  de senderos y elementos ornamentales (<a href="#f12">figura 12</a>). De igual  forma la Torre Norte fue remozada y se le a&ntilde;adieron elementos ornamentales  propios del estilo neocolonial, muy en boga en esa d&eacute;cada.</font></p>    <p align="center"><img src="/img/revista/au/v34n3/f1208313.jpg" width="368" height="580" /><a name="f12" id="f12"></a></p>    
<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La  tercera ampliaci&oacute;n del acueducto se produjo entre 1947 y 1948, dirigida  por el ingeniero Fern&aacute;ndez Sim&oacute;n, e implic&oacute; la instalaci&oacute;n  de un nuevo conducto de 66&rdquo; de di&aacute;metro entre Mazorra y Palatino,  pasando por Vento, que permiti&oacute; conducir hasta los dep&oacute;sitos de  Palatino un caudal de cuarenta millones de galones diarios desde Aguada del Cura,  lo que mejor&oacute; el suministro del Vedado, Luyan&oacute;, la V&iacute;bora,  el Cerro y permiti&oacute; abastecer el reparto Los Pinos, Arroyo Naranjo y Calvario.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Pero  ya en la segunda mitad del siglo fue ineludible la creaci&oacute;n de nuevos acueductos  que complementasen el funcionamiento del Acueducto de Albear y se sumaron a este  la planta de Cosculluela en 1949, el Acueducto de Paso Seco en 1950, la fuente  de abasto de Cuenca Sur en 1957, la Planta de filtros en 1974, Meireles Nuevo  en 1978, los pozos Cotorro 1, 2, 3, 4 y 5 en 1980, el acueducto El gato en 1987,  El Rinc&oacute;n en 1990 y por &uacute;ltimo la fuente de abasto Cangrejeras,  en 1994.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>El  Acueducto de Albear, Monumento Nacional</i></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El  Acueducto de Albear sigue activo y es el &uacute;nico que funciona prescindiendo  de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica pues contin&uacute;a utilizando como &uacute;nica  energ&iacute;a la fuerza con que brota el agua de los manantiales. Abastece a  los cinco municipios centrales de la ciudad de La Habana: Habana Vieja, Centro  Habana, Cerro, 10 de Octubre y Plaza de la Revoluci&oacute;n, lo que constituye  aproximadamente el 12 % de la poblaci&oacute;n de La Habana de hoy. Esta obra  fue seleccionada por la Uni&oacute;n Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la  Construcci&oacute;n de Cuba, UNAICC, como una de las Siete Maravillas de la Ingenier&iacute;a  de Cuba.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Atendiendo  a sus valores patrimoniales, el 9 de enero del 2009, en conmemoraci&oacute;n del  193 aniversario del natalicio de Albear, el Sistema de Acueductos Hist&oacute;ricos  de la ciudad de La Habana, que incluye la Zanja Real, el Acueducto de Fernando  VII y el Acueducto de Albear, fue declarado Monumento Nacional de la Rep&uacute;blica  de Cuba.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>REFERENCIAS</b></font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1.  FERN&Aacute;NDEZ SIM&Oacute;N, Abel. &ldquo;Investigaci&oacute;n, alumbramiento  y captaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas en el valle central de la provincia  de La Habana y en las vertientes costeras&rdquo;. <i>Arquitectura</i>. 1949, noviembre.,  pp. 327-333.</font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2.  GARC&Iacute;A BLANCO, Rolando. <i>Francisco de Albear. Un genio cubano universal</i>.  La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica, 2007.    </font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3.  &ldquo;Memoria sobre el proyecto de conducci&oacute;n a La Habana de las aguas  de los manantiales de Vento, formado de orden del Excmo. Sr. Gobernador Capit&aacute;n  General de la Isla de Cuba, Don Jos&eacute; Guti&eacute;rrez de la Concha, por  la Comisi&oacute;n encargada del estudio para abastecer de aguas a la Habana,  redactado por el presidente de la misma, Teniente Coronel del Cuerpo de Ingenieros,  Don Francisco de Albear y Lara-A&ntilde;o 1856&rdquo;. En: FERN&Aacute;NDEZ SIM&Oacute;N,  Abel. &ldquo;Investigaci&oacute;n, alumbramiento y captaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas  en el valle central de la provincia de La Habana y en las vertientes costeras&rdquo;,  <i>Arquitectura</i>. 1949, agosto, pp. 246-250.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4.  &ldquo;Memoria redactada por ingeniero Don Francisco de Albear y Lara en el a&ntilde;o  1876&rdquo;. En: FERN&Aacute;NDEZ SIM&Oacute;N, Abel. &ldquo;Investigaci&oacute;n,  alumbramiento y captaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas en el valle central  de la provincia de La Habana y en las vertientes costeras&rdquo;. <i>Arquitectura</i>.  1949, diciembre., pp. 355-361.</font></p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5.  FERN&Aacute;NDEZ SIM&Oacute;N, Abel. &ldquo;Investigaci&oacute;n, alumbramiento  y captaci&oacute;n de aguas subterr&aacute;neas en el valle central de la provincia  de La Habana y en las vertientes costeras&rdquo;, <i>Arquitectura</i>. 1949, octubre,  pp. 301-306.</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recibido:  27/09/2013<br /> Aprobado: 09/10/2013</font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Mar&iacute;a  Victoria Zardoya Loureda</i>. Dr.CT, Arquitecta, Profesora Titular, Facultad de  Arquitectura, Instituto Superior Polit&eacute;cnico Jos&eacute; Antonio Echeverr&iacute;a,  Cujae.</font></p>      ]]></body><back>
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