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Revista Cubana de Pediatría

Print version ISSN 0034-7531On-line version ISSN 1561-3119

Rev Cubana Pediatr vol.69 no.2 Ciudad de la Habana May-Aug. 1997

 

LABORATORIOS BETERA . SERVICIOS DE INVESTIGACIONES CLÍNICAS

Inmunoglobulinas y proteínas de fase aguda en niños atletas de alto rendimiento

Lic. Ismael Barrera Alonso,1 Tec. Oscar Otero Alfaro2 y Ailén Díaz Estévez3

RESUMEN

En este estudio se cuantificaron las inmunoglobulinas G, A y M, las proteínas de fase aguda: alfa 1 antitripsina, haptoglobina y ceruloplasmina, así como las zonas de la electroforesis de proteínas, en 153 niños atletas de alto rendimiento y en 140 niños supuestamente sanos con actividad física normal para su edad, en busca de variaciones en estos parámetros con carácter permanente por la práctica sistemática de intensos ejercicios físicos. De las inmunoglobulinas dosificadas sólo estuvo marcadamente elevada la IgM y disminuida la zona alfa 2 en los niños atletas; sin embargo, no se obtuvieron diferencias en las proteínas de fase aguda dosificadas para ambos grupos, así como en las proteínas totales cuantificadas.

Descriptores DeCs: ALFA 1-ANTITRIPSINA/análisis; HAPTOGLOBINAS/análisis; CERULOPLASMINA/análisis; IGA/análisis; IGG/análisis; IGM/análisis; ELECTROFORESIS DE PROTEÍNAS SANGUÍNEAS; EJERCICIO; DEPORTES.

Dentro de los factores solubles que intervienen en la respuesta inmune del organismo se encuentran los factores del complemento, las proteínas de fase aguda (PFA), las citoquinas y las inmunoglobulinas.1

Las PFA son diferentes proteínas plasmáticas no relacionadas entre sí y sintetizadas en el hígado, que forman parte de la respuesta inmunológica innata; sus concentraciones pueden aumentar hasta 100 veces durante procesos infecciosos o inflamatorios. Estas PFA actúan en diferente forma durante estadios patológicos, resultan quimiotácticas para los linfocitos, y aumentan su migración hacia zonas de infección o lesión; se unen a proteínas bacterianas, lo cual activa a las moléculas del complemento y a la fagocitosis. Otras PFA son inhibidoras de las proteólisis de los músculos y otras proteínas hísticas; aquéllas que se combinan con metales, como el hierro y el cobre, pueden inhibir el desarrollo bacteriano mediante la reducción de la disponibilidad de estos metales.2

Las inmunoglobulinas forman parte de la respuesta inmune adquirida, son glicoproteínas producidas por los linfocitos B y las células plasmáticas, son importantes para el reconocimiento antigénico y la memoria, la rápida exposición de los antígenos específicos, además neutralizan toxinas bacterianas y algunos virus, inmovilizan y aglutinan microorganismos, facilitan la unión de los fagocitos a los antígenos y estimulan al complemento a eliminar agentes extraños.3

Muchos estudios sobre los efectos del ejercicio en el organismo se han centrado en variaciones clínicas en cortos períodos, después de un simple ejercicio de entrenamiento. Los efectos del ejercicio durante tiempos prolongados han recibido relativamente poca atención por las notables dificultades que se presentan para hacer este tipo de estudio; sin embargo, los efectos potenciales del ejercicio a largo plazo sobre las funciones inmunes tienen implicaciones obvias, pues existe un efecto dual del ejercicio sobre el sistema inmunológico, donde intensos ejercicios incrementan la susceptibilidad a enfermedades y moderados ejercicios incrementan la resistencia a ellas.4 Estos estudios fueron realizados fundamentalmente en naciones donde la promoción de la salud y la medicina preventiva ocupan un especial interés.

En recientes trabajos publicados no se determina la influencia de los ejercicios prolongados sobre los factores solubles de la respuesta inmune. El objetivo de nuestro trabajo fue estudiar las inmunoglobulinas G, A y M; las proteínas de fase aguda: alfa I antitripsina (a 1 ATT), ceruloplasmina (Cp) y haptoglobina (Cp), así como las zonas de la electroforesis de proteínas, en 2 poblaciones infantiles compuestas por niños atletas de alto rendimiento deportivo y otros con actividad física normal.

MÉTODOS

Para la realización de este estudio se seleccionaron a 2 grupos de niños con igual proporción en sexo y edades entre 7 y 14 años.

Grupo 1: Compuesto por 140 niños supuestamente sanos, avalados por criterios clínicos y de laboratorio, que realizan una actividad física similar a otros niños, los cuales se seleccionaron en diferentes hospitales pediátricos de Ciudad de La Habana e iban a ser sometidos a intervenciones quirúrgicas menores.

Grupo 2: Integrado por 153 niños atletas de alto rendimiento vinculados a deportes de fuerza, que recibieron durante 1 año fuertes ejercicios físicos, y a los cuales se les efectuó el estudio 2 meses después de suspendidos los entrenamientos.

Las muestras de sangre se obtuvieron mediante punción venosa de los niños participantes en el estudio (10 mL de sangre periférica); los sueros se prepararon por centrifugación a 400 por g y conservados a -20 oC hasta ser estudiados.

Para la cuantificación de las diferentes proteínas en las muestras séricas se utilizó la técnica de inmunodifusión radial simple5 en placas comerciales del Instituto Behring. Las proteínas totales se cuantificaron por el método de Biuret y la electroforesis de proteínas se realizó en acetato de celulosa con solución tampón veronal-veronal sódico.

RESULTADOS

De las inmunoglobulinas séricas (Igs) cuantificadas encontramos aumentada la IgM de los niños atletas al compararlas con los niveles de IgM de los niños de la misma edad con actividad física normal. Las inmunoglobulinas séricas IgA e IgG tuvieron valores normales para ambos grupos de niños estudiados (tabla 1). Estos resultados coinciden con los obtenidos en la electroforesis de proteínas, donde no hay diferencias significativas entre la zona gamma de ambas poblaciones; esta zona electroforética está formada por más del 85% de IgG e IgA (tabla 2).

TABLA 1. Determinación de inmunoglobulinas en relación con la práctica de deportes en niños de 7-14 años

 
Atletas
No atletas
 
Inmunoglobulinas
X ± DS (g/L)
X ±DS (g/L)
Significación
IgG
9,86±2,16
9,89±2,02
ns
IgA
1,40±0,40
1,40±0,64
ns
IgM
0,73±0,25
0,63±0,22
p<0,001
TABLA 2. Determinación de proteínas totales y electroforesis de proteínas en relación con la práctica de deportes en niños de 7 a 14 años
 
Atletas
No atletas
 
Inmunoglobulinas 
X ± DS (g/L)
X ±DS (g/L)
Significación
Albúmina
4,40±0,43
4,32±0,47
ns
Alfa 1
0,26±0,08
0,27±0,07
ns
Alfa 2
0,76±0,69
0,76±0,69
p<0,01
Beta
0,87±2,84
0,86±0,15
ns
Gamma
1,23±0,30
1,20±0,30
ns
Proteínas totales
7,43±0,59
7,37±0,56
ns
De los resultados del estudio comparativo del proteinograma sérico entre los grupos 1 y 2, se obtuvieron composiciones similares para las zonas gamma, beta, alfa 1 y albúmina; sin embargo, fue encontrada una disminución significativa en la zona Alfa 2 para el grupo de niños atletas. Es importante señalar que en esta zona migra una gran cantidad de PFA. Los valores de proteínas totales cuantificados fueron similares en ambos grupos de estudio (tabla 2).

En las proteínas de fase aguda estudiadas: alfa 1 antitripsina, ceruloplasmina y haptoglobina no hallamos diferencias significativas entre los grupos 1 y 2 (tabla 3).

TABLA 3. Determinación de proteínas de fase aguda en relación con la práctica de deportes en niños de 7 a 14 años

 
Atletas
No atletas
 
Proteínas 
X ± DS (g/L)
X ±DS (g/L)
Significación
a 1 antitripsina
1,92±0,26
1,89±0,28
ns
Ceruloplasmina
0,48±0,08
0,46±0,07
ns
Haptoglobina
1,12±0,06
1,10±0,05
ns

DISCUSIÓN

Algunos autores consideran que no existe variación en los niveles de Igs después de la realización de ejercicios físicos. Hanson y Flaherty en 19816 reportaron que no hubo alteración de estas proteínas 24 h después de que corredores de alto rendimiento recorrieran 23 km de distancia. Mackinnon y Tomasi en 19897 estudiaron las concentraciones séricas de Igs después de 2 h de ciclismo intenso, y obtuvieron similar comportamiento. Durante nuestro estudio se confirman los resultados anteriores para la IgG e IgA en niños atletas de alto rendimiento 2 meses después de 1 año de ejercicios físicos intensos, no así para la IgM que aumentó significativamente en dicho grupo.

La síntesis in vitro de Igs después de la práctica de ejercicios fue estudiada por Hedfors en 1983,8 al aislar linfocitos de sujetos no entrenados después de 1 h de ciclismo moderado y reportó que el número de linfocitos B, así como su capacidad de sintetizar Igs permanecían inalterable; sin embargo, los linfocitos CD4 tuvieron una reducción notable de hasta el 30% inmediatamente después del ejercicio.

En la electroforesis de proteínas se encontró marcadamente disminuida la zona Alfa 2; esta disminución pudiera estar relacionada con bajos niveles de otras PFA que no fueron determinadas en este estudio (proteína C reactiva y fibrinógeno).

Numerosos autores plantean que las PFA aumentan marcadamente con el ejercicio intenso9 y pueden permanecer elevadas hasta 6 días en función de la intensidad y extensión del entrenamiento.10 Otros coinciden que en los deportes de fuerza son menores los niveles de PFA, mientras que en los de resistencia los valores de PFA son similares a los encontrados en individuos no entrenados.

Dufaux et al. en 19849 plantean que los bajos niveles de PFA en deportes de fuerza pudieran ser atribuidos al bajo estrés mecánico del cuerpo como resultado de sus actividades específicas. Durante los entrenamientos se evidencia un efecto agudo en una sesión simple de ejerci-cios que eleva los niveles de PFA durante 3 días como máximo y una marcada disminución de éstos debido a un entrenamiento continuo de alta intensidad, para resultar un efecto de supresión crónica de PFA en los deportes de bajo estrés mecánico.

Los atletas de deportes mecánicamente más estresantes (resistencia) podrían experimentar ambos efectos: agudo (aumento de PFA) y crónico (disminución de PFA). Una mayor actividad de los inhibidores de proteasas puede contribuir a limitar la proteólisis de los músculos y tejido conectivo después del ejercicio.9

Se ha demostrado que la liberación de PFA es estimulada por algunas citoquinas como IL-1, IL-6 y alfa-FNT, las cuales se incrementan durante el ejercicio; sin embargo, no hay evidencias de que la elevación de los niveles de PFA después del ejercicio indique un aumento de la respuesta a las infecciones o inflamaciones.

El marcado aumento de la IgM y la disminución de la zona Alfa 2 hallados en este estudio en niños atletas pudiera ser de carácter permanente.

Esta investigación pudiera ayudar a la interpretación bioquímica de los procesos fisiológicos e inmunológicos particulares que ocurren en el organismo de los niños que practican sistemáticamente actividades deportivas.

SUMMARY

In this study, G, A and M immunoglobulins, the acute phase proteins: alpha 1-antitrypsin, haptoglobin and ceruloplasmin, as well as the zones of protein electrophoresis were quantified in 153 sportschildren of high performance and in 140 apparently sound children with normal physical activity according to their age, in order to look for variations in these parameters with permanent character due to the systematic practice of intensive physical exercises. Of the dosified immunoglobulins only IgM was significantly elevated, whereas the alpha 2 zone was diminished among sportschildren. Differences were found neither in the actue phase proteins dosified for both groups nor in the quantified total proteins.

Subject headings: ALPHA-1-ANTITRYPSIN/analysis; HAPTOGLOBINS/analysis; IGM/analysis; BLOOD PROTEIN ELECTROPHORESIS; EXERCISE; SPORTS.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Roit MI. Immunología esencial. La Habana: 1982: (Edición Revolucionaria).
  2. Bustabad SA. Immunología clínica. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 1987:21-47.
  3. Margni RA. Fundamento de inmunología e inmunoquímica. La Habana: 1982:114-46. (Edición Revo-lucionaria).
  4. Mackinnon LT. Exercise and immunology. Australia: Current Issues in Exercise Science, 1992.
  5. Mancini G, Carbonara AO, Heremans JF. Immunochemical quantitation of antigens by single radial immunodiffusion. Immunochemistry 1965;2:235.
  6. Hanson PG, Flagerty DK. Immunological responses to training in conditioned runners. Clin Sci 1981;60:225--8.
  7. Mackinnon LT, Chick TW, Van As A, Tomasi TB. Decreased secretory immunoglobulins following intense endurance exercise. Sports training. Med Rehabil 1989;1:209-18.
  8. Hedfors E, Holm G, Ivansen M, Wahren J. Physiological variation of blood lymphocyte reactivity : t-cell subsets, immunoglobulin production and mixed-lymphocyte reactivity. Clin Immunol Immunopathol 1983;27:9-14.
  9. Dufaux B, Oder U, Geyer H, Hollmann W. C-reactive protein serum concentration in well-trained athletes. Int J Sports Med 1984;5:102-6.
  10. Liesen H, Dufaux B, Hollmann W. Modifications of serum glycoproteins the days following a prolonged physical exercise and the influence of physical training. Eur J Appl Physiol 1977;37:243-54.
Recibido: 11 de diciembre de 1996. Aprobado: 17 de febrero de 1997.

Lic. Ismael Barrera Alonso. Laboratorio BETERA. Servicios de Investigaciones Clínicas, Calle 102, entre 31 y 31B, municipio Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba.

1 Investigador Auxiliar.

2 Técnico A.

3 Reserva científica.

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