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Economía y Desarrollo

Print version ISSN ISSNOn-line version ISSN 0252-8584

Econ. y Desarrollo vol.160 no.2 La Habana July.-Dec. 2018

 

Artículo Original

Develando las razones del énfasis en el «combate a la pobreza» en la actualidad

Disclosing the Reasons for the Emphasis on «Combating Poverty» Nowadays

Zoe Medina Valdés1  * 

1Facultad de Economía, Universidad de La Habana, Cuba.

RESUMEN

En los últimos decenios la pobreza y la inequidad se han convertido en centro de atención de académicos, instituciones internacionales y gobiernos nacionales. Ello se ha expresado en un debate internacional desde diferentes posiciones teóricas e ideológicas, en el cual se percibe un consenso sobre la necesidad de enfrentar la pobreza extrema, pero los enfoques prevalecientes están generalmente centrados en las manifestaciones y no en las causas. Las causas de la pobreza y la inequidad fueron explicadas por Marx hace ciento cincuenta años, al enunciar la Ley General de la Acumulación Capitalista. Aunque son fenómenos inherentes al desarrollo del sistema capitalista, en la medida que comienzan a ser disfuncionales a los intereses de este, van surgiendo nuevas percepciones en torno a ellas, a la vez que condicionan los modos de enfrentarla. Este trabajo tiene como objetivo develar las razones del énfasis contemporáneo en torno a la pobreza.

Palabras clave: acumulación capitalista; inequidad; pobreza

ABSTRACT

During the last few decades, scholars, international institutions, and national governments have turned their attention to poverty and inequality. This has been clearly shown in an international debate thereon conducted from different theoretical and ideological points of view. The consensus is that there is a need to combat extreme poverty, but prevailing approaches thereto have focused mainly on how this manifests itself, and not on its causes. Causes of poverty and inequality were explained by Marx 150 years ago, when he formulated the General Law of Capitalist Accumulation. Although poverty and inequality are inherent in the development of capitalist system, they are seen and combated differently, as they start to be against the interests of that system. This paper is aimed at disclosing the reasons for the current emphasis on poverty.

Keywords: capitalist accumulation; inequality; poverty

INTRODUCCIÓN

En los últimos decenios la pobreza y la inequidad se han convertido en el centro de atención de académicos, instituciones internacionales, gobiernos nacionales, movimientos sociales, partidos políticos, entre otros. Ello se ha expresado en un debate de alcance internacional donde se perciben diferentes posiciones teóricas e ideológicas al abordar este problema que ya muestra un carácter global. Entre la diversidad de criterios teórico-metodológicos existentes en el debate suscitado en torno a la pobreza, se distinguen las ideas desarrolladas por autores como: (Sen, 1981); (Sen, 1992), (Boltvinik, 1992), (Boltvinik y Hernández, 2001), (Amin, 2003), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD, 2014), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 1992; CEPAL, 2006; CEPAL, 2014; CEPAL, 2016), el Banco Mundial (BM, 1990), entre otros autores e instituciones.

A pesar de existir una cantidad importante de literatura sobre el tema con variedad de enfoques y metodologías, de estar presente en el discurso de dirigentes de gobierno de diferentes posiciones políticas, de proponerse estrategias y políticas sociales para «combatirla», sigue siendo un problema latente en la realidad del mundo de hoy. Así será mientras las miradas y lecturas que se le hagan a la pobreza se centren en sus manifestaciones y no en las causas que la generan.

En la actualidad, más de 700 millones de personas en el mundo siguen viviendo con menos de 1,90 USD (PPA: paridad del poder adquisitivo) al día, el umbral de la pobreza extrema, y más de la mitad de la población mundial se sitúa en la parte inferior de la pirámide económica con menos de 8 USD al día; 800 millones de personas más están cerca del umbral de la pobreza; el 42 % de los pobres viven en familias donde ningún adulto tiene al menos 5 años de escolaridad (PNUD, 2016).

En el caso de América Latina, en el año 2016 el número de personas pobres ascendió a 186 millones, lo cual equivale al 30,7 % de la población; mientras que la pobreza extrema afectó a 61 millones de personas; es decir, el 10 % de la población regional (CEPAL, 2016, p. 88).

El hecho de que la pobreza haya ganado tanto espacio en las investigaciones teóricas y se diseñen paquetes de políticas para enfrentar este problema se corresponde con las grandes magnitudes alcanzadas por ella, así como las múltiples formas en que hoy se manifiesta.

La pobreza, siendo resultante del propio desarrollo capitalista, deviene disfuncional a la lógica del capital. He aquí la verdadera razón del creciente interés por este problema en los últimos años del siglo xx e inicios del xxi. La vinculación entre acumulación del capital y el fenómeno de la pauperización social es reconocida por (Amin, 2003) cuando expresa: «[…] ciento cincuenta años atrás, Marx inició un análisis de los mecanismos que están detrás de esta vinculación, la cual, a duras penas, fue perseguida desde entonces y de ninguna manera a escala global» (p. 7).

A partir de lo anterior, el presente trabajo tiene como objetivo develar las razones del énfasis contemporáneo en torno a la pobreza.

1. CONDICIONAMIENTO HISTÓRICO DEL ÉNFASIS EN LA POBREZA

En la actualidad se percibe un consenso con relación a la necesidad de prestar atención al problema de la pobreza, no solo al interior de las naciones subdesarrolladas, sino desde una perspectiva internacional. Ello es reflejo del escenario que se fue delineando en los últimos cinco decenios, marcado por la internacionalización de las relaciones sociales de producción capitalistas a escala global, con un altísimo grado de fetichización.

La crisis del patrón de acumulación capitalista y, con él, del estado de bienestar general; la generalización de patrones de producción centrados en el crecimiento económico sobre la base del uso intensivo de tecnología y/o explotación ambiental; los altos niveles inflacionarios; y el sostenimiento o profundización de los niveles de pobreza y de inequidad social son algunos de los elementos que comenzaron a llamar la atención sobre los problemas sociales, tanto desde la izquierda como desde los defensores del sistema capitalista.

En este sentido, de particular importancia resultó el informe al Club de Roma, titulado Los limitantes al crecimiento, investigación dirigida por el profesor Dennis L. Meadows del Instituto de Tecnología de Massachusetts (Meadows, 1972). Al realizar un estudio sobre los problemas económicos que impactaban negativamente en la sociedad, sentó las bases para que distintas organizaciones a nivel global desarrollaran el concepto de «necesidades básicas» y redefinieran el que ya se tenía sobre el «desarrollo». Desde ese punto de vista, el ser humano es reconocido como sujeto de múltiples necesidades que deben ser satisfechas para alcanzar el desarrollo; lo que se manifiesta en las ideas de Amartya Sen en torno a la pobreza y las capacidades humanas, así como en los informes del PNUD sobre desarrollo humano.

A la vez, el desarrollo de las estadísticas posibilitaba que salieran a la luz las elevadas dimensiones alcanzadas por la pobreza y la inequidad, tanto a nivel nacional como internacional. Ello influyó en que estas variables, en gran medida interpretadas hasta entonces con un notable sesgo economicista, fueran incorporadas a los estudios económicos con una visión heterodoxa. Al respecto, se debe mencionar a (Seers, 1980), quien planteara: «¿Qué estamos tratando de medir?, hablaremos de desarrollo siempre que disminuyan o al menos no crezcan: la pobreza, el desempleo y la desigualdad»; y a (Fajnzylber, 1988) quien, al realizar una comparación sobre los patrones contemporáneos de desarrollo, señalaba la equidad como un elemento crucial a tener en cuenta en dicho proceso. Mientras, desde posiciones marxistas se colocaba el punto de mira en las cuestiones sociales, en este sentido resulta emblemática la obra La crisis económica y social del mundo; en ella (Castro, 1983) expuso los graves problemas que aquejan a los países subdesarrollados como resultante del orden económico y social vigente.

La aplicación del modelo neoliberal -principalmente a través de dos de sus ejes: la Reforma del Estado y la Reforma del Mercado Laboral- trajo como resultado un altísimo costo social; por ejemplo, en América Latina, para fines de los años noventa, el 44 % de la población vivía en la pobreza y el 20 %, en indigencia (CEPAL, 2002).

El deterioro de los servicios sociales básicos, el aumento del desempleo y una distribución del ingreso cada vez más inequitativa, condujo indiscutiblemente al incremento de la pobreza en su condición absoluta>1 y relativa.2

El impacto neoliberal -y sus nefastas consecuencias sociales, más allá de las fronteras de las naciones subdesarrolladas- fue relacionado con oleadas migratorias, incremento de los conflictos políticos, aumento de la violencia, efectos nocivos sobre el medio ambiente, epidemias, entre otras manifestaciones. Ello influyó en que la pobreza y la desigualdad comenzaran a identificarse como un problema global, a la vez que centraban la atención de gobiernos de países desarrollados, instituciones internacionales, movimientos sociales, entre otros.

Todo lo anterior empeora con el derrumbe del socialismo, y la aplicación del modelo neoliberal en los países ex-socialistas, y trae consigo notables retrocesos sociales, especialmente altísimos niveles de pobreza y desigualdad. Asimismo, más recientemente, a raíz de la crisis que detonó en el año 2008, se ha producido un significativo deterioro de esas variables en los países desarrollados; lo cual se ha expresado en el incremento de los niveles de pobreza, desempleo e inequidad en esas sociedades.

Como se puede observar en la (Figura 1), como consecuencia de la precaria situación, que ya adquiría alcance internacional desde inicios de los años noventa, se van produciendo reacomodos teóricos vinculados a los problemas sociales que muestran cierta convergencia a partir del último lustro del siglo xx. Nótese que dentro de la propia lógica neoliberal se produjeron cambios -no esenciales- en la concepción de la política social. Tal como señala (Munster, 2009), en un primer momento esta era concebida como un gasto, por lo que bajo ese criterio la mejor política social era no hacerla. Posteriormente, debido al grave deterioro sufrido en las sociedades neoliberales, expresado en la acentuación de la pobreza y la inequidad, a inicios de los años 90 se pasó a una visión de política social con orientación asistencialista, dirigida a paliar la pobreza extrema. No obstante, la persistencia y agravamiento del problema llevó a una tercera concepción orientada al alivio a la pobreza, identificada con organismos internacionales, como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que en el año 2000 propuso los Objetivos de Desarrollo del Milenio; estos últimos, más que verdaderos objetivos de desarrollo, constituyen paliativos a la pobreza extrema.

Figura 1 Concepción de políticas sociales. 

Como resultado del escenario que se fue delineando, es posible percibir una notable convergencia teórica donde lo social gana importancia en las ideas sobre desarrollo, independientemente de las posturas ideológicas de quienes las representan. Se ha de destacar la concepción del desarrollo humano presentada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través de sus informes anuales, el reacomodo de las ideas del Banco Mundial promoviendo un ajuste con rostro humano, la versión neoestructuralista de la CEPAL y las propuesta de las Naciones Unidas de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para el 2030.

2. DESMITIFICANDO LA IDEA DEL «COMBATE A LA POBREZA»

El escenario expuesto anteriormente propició el surgimiento de un debate a nivel internacional en torno al problema de la pobreza. Al respecto, la convergencia de las ideas está dada, fundamentalmente, por considerar la pobreza como un tema de crucial importancia en la actualidad, como elemento central de los procesos de desarrollo.

Con relación al modo de abordar la idea del «combate a la pobreza», quedan divididas las posiciones al respecto. Por un lado, se encuentran quienes conciben las acciones de combate a la pobreza con independencia de la acumulación capitalista; por otro, están quienes cuestionan las acciones sociales, porque no tienen impacto en la acumulación ampliada de capital y en la propiedad privada; y en una tercera posición -la marxista-, están quienes consideran que una verdadera solución a la pobreza requiere de transformaciones esenciales en el sistema de relaciones sociales de producción capitalistas.

Las dos primeras posiciones adoptan una perspectiva común, alineadas al sistema capitalista, aceptan en general la racionalidad del mercado en la distribución de los recursos aunque reconozcan diferentes grados de acción. En general, hacen énfasis en la esfera de la circulación y explican la pobreza como resultado de un insuficiente crecimiento económico, de una distribución inadecuada, de decisiones individuales ineficientes ante el mercado, o de la acción combinada de todos estos factores (Espina, 2008). Por el contrario, para los marxistas la pobreza se genera en la esfera productiva; es resultado de la explotación de trabajo ajeno por el capital, sustentado por la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción. Desde este punto de vista, la pobreza y la desigualdad tienen una naturaleza estructural, consustancial a la existencia del capital.

Si se toman las causas de la pobreza como punto de referencia, es posible apreciar dos aproximaciones generales: una de raíz liberal -que incluye las dos primeras posiciones mencionadas- y la marxista. Para la primera, la pobreza es un fenómeno exógeno a la reproducción del capital; es un efecto no deseado del libre accionar del mercado o de elecciones individuales ineficientes. Por el contrario, para la teoría marxista, la pobreza es inherente a la lógica de funcionamiento del modo de producción capitalista; toma como base la relación pobreza-acumulación, explicada por Carlos Marx, desde la segunda mitad del siglo xix, en su obra cumbre El Capital: crítica de la economía política al plantear la ley general de la acumulación capitalista.

En la sección séptima del tomo I de El Capital, (Marx, 1965), explicó la influencia de la acumulación capitalista sobre la situación de la clase obrera, al expresar:

[…] Cuanto mayores son la riqueza social, el capital en funciones, el volumen y la intensidad de su crecimiento y mayores también, por tanto, la magnitud absoluta del proletariado y la capacidad productiva de su trabajo, tanto mayor es el ejército industrial de reserva. La fuerza de trabajo disponible se desarrolla por las mismas causas que la fuerza expansiva del capital. La magnitud relativa del ejército industrial de reserva crece, por consiguiente, a medida que crecen las potencias de la riqueza. Y cuanto mayor es este ejército de reserva en proporción al ejército obrero en activo, más se extiende la masa de superpoblación consolidada, cuya miseria se halla en razón inversa a los tormentos de su trabajo. Y finalmente, cuanto más crecen la miseria dentro de la clase obrera y el ejército industrial de reserva, más crece también el pauperismo oficial. Tal es la ley general, absoluta, de la acumulación capitalista […]. (p. 588)

La esencia de la relación acumulación-pobreza se observa en el siguiente planteamiento de (Marx, 1965): «[…] Esta ley determina una acumulación de miseria equivalente a la acumulación de capital. Por eso, lo que en un polo es acumulación de riqueza, en el polo contrario, es decir, en la clase que crea su propio producto como capital, acumulación de miseria, de tormentos de trabajo, de esclavitud, de despotismo y de ignorancia y degradación moral» (p. 589).

Asimismo, al enunciar la ley de la población, (Marx, 1965) planteó: « […] la acumulación capitalista produce constantemente, en proporción a su intensidad y a su extensión, una población obrera excesiva para las necesidades medias de explotación del capital, es decir, una población obrera remanente o sobrante» (p. 574). Además, «[…] al producir la acumulación del capital, la población obrera produce también, en proporciones cada vez mayores, los medios para su propio exceso relativo» (p. 575).

He ahí la explicación de los altísimos niveles de pobreza y de polarización social acumulados durante siglos, no solo al interior de los países subdesarrollados sino a nivel internacional. La pobreza constituye un problema estructural vinculado al comportamiento lógico del sistema capitalista. Consecuentemente, para los marxistas la solución depende de transformaciones esenciales en las relaciones sociales de producción; es decir, transformaciones en las relaciones de propiedad.

Sin embargo, esta es la primera posición predominante en la literatura sobre el tema y en el diseño de políticas -expresión del carácter dominante de las relaciones sociales de producción capitalistas a nivel internacional-, que identifican su solución con crecimiento económico y acciones redistributivas. Bajo la idea de «combatir la pobreza», subyace el interés por contener sus manifestaciones, mitigar sus efectos, pero no avanzar hacia una solución radical del problema. He aquí una muestra de la no neutralidad de la ciencia económica. Según (Amin, 2003), la ciencia económica no muestra neutralidad, cuando reconoce que «la pobreza es presentada solo como un hecho medido empíricamente, […] sin ni siquiera levantar la cuestión de las lógicas y de los mecanismos que la generan» (p. 6).

No obstante tales limitaciones, se ha de destacar que en la medida que la pobreza fue identificada como injusticia social incompatible con gobiernos democráticos, peligro de estallidos sociales, o limitantes para el desarrollo de las fuerzas productivas -al no percibirse los recursos laborales a tono con los requerimientos del desarrollo científico-tecnológico-, la reducción de la pobreza fue dejando de verse como un resultado secuencial, automático, del crecimiento económico, según era representada en la Curva de Kuznets.3 Entonces, fue reconocida la necesidad de diseñar estrategias y políticas orientadas a enfrentar el problema, donde el Estado desempeña un papel fundamental; pero solo en el sentido de paliar sus formas más agudas a través de los mecanismos de redistribución. La atención se centraría en el fenómeno de la pobreza, pero no se detendría en las verdaderas causas de esta, por lo que prevaleció un enfoque endogenista, según el cual el origen del problema radica en el ámbito nacional.

Asimismo, opina (Espina, 2008) que prevalece «[…] una postura produccionista, que subordina la política social y las estrategias de manejo de la pobreza al desempeño económico, adquiriendo lo social relevancia solo en su condición de capital. Desde esta óptica, las mejores políticas sociales son entonces aquellas que potencian las cualidades de las personas para funcionar como capital, para competir en mejores condiciones en el mercado» (p. 16).

En la actualidad, en un contexto donde las relaciones sociales de producción capitalista muestran un altísimo grado de fetichización, la pobreza se manifiesta en su condición más visible como pobreza extrema, a la vez que en términos relativos se encuentra enmascarada de múltiples formas. En la medida que sus manifestaciones han sido más perceptibles, con consecuencias para la lógica capitalista, desde el punto de vista teórico y práctico se ha avanzado hacia un enfoque de pobreza multidimensional y ha sido objeto de atención desde diversas áreas del conocimiento como economía, sociología, politología, demografía.

Desde el punto de vista económico, muchos de los documentos publicados sobre este tema, en gran medida adscritos a la teoría económica convencional, explican la pobreza fuera de la lógica del proceso de acumulación del capital. Frecuentemente ha sido relacionada con errores de políticas nacionales, crecimiento poblacional, bajos ritmos de crecimiento económico, estilos de desarrollo y herencia de modelos anteriores. Al respecto, (Amin, 2003) señala:

[…] la relación de la pobreza con el propio proceso de acumulación es separada por la teoría económica convencional. El resultante virus liberal, que contamina el pensamiento social contemporáneo y aniquila la capacidad de entender el mundo, para no hablar de transformarlo, penetró profundamente a varias izquierdas constituidas desde la Segunda Guerra Mundial. Los movimientos actualmente comprometidos en luchas sociales por «otro mundo» y una globalización alternativa, sólo serán capaces de producir avances sociales significativos, si se liberan de este virus, con el fin de construir un debate teórico auténtico. En cuanto no se liberen de este virus, los movimientos sociales, aunque sean los más bien intencionados, permanecerán presos en los grilletes del pensamiento convencional y, por lo tanto, prisioneros de propuestas correctivas ineficaces, que son alimentadas por la retórica referente a la «reducción de la pobreza». (p. 7)

Partiendo de un método positivista, en gran medida los análisis solo se desarrollan en el plano superficial, en lo fenoménico, centrados principalmente en políticas redistributivas, tratando de buscar reacomodos para «solucionar» el problema de los pobres sin afectar los intereses del otro polo, aquel que concentra y centraliza el capital. De esa manera el énfasis en la pobreza extrema se centra en el enfrentamiento a la pobreza absoluta, pero no se acompaña necesariamente de un tratamiento a la pobreza relativa, mucha veces edulcorada bajo el término de inequidad. Desaparecen así de los debates, términos como indigencia y miseria, con una alta carga ideológica que no está a tono con los intereses de quienes lideran hoy la discusión internacional.

Los análisis en torno al problema de la pobreza deben considerar que está históricamente y socialmente condicionada por la propia lógica de funcionamiento del sistema capitalista. Al respecto, (Kanbur y Squire, 2002), señalan que el desarrollo tecnológico y los aumentos del estándar general de vida resultantes del desarrollo capitalista influyen en que:

  • Nuevos artículos de consumo, inicialmente vistos como lujo, son considerados como convenientes y luego como necesarios.

  • Cualquier cambio, en la forma en que está organizada la sociedad, puede provocar que para los pobres sea más costoso lograr una meta dada.

  • La actualización general de los estándares sociales puede encarecer la vida de los pobres.

De esta manera, el propio desarrollo del sistema capitalista transforma cualitativa y cuantitativamente el valor de la fuerza de trabajo,4 lo cual desplaza los parámetros utilizados al concebir y medir la pobreza, tanto la absoluta como la relativa. De ahí que la pobreza sea un fenómeno complejo y dinámico, como lo es cada vez más el propio sistema del cual es resultante.

Tras el debate en torno a la pobreza, subyace una cuestión esencial no explicitada en la literatura sobre el tema: las grandes magnitudes de la pobreza devienen en una limitante para la acumulación ampliada del sistema capitalista, al convertirse en un freno para el desarrollo de las fuerzas productivas y limitar el proceso de realización de las mercancías y, por ende, de la plusvalía. Para la lógica de acumulación capitalista, la expansión de la pobreza y el aumento de la polarización social tienen consecuencias como:

  • La expansión del círculo vicioso de la pobreza afecta la calificación de la fuerza de trabajo y con ello los altos niveles de productividad que procura el sistema. Medios de producción cada vez más sofisticados, a la vez que desplazan trabajo vivo, requieren que la fuerza de trabajo empleada tenga mayores niveles de calificación.

  • Limita la creación de capacidades individuales para hacer uso de determinados bienes o servicios que se incorporan al mercado y que garantizan una mayor velocidad de rotación del capital, por ejemplo, el comercio electrónico.

  • Por la vía de los ingresos, acentúa la contradicción capital-consumo, lo cual se manifiesta principalmente a través de la restricción de la demanda efectiva.

  • La pobreza tiene un impacto nocivo sobre el medio ambiente -aunque no es exclusivo de ella- muchas veces está asociada a malas prácticas de cultivo, aplicación de productos tóxicos, uso de tecnologías contaminantes, entre otros factores.

  • Acentuación de los procesos migratorios hacia países desarrollados; la existencia de mayor fuerza de trabajo disponible impacta las condiciones de empleo de los trabajadores de esos países.

  • La expresión en términos de productividad, en los países subdesarrollados, constituye un freno a la inserción competitiva en las cadenas globales de valor y para lograr el upgrading.

  • Genera disensos que pueden conducir a inestabilidades políticas.

  • Se incrementa el peso de la política social en los presupuestos de los estados nacionales, con su consecuente expresión en la política fiscal y tributaria de los países.

CONSIDERACIONES FINALES

A partir de los años 70 del siglo xx se fue conformando un escenario signado por el incremento de la pobreza y de sus modos de manifestarse, por lo que pasó de ser considerada como un problema de las economías subdesarrolladas para adquirir un carácter global.

Como reflejo subjetivo de los cambios objetivos del sistema capitalista, se produjo un debate de alcance internacional con relación al tema de la pobreza. En él prevalecen posturas centradas en las manifestaciones de esta situación, pero pocas en las causas que la originan. Ello ocurre siglo y medio después de que Marx expusiera la relación pobreza-acumulación de capital y, por ende, develara la razón de este flagelo inherente al proceso de desarrollo capitalista.

Bajo la idea de «combatir la pobreza», subyace el hecho de que deviene disfuncional a la lógica de acumulación ampliada del capital y, por ser resultante de las relaciones sociales de producción capitalistas, se vuelve en un elemento contrario a su comportamiento lógico.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

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Notas aclaratorias

11Según la declaración final de la Cumbre de Desarrollo Social de Copenhague, pobreza absoluta es una condición caracterizada por la privación severa de necesidades humanas básicas, incluyendo alimentos, acceso a agua potable, infraestructura sanitaria, atención de salud, acceso a la educación y la información; tal privación depende de la carencia de ingresos pero también de acceso a los servicios sociales (ONU, 1995). La pobreza absoluta se refiere a necesidades de carácter universal, las que cualquier ser humano debe satisfacer para asegurar su existencia y reproducción.

22Según (Espina, 2008), «[…] la pobreza relativa ha sido abordada en su relación con el nivel de vida existente en la sociedad de que se trate, como una forma de privación relativa que se caracteriza por la ausencia o inadecuación de la alimentación, infraestructura, servicios y actividades que son comunes en una sociedad, como un retraso del bienestar al que se accede en relación con el que poseen los demás. La condición de pobreza está determinada por comparación (la imposibilidad de acceder a satisfactores de necesidades y a un nivel de vida que es considerado el mínimo óptimo en una sociedad), más allá de si se logra o no satisfacer el núcleo invariante de necesidades […]» (pp. 56-57).

33Según Kuznets, el crecimiento económico bajo circunstancias medias tendería a acrecentar las desigualdades de ingresos en las etapas tempranas, pero esa tendencia se detendría más adelante y después comenzaría a descender.

44El valor de la fuerza de trabajo fue definido por Marx como el valor de todos los medios de vida que necesita el obrero para reproducirse él y su familia.

Recibido: 22 de Febrero de 2018; Aprobado: 20 de Abril de 2018

*Autor para la correspondecia. Correo electrónico: zoem@fec.uh.cu

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