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Revista Cubana de Medicina General Integral

Print version ISSN 0864-2125On-line version ISSN 1561-3038

Rev Cubana Med Gen Integr vol.18 no.2 Ciudad de La Habana Mar.-Apr. 2002

 

Trabajos originales

Infertilidad como evento paranormativo. Su repercusión familiar

Malbys Fernández Ríos,1 Patricia Ma. Herrera Santí2 y Idarmis González Benítez2

Resumen

La infertilidad, tema de nuestro estudio, constituye un evento vital que repercute en el sistema familiar, y es considerada como una crisis familiar por desorganización. Nos propusimos realizar un estudio del evento infertilidad, para determinar su repercusión en la salud familiar y las áreas de mayor afectación, relacionándola con la adaptabilidad de la familia y el apoyo social recibido. Encontramos entre los resultados que la infertilidad como evento paranormativo presentó una repercusión en la salud familiar a un nivel leve y con un sentido desfavorable, que la infertilidad primaria tiene mayor nivel de repercusión que la secundaria, pero predomina la significación desfavorable de los 2 tipos. Las áreas de salud familiar con mayor afectación fueron la sociopsicológica y el estado de salud de los miembros con significación desfavorable; el funcionamiento familiar con significación favorable. Se encontró correspondencia entre la capacidad de adaptabilidad familiar, el apoyo social y la repercusión familiar del evento.

DeCS: INFERTILIDAD/psicología; RELACIONES FAMILIARES; SALUD DE LA FAMILIA; APOYO SOCIAL.
Subject headings: INFERTILITY/psychology; FAMILY RELATIONS; FAMILY HEALTH; SOCIAL SUPPORT.

Durante las etapas del desarrollo familiar se presentan 2 tipos de crisis: las transitorias o normativas, que son las relacionadas con los acontecimientos derivados de los cambios de funciones propios de cada fase del ciclo vital de la familia, y las no transitorias o paranormativas que no están relacionadas directamente con los períodos o fases del ciclo vital (accidentes). Las crisis derivadas de los acontecimientos accidentales pueden ocurrir en cualquier etapa del ciclo y afectar de manera muy variable en dependencia de las características de cada familia.1 Mc Cubbin y Figley, estudiosos del tema, plantean que son una amenaza a la supervivencia familiar, y que debido a las circunstancias en que se presentan dejan a quienes las experimentan con una sensación de intenso desvalimiento.2 Estas crisis paranormativas, que no guardan relación con el ciclo vital de la familia, por lo general, presentan alta significación y causan alteraciones en el ritmo normal de la vida de la familia.3

Las crisis no transitorias o paranormativas se clasifican, según la naturaleza del evento que la provocan. La infertilidad, objeto de nuestro estudio, está considerado como un evento de desorganización. Estos son aquellos hechos que obstaculizan el desarrollo de la dinámica familiar, y que por su naturaleza y repercusión facilitan la aparición de crisis por desorganización.

Las crisis por desorganizaciones son las que se generan a partir de que se presentan en un miembro una condición de enfermedad. Este tipo de crisis aparece con frecuencia, y se considera de riesgo para la salud familiar. Se caracterizan por una desorganización en la dinámica de las relaciones interpersonales en la familia, que puede generar en sus miembros reacciones de ansiedad, depresión, irritabilidad y aislamiento.4

La infertilidad se define como la incapacidad involuntaria para la fecundación por más de un año, que de prolongarse de forma definitiva, se denomina esterilidad. A su vez se debe precisar que la infertilidad primaria es cuando no existe antecedente de embarazo; y secundaria, cuando existe este antecedente, pero no se logra una nueva gestación.
Ello puede repercutir de modo muy diferente en una familia y en otra, en una pareja y en otra, o en un momento u otro. Como plantean Armengol y Fuhrmann, una familia puede ser remecida hasta sus bases por una infertilidad breve, y otra, en cambio, mantenerse inmutable ante la esterilidad.5 El grado en que las crisis se mantengan o se resuelvan, depende en gran medida de la habilidad y capacidad que tenga la familia para actuar en pro de una adaptación a la nueva situación.

Los recursos necesarios para la búsqueda del equilibrio y el ajuste con las nuevas condiciones pueden surgir desde dentro de la familia a partir del grado de unión que tengan sus miembros, para juntos, encontrar soluciones a problemas comunes, del afecto que se profesan entre sí los miembros de la familia, o del propio apoyo que brinda la familia, por ser esta la más importante red de apoyo social en que está inmerso un individuo a lo largo de todo su ciclo vital. Desde fuera, sirviéndose de experiencias de otras personas o solicitando servicios médicos especializados que existen en la comunidad.

Los recursos individuales y de la pareja juegan un papel primordial en el caso específico del evento infertilidad, la solidez y estabilidad de las relaciones de la pareja el nivel de comprensión, seguridad y apoyo, el bienestar psicológico, la inteligencia, las características de personalidad de ambos miembros, influyen en el afrontamiento a la crisis.

El apoyo social juega un importante papel, tanto en la promoción de la salud y la prevención de las enfermedades, como en la mejoría y restablecimiento y optimización de la salud, una vez que ya el individuo enfermó.6

El apoyo social disminuye el impacto del estrés sobre la salud, y media en la relación problema-resultado, lo que ha permitido comparar el bienestar entre las personas, con problemas equivalentes, y diferente apoyo social.7 Además, influye en la salud a través de la percepción que tiene un individuo en concreto sobre la disponibilidad de ayuda de otras personas ante cualquier evento estresante que potencialmente pudiera ocurrir, o como resultado de la positiva vivencia de pertenencia a la red social a la que esté integrado.

El ajuste o adaptación a la nueva condición se logra cuando se han utilizado todos los recursos disponibles, manteniendo la integración familiar con una orientación optimista de la situación, con acciones dirigidas a la solución del problema.

Todo lo anterior nos motivó a realizar un estudio del evento infertilidad, para determinar su repercusión en la salud familiar y las áreas de mayor afectación, relacionándola con la adaptabilidad de la familia y el apoyo social recibido, para con este conocimiento, poder intervenir y evitar la disfunción familiar al atravesar esta crisis y proporcionar apoyo y tratamiento en caso de ser necesario.


Métodos

Se estudió el universo de familias (constituido por 57) en las cuales existió un caso de infertilidad, diagnosticado en la consulta de Planificación Familiar del Policlínico "Enrique Betancourt Neninger", perteneciente al municipio Habana del Este, durante el año 1998. Se realizó un estudio descriptivo y transversal entre los meses de enero a diciembre del 1999.

Se aplicaron 3 instrumentos (metodología para evaluar el impacto de los acontecimientos familiares en la salud familiar) de forma directa por el encuestador en el hogar:
  1. Instrumento de Repercusión Familiar (IRFA): Presenta 20 items y permite evaluar la repercusión o impacto de los eventos en la salud familiar a través de las áreas socioeconómica, sociopsicológica, funcionamiento familiar y estado de salud.
  2. Instrumento para Evaluar los Recursos Adaptativos: Presenta 14 items y mediante él conocemos los recursos adaptativos con que cuenta la familia, o sea, la capacidad de adaptación ante el acontecimiento familiar.
  3. Prueba de Apoyo Social: Evalúa los diferentes tipos de apoyo y redes sociales, así como la frecuencia con que las familias hicieron uso de ellas.

Se controlaron las variables: tipo de infertilidad (primaria y secundaria) y tiempo de tratamiento.


Resultados

En nuestro estudio se pudo observar que la repercusión de la infertilidad en la salud familiar se manifestó como leve en el 57,9 %, y en segundo lugar de forma moderada (29,8 %). Ambas formas de repercusión totalizaron un 87,7 %, y con menor peso se comportaron los niveles: elevada (8,8 %) y no repercusión (3,5 %). El 80,7 % de la muestra analizada reflejó una repercusión con sentido desfavorable.

Cuando analizamos el comportamiento del nivel de repercusión y su sentido (significación) según el tipo de infertilidad, se observa que en el tipo de infertilidad primaria existe igual número de familias con repercusión leve y moderada, con un 28,1 % respectivamente, predominando siempre la significación desfavorable para un 57,9 %; mientras que en los casos entrevistados con infertilidad secundaria primó la repercusión leve, para un 29,8 %, presentando significación negativa o desfavorable para la familia un 33,3 %.

Según el tiempo que llevaba la pareja en estudio, vimos que en los 3 primeros años, las parejas presentaron repercusión leve en su mayoría para un 38,6 %; y cuando el tiempo en estudio superó los 3 años (de 3 a 7 años), comenzaron a presentarse familias con repercusión moderada (29,8 %) y elevada (8,8 %).

Al analizar la repercusión de la infertilidad por área y su significación favorable o desfavorable, obtuvimos que la salud individual de los miembros resulta el área mayormente afectada con una repercusión moderada (42,1 %) y predominantemente negativa (80,7 %), a su vez, podemos observar que las áreas socio-psicológica y de funcionamiento familiar se afectaron también, con una repercusión de forma leve para un 56,1 % y 57,9 % respectivamente, pero con sentido negativo predominante en el área socio-psicológica (70,2 %). Sin embargo, en el área de funcionamiento familiar en la que el evento repercutió en un 50,9 %, se presentó en las familias de forma favorable. El área socioeconómica no tuvo repercusión en un 96,5 % de las familias y presentó de manera general sentido favorable (98,2 %).

El 50,9 % de familias tuvo una capacidad de adaptación regular ante este evento, seguido por un 35,1 % con buena capacidad y solo un 14 % se adaptó mal. Se encontró un mayor número de familias con mala adaptación en el tipo de infertilidad primaria que en la secundaria.

En relación con la frecuencia en que las familias recibieron cada tipo de apoyo, se observó que el apoyo emocional se recibió con mucha frecuencia en el 80,7 % de las familias, y alguna frecuencia en el 19,3 %, resultando que todas las familias recibieron algún tipo de apoyo emocional. El apoyo instrumental es recibido en las categorías poco o alguna frecuencia con 84,2 % y 15,8 % respectivamente. El apoyo informativo se recibió en la categoría de mucha frecuencia en un 87,7 % y alguna frecuencia en un 12,3 %; y por último, el apoyo espiritual solo se puso de manifiesto en las categorías de poco o alguno con un 86 % y 14 % respectivamente.

Las redes de apoyo utilizadas con más frecuencia fueron: la pareja (100 %), la propia familia (96,5 %) y las instituciones de salud (94,7 %).

Observamos que en el nivel de no repercusión (3,5 %), las familias presentaron buena capacidad de adaptación (3,5 %) y recibieron apoyo social muy frecuente (3,5 %). En la repercusión moderada la capacidad de adaptabilidad que primó fue la regular (22,8 %), correspondiéndose con el apoyo social recibido que fue frecuente (12,3 %) en la mayoría de las familias, seguido por poco frecuente (10,5 %). Por último se observó que las familias que evidenciaron mala capacidad de adaptación (8,8 %), presentaron repercusión elevada en el total de los casos.


Discusión

No se encontraron familias con repercusión severa. Esto puede deberse a que hay variables dentro de las diferentes áreas, a través de las cuales estamos estudiando la salud familiar, que no se afectan en la crisis por infertilidad; por ejemplo, recursos económicos, espacio habitacional, tenencia y adquisición de bienes materiales, responsabilidades y funciones de los miembros de la familia, el tiempo dedicado a las tareas del hogar y los hábitos y costumbres familiares, y ello trae como consecuencia que en la calificación global la puntuación corresponda a repercusión leve o moderada en la mayoría de los casos. Se piensa además que puedo encontrarse mayoritariamente una repercusión leve, debido a que el evento se estudió en los casos detectados en la consulta de Planificación Familiar, donde para muchos es la primera vez que asistían a consulta, y al hacer la entrevista, solo llevaban 1 ó 2 años en presencia de esta situación; otros eran casos que, a pesar de llevar más años en estudio, habían abandonado este de forma reiterada por no considerarlo sustancial hasta ese momento en sus vidas, y para que cualquier evento repercuta debe estar consciente la familia de que este existe, y atribuirle un significado. Los casos con no repercusión presentaban infertilidad primaria con menos de 1 año en estudio, o sea, la familia no había tenido aún cambios que la afectaran significativamente.

El hecho del que el sentido de la repercusión haya sido predominantemente negativo es importante, porque la infertilidad impide la continuidad de la familia, algo anhelado por todos, y rompe con el ciclo vital de esta, justamente en la etapa de formación y crea frustración en los planes y proyectos familiares.

A partir de los resultados obtenidos, se puede expresar que la infertilidad secundaria no es tan emocionalmente frustrante, pues ya se ha logrado un hijo con anterioridad, por tanto, aún cuando se desea, al menos existe un consuelo. No obstante, presentamos familias con repercusión moderada y elevada y se trata fundamentalmente de mujeres viudas con hijos de matrimonios anteriores, pero con matrimonios actuales que habían logrado perdurar con años de estudio, y en 1 caso esa había sido la única causa del divorcio. Las parejas jóvenes, o con poco tiempo de estudio, aún conservan las esperanzas de procrear, si el período se prolongara, la capacidad de adaptabilidad va disminuyendo por la persistencia del evento estresante en la familia.

Vemos que es estado de salud resulta el área mayormente afectada. Pudimos apreciar que desde el diagnóstico de infertilidad se describen reacciones como shock, sorpresa;8 y con la evolución del estudio del evento continúan apareciendo trastornos psíquicos como ansiedad, depresión y algunos somáticos como la hipertensión arterial. La repercusión favorable en el funcionamiento familiar estuvo relacionada con la significación predominantemente favorable de las variables a través de las cuales se evaluó. Entre ellas se observó que la cohesión familiar se fortaleció, y ello favoreció la unión, y la comunicación mejoró en muchos casos. El área socioeconómica no tuvo repercusión y presentó sentido favorable, lo cual se debe a que las variables estudiadas en esta área, espacio habitacional y recursos económicos, apenas se afectaron.

Consideramos que el comportamiento adaptativo se debió a que en todas las familias se recibió apoyo social y un número significativo de redes presentaron buena frecuencia de contacto. La capacidad de adaptación de un sistema familiar se hace mayor cuando aparecen los sistemas de apoyo, y estos son efectivos, accesibles y aceptados positivamente, permitiendo que se modulen las respuestas que se emiten ante los eventos de la vida. El recibir el apoyo de forma frecuente y muy frecuente, puede haber incidido en que la mayoría de las familias presentaran repercusión leve.

Según los resultados obtenidos podemos plantear que a mayor capacidad adaptativa de la familia y más apoyo social recibido, menos impacto tuvo este evento en la salud familiar, considerándose, por tanto, muy importante la valoración de estos 2 elementos a la hora de analizar las crisis familiares.

Conclusiones

  • La infertilidad como evento paranormativo presentó una repercusión en la salud familiar leve y desfavorable.
  • La infertilidad primaria tiene mayor nivel de repercusión que la secundaria, pero predomina la significación desfavorable en ambas.
  • La capacidad de adaptación al evento fue predominantemente buena, y se adaptaron mejor las familias con infertilidad secundaria.
  • El incremento de la edad de la pareja y el tiempo en estudio son variables importantes (desfavorable) para el nivel de repercusión del evento en la salud familiar.
  • Las áreas de salud familiar con mayor afectación fueron la sociopsicológica y el estado de salud con significación desfavorable, así como el funcionamiento familiar con significación favorable.
  • Los tipos de apoyo recibidos con mayor frecuencia fueron el emocional y el informativo, mientras que el instrumental y el espiritual fueron menores utilizados.
  • Las redes de apoyo más utilizadas fueron la pareja, la propia familia y las instituciones de salud.
  • Existe correspondencia entre la capacidad de adaptabilidad familiar, el apoyo social recibido y la repercusión familiar del evento. A mayor capacidad de adaptación y mayor apoyo social recibido, menor repercusión del evento en la familia.

Referencias bibliográficas

  1. Haley J. Terapia no convencional. Las técnicas psiquiátricas de M. Erickson. Madrid: Amorrortu; 1989:33-53.
  2. Mc Cubbin HI, Figley. Stress and the family: coping with catastrophe. New York: Brunner Mazel; 1983:3-20.
  3. González I. Las crisis familiares. Rev Cubana Med Gen Integr 2000;16(3):270-6.
  4. Pérez C. Crisis familiares no transitorias. Rev Cubana Med Gen Integr 1992;8(2):144-52.
  5. Armengol V, Fuhrmann I. La familia, un sistema alejado del equilibrio en Terapia sistémica y contexto social. Madrid: Arón; 1991:15-20.
  6. Roca A, Pérez M. Apoyo social: su significación para la salud humana. La Habana: Editorial Félix Varela; 1999:6-30.
  7. Culrona CF, Russell DW. Type of social support and specific stress. New York: Wiley; 1990:13-8.
  8. Seibel MM, Taymor ML. Emotional aspects of infertility. Fertil Steril 1982;137:137-46.

Recibido: 8 de mayo de 2002. Aprobado: 20 de septiembre de 2002.
Dra. Malbys Fernández Ríos. Edificio D-51, apto. 8, zona 8, Alamar, municipio Habana del Este, Ciudad de La Habana, Cuba.


1 Especialista de Medicina General Integral
2 Especialista en Psicología de la Salud. Profesora Asistente de Psicología.

 

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