SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.20 issue3Galeno and the critique to the doctors of his time author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

My SciELO

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

  • Have no cited articlesCited by SciELO

Related links

  • Have no similar articlesSimilars in SciELO

Share


Revista Cubana de Medicina General Integral

Print version ISSN 0864-2125On-line version ISSN 1561-3038

Rev Cubana Med Gen Integr vol.20 no.3 Ciudad de La Habana May.-June 2004

 

Zertucha: médico que tuvo que enfrentar la calumnia y la injusticia

Miguel Lugones Botell1

Un comentario del doctor Máximo Zertucha, acerca de la muerte del Lugarteniente General del Ejército Libertador Antonio Maceo en el campo de batalla de San Pedro, nos sirve, no solamente para comenzar este trabajo, sino también para mostrar desde sus inicios, la gran confianza e intimidad que había entre ambos hombres: - "Me dijo que presentía que lo iban a matar."1 Un día antes de su muerte, dice a Miró, que en la noche sus padres y sus hermanos muertos lo habían llamado por su nombre. "Basta ya de lucha -le decían- basta ya de gloria." Evoca a Mariana, su progenitora, y a su hermano José, el fiero guerrero, y no oculta la angustia que le provoca saber la enfermedad de su esposa en Costa Rica.1

La muerte de Maceo y la prensa extranjera

La muerte del Lugarteniente General Antonio Maceo, desde que se produjo, resultó ser un gran acontecimiento. Existen muchas informaciones periodísticas, notas e informes privados de jefes militares españoles, que así lo confirman. Evidentemente había una poderosa razón: Maceo se había convertido en el gran héroe, y su liquidación por parte del enemigo fue considerada como un triunfo de índole militar.2

En ese tiempo existía en el periodismo en Cuba y otros países del área un gran afán de sensacionalismo, y uno de los ejemplos de este tipo de periodismo se muestra en lo que fue publicado por el Herald el 13 de diciembre de 1896 y por el Mail and Express, donde se afirmaba que Maceo había muerto envenenado por su médico personal, Máximo Zertucha, quien hubo de rendirse luego a las tropas hispanas. En esa ocasión, el Herald publica una entrevista realizada al Mayor Antonio Serrano, mambí que peleó en la guerra del 68, que declara haberle dado cuenta a Maceo de los nefandos propósitos de Zertucha. Le había dicho a Maceo que Zertucha era un vicioso, a lo que el Lugarteniente le había ripostado que no creía lo que decían de él y que le resultaría difícil sustituirlo.2

También hubo otras versiones. El World, por ejemplo, aseveraba el 13 de diciembre que Maceo había caído asesinado cuando se dirigía a una reunión en la que se iba a tratar la compra de la independencia de Cuba. Señalaba: "Todo su staff, excepto el cirujano Zertucha, perdió la vida". Un titular del Journal también de ese mismo día señalaba: Massacre, ambush or poison? (¿Asesinato, emboscada o veneno?). También el Mail and Express el día 14 de ese mismo mes, decía: "La inherente cobardía y brutalidad de la hiena humana (se refería a Weyler) que actualmente manda las fuerzas españolas en Cuba ha llegado a su clima anual con el asesinato de Maceo"; y el Journal de Hearths insistía en su acusación contra Zertucha a través de un editorial: "En el asesinato de Maceo la más negra felonía cumplió su objetivo. Con un traidor en su propio Estado Mayor, llevado engañosamente a una cita bajo la protección de la palabra de honor española, sin sospechar lo que venía, el patriota cubano -él y el hijo de Máximo Gómez- cayeron bajo el fuego de la emboscada asesina".

El "asesinato de Maceo" llegó a penetrar en el Congreso Federal, lo que hizo que el senador Wilkinson Call presentara una moción denunciando tal "asesinato", y el cuerpo legislador a que pertenecía nombró una comisión especial encargada de investigar el asunto. También en la Cámara de Representantes se presentaron varias mociones sobre el mismo tema.2

El mayor ataque que se produjo contra Zertucha fue publicado en París por el periódico La Republique Cubaine el 17 de diciembre de 1896.2 Acompañado de un retrato del héroe iba el siguiente titular acusatorio: Maceo assassiné par les espagnols; y a continuación, el siguiente texto: "La última y más asquerosa infamia del gobierno español en la guerra de Cuba, se ha consumado. El cobarde y miserable Weyler, el derrotado por Maceo en todos los combates, compró un hombre, el doctor Máximo Zertucha, para que le entregara al General Antonio Maceo, y este infame, aprovechando su puesto junto al General, ha podido llegar al logro de la traición tan negra".

Aquí no termina todo. Estrada Palma, Delegado de la Revolución en EE.UU. hubo de enviar este cable al doctor Ramón E. Betances, Delegado del Gobierno Revolucionario Cubano en París: "New York, diciembre 12. Por conducto fidedigno se afirma que Maceo y su Estado Mayor han sido asesinados en un complot formado entre el general español Ahumada y el doctor Zertucha. - Estrada".

Acusaciones cubanas contra Zertucha

El general José Miró en las "Crónicas de la Guerra" tras decir que el médico Zertucha le examinó las heridas a Maceo, señala: "...salimos aterrados del lugar, precediéndonos el médico Zertucha". Ya anteriormente Miró en un trabajo escrito 15 días después del 7 de diciembre, calificaba a Zertucha de infame, y le imputaba haber entregado prendas y documentos de Maceo a las autoridades españolas. Ya con anterioridad, pocos días después del fatídico 7 de diciembre, el General José Miró, al refutar una versión de La Lucha sobre las prendas y documentos recogidos por los "guerrilleros" al cadáver de Maceo, expresa que los papeles fueron hallados por Zertucha, y que al tratar este de entregárselos, Miró le dijo que los guardara con el botiquín. En este trabajo de Miró, califica a Zertucha de infame, al que imputa haber entregado dichos documentos a las autoridades españolas.2

El 27 de enero de 1899 aparece en La Discusión un acuerdo suscrito por 30 médicos adscriptos al Cuerpo de Sanidad Militar de Ejército Libertador, donde hacen constar que Zertucha no pertenece al Cuerpo Médico desde que desertó el 8 de diciembre del 96. Dicen que el General Pedro Díaz certifica que Zertucha se incorporó al Ejército Libertador el 4 de febrero del 96, y que fue médico de Maceo interinamente; que el secretario del comité separatista "Independencia", de Melena del Sur, certifica que Zertucha jamás perteneció a ese comité, y que en documento privado demuestran que solicitó ingresar en el Ejército Español. Añaden los protestantes, que inclusive un amigo del médico, le había regalado un uniforme para ese propósito.2

Una de las acusaciones más duras vino hecha por Ramón Vasconcelos, y aparece en su artículo "Cargas al machete", publicado en la revista Bohemia el 12 de diciembrede 1948. Así, señala Vasconcelos,5 que él y Antoñico Maceo, hijo del Titán, visitaron cierto día al General Ricardo Sartorio Leal, uno de los que vino en la invasión desde Oriente. "Sartorio -escribe Vasconcelos- no perdonaba a los jefes insurrectos de Occidente. Hubo veces de tiroterarnos la vanguardia", decía. "Yo no quiero hablar, yo no quiero hablar...! En su día la historia dirá la verdad de la muerte del General Maceo". Afirmaba Sartorio -sigue refiriendo Vasconcelos- que Zertucha era un alcohólico, y que Maceo, enemigo del alcohol, lo reprendió severamente en más de una ocasión. En represalia -contaba Sartorio- Zertucha hacía una campaña subterránea, diciendo que tantos jefes distinguidos de La Habana, algunos como él, de promoción universitaria, no debían dejarse humillar por un mulato. Sea por el efecto moral que le produjo la muerte de Maceo, sea por lo que le atribuía Sartorio, lo cierto es que Zertucha, hijo de Bejucal, de donde salieron las fuerzas de Cirujeda a abatir a Maceo, se presentó el 7 de diciembre de 1896 y marchó a España, donde falleció mucho después de la instauración de la República".2

Más adelante Vasconcelos da a conocer párrafos de una carta que Cirujeda envía al General Federico Alonso Gasco, y que está fechada el 1ro. de diciembre de 1896, 6 días antes de la caída del Titán: "Mi general muy querido -dice en la carta Cirujeda- acaban de asegurarme que Maceo intenta pasar solo por la trocha inmediata a Mariel, como lo efectuó hace cinco días el cabecilla Gordiño, acompañado de otros dos. La noticia me la da una persona que merece entero crédito, quien estuvo ayer hablando con el Gordiño y ha visto la montura que tienen preparada para el caballo que ha de montar Maceo". Y más abajo, la otra carta: "-Ejército de operaciones. Línea militar de Mariel a Majana. Hay un sello en tinta azul clara. Sr. Federico Escario. Mi querido amigo: lea usted la adjunta y tome medidas esta noche: emplee toda la fuerza de América que hay en Mariel si la necesita para vigilar la carretera, y recomiende la mayor vigilancia de la zona. Suyo, affo. Amigo y compañero. Fed. A. Gasco".

"Esas cartas -señala Vasconcelos- no son una fantasía: los originales están en La Habana, en la biblioteca de Pérez Beato. Como se ve por ellos, los militares españoles sabían que Maceo pasaría la Trocha desde el 1ro. de diciembre por conducto que merecía entero crédito (subrayado de Vasconcelos) y preparaban la persecución". Y para dejar en entredicho el discutible proceder del médico de Maceo, Vasconcelos termina dejando en el aire una sospechosa interrogante: ¿Qué conducto era aquel...?

Hay otros autores de algunas de las versiones de la muerte de Maceo que no tratan con simpatía a Zertucha. Está, por ejemplo, el Coronel Rafael Cerviño, que en un relato publicado en Bohemia en 1948 señala: "El doctor Zertucha y Panchito Gómez Toro al ver caer al General, se desmontaron de sus caballos, acercándose para auxiliarle. Trataron de levantarlo y montarlo en un caballo para sacarlo de allí, pero parece que no pudieron". Y agrega: "Muerto el General Maceo y heridos todos los jefes y oficiales que se habían quedado a su lado en el combate, con la excepción del doctor Zertucha que desapareció, cada uno trató de retirarse como pudo para evitar ser macheteado" (subrayado de Rafael Soto Paz).

¿Quién fue el doctor Máximo Zertucha Ojeda?

El doctor Zertucha no nació en Bejucal como se ha afirmado, sino en la ciudad de La Habana, el 18 de noviembre de 1855. La confusión acerca de que viviera en Bejucal se debe a que tuvo un hermano, llamado Isidro, quién moró una parte de su vida en ese lugar y murió allí. Isidro fue médico también y uno de los supervivientes de la tragedia estudiantil de 1871.2

Máximo Zertucha cursó el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de la propia ciudad, y en la Universidad Nacional comenzó los estudios de Medicina que concluyó en México, cuyo título revalidó en La Habana en enero de 1879. En los primeros días de su presentación, Zertucha se radicó en La Habana, y poco después volvió para Melena del Sur. Con antelación a la guerra del 95 estuvo en Centro y Sur América, pero nunca estuvo en España ni tampoco murió allí, como algunos afirmaron.

Conoció a Maceo en el año 1892, cuando siendo médico de los vapores de una compañía trasatlántica, en uno de sus viajes por la América Central, estuvo en Puerto Limón, Costa Rica. De esas relaciones resultó la conversión de Zertucha al separatismo, así como su abandono del puesto que venía desempeñando en la citada compañía para poder permanecer en Cuba al tanto del movimiento revolucionario, entonces en preparación.3 Cerca de un año después de estallar la Guerra de Independencia, es decir, el 4 de febrero de 1896 se unió a las fuerzas de Pedro Díaz en Melena del Sur; el 13 del siguiente mes, Antonio Maceo lo nombró Jefe de Sanidad de las fuerzas invasoras, e incorporado a su Estado Mayor sustituyó al doctor Frexes en la Secretaría Particular del Lugarteniente General y fue su médico en sustitución del doctor Hernández.3 Fue el último de los tres médicos que tuvo Maceo.

En la República ocupó el cargo de jefe local de Sanidad, del cual fue malignamente destituido en 1904, al chocar su intransigente rectitud con los intereses creados. Amargado, envejecido y enfermo, murió el 26 de Octubre de 1905 en Melena del Sur, donde siempre residió y reposan sus restos.

La defensa de Zertucha

Durante todo este aluvión de ataques e injurias formuladas mayormente en vida de Zertucha, aunque como puede verse también después de su muerte, este no permaneció callado y hubo de responder a cada una en su momento oportuno. Envió cartas al "New York Herald" y al "New York World", aclarando todos los particulares y negando la infame acusación que se le hacía.2 Lo mismo hizo cuando se produjo la denuncia de los 30 médicos cubanos: publicó un largo escrito en "La Discusión", en el cual relata su reingreso, asegurando era teniente coronel, aunque Maceo lo menciona siempre como coronel. Añade Zertucha que no perteneció al antes citado comité "Independencia", sino a otro que presidia el doctor Horacio Acevedo, y que su solicitud de un uniforme del Ejército Español fue una coartada de acuerdo con el patriota Saturnino Lastra, para poder marcharse del pueblo con 16 hombres armados, y así reingresar en la Revolución bajo las órdenes del General Pedro Díaz. Al final dice Zertucha: "... no he de entrar en discusiones de grados o servicios, porque fui a la Revolución solo por amor a mi país".2

Otra de las defensas la hizo el mismo médico en la carta enviada a Máximo Gómez (La Lucha, septiembre 16, 1899), en la que relata la muerte de Maceo y la inmediata posterior de Panchito Gómez Toro. Tras acusar con dureza al General Miró Argenter, cuenta Zertucha: "En medio del horrible e imponente fragor del combate, yo, enfermo, convaleciente, sin armas, pues no podía por mi debilidad soportar su peso, al ver a mi jefe, a mi amigo, a mi padre de la revolución, caer herido de muerte, pedí auxilio al Brigadier Miró". Y seguidamente narra que Panchito muere abrazado al cadáver de su ídolo. El final de la carta es una fuerte respuesta al grupo de médicos firmantes, anteriormente señalado: "Todos los jefes de la Revolución -afirmaba Zertucha- me quieren, los facultativos.... Envidia medicorum pessim..."

Los que lo defienden

Uno de los jefes más preclaros y prestigiosos, el Mayor General José María Rodríguez (el gran Mayía), en su carácter de Jefe Superior del Departamento de Occidente, expresa en "La Lucha" el 8 de diciembre de 1898 que, de acuerdo con el informe de la comisión que investiga la conducta de Zertucha y que hubo de presidir el Mayor General Alejandro Rodríguez, hace constar que Zertucha "temeroso de la enemiga que la profesaban algunos jefes de las fuerzas cubanas, al faltarle la poderosa protección de Maceo hubo de acogerse a indulto; que tan pronto Zertucha realizó este acto, se dedicó a servir a la Revolución, como Secretario del Comité separatista "Independencia", y que al reingresar en el Ejército Libertador se hizo acreedor del aprecio y la más alta estimación". Por último, el General Mayía Rodríguez en su escrito se complace en significarle al doctor Zertucha que su puesto está al lado de los hombres probos y buenos cubanos".2

Por su parte, el General Juan Eligio Duchase, hermano del también General Vidal Duchase, caído peleando en Pinar del Río, escribe una carta que se publicó en "La Lucha" el 27 de Diciembre de 1898, donde señala que "como jefe de los orientales que en Pinar del Río hicieron guerra, enterado de la propaganda que en su contra trata de levantarse, propaganda que no ha de hallar eco en los que conocen sus condiciones de patriotismo y valor, inspirado en la justicia, escribo para que sepa que creo lealmente que los cubanos deben a usted respeto. Muchas veces hablé con el General Maceo y muchas veces me manifestó él las condiciones excepcionales que usted poseía y lo complacido que estaba con sus servicios."

Igualmente, el coronel Manuel Piedra Martel, ayudante de campo del General Antonio Maceo escribe lo siguiente: "... El doctor Máximo Zertucha era una persona decente y de maneras distinguidas.(...) Miró, el Jefe de Estado Mayor, le tenía ojerizas a Zertucha. Miró era un apasionado de Maceo. No había en ello simulación ni cálculo de medro: su devoción era sincera y desinteresada. Pero, avaro y egoísta de la amistad y aprecio del General, hubiese querido tener el monopolio de estos sentimientos. Ahora bien, habiendo venido el doctor Zertucha a sustituir al doctor Hugo Roberts, cerca de su persona, el General lo trataba con las consideraciones con que en todas partes se trata a un médico, máxime si ese médico es el encargado de velar por nuestra propia salud. (...) A Miró se le figuró ver en Zertucha un rival en el afecto y atenciones de Maceo, y de esta rivalidad conocida nacieron las murmuraciones y las maledicencias contra Zertucha en el Estado Mayor. (...) Su misión era la de curar heridos y esta misión la desempeñaba, desafiando el peligro de las balas y de las bayonetas enemigas como cualquier combatiente. Y testimonio de lo que digo es el hecho sabido de todos de que cuando el General Maceo cayó en San Pedro, le reconoció inmediatamente la herida, lo que significa que estaba junto a él."4

Acerca de la carta firmada por los 30 médicos aparecida en "La Discusión" donde se hace constar que Zertucha no forma parte del Cuerpo Médico y que había desertado, aparecen cartas hechas y firmadas por varios de esos médicos que supuestamente habían rubricado el documento, que reconocen que nunca se habían enterado de haber firmado ese documento. Así lo hacen constar, por ejemplo, los doctores Daniel Gispert, General del Ejército Libertador y Eugenio Molinet Amorós, también General del Ejército Libertador.5

Opinión del doctor Leonardo Griñan Peralta, biógrafo de Maceo

El biógrafo de Maceo señala: "...Murió Maceo, y probablemente, el día 10 de diciembre se "presentó" Zertucha al coronel español Guillermo Tort ¿Por qué se presentó Zertucha a las autoridades españolas? Porque este hombre impresionable había ingresado en las filas mambisas atraído exclusivamente por devoción personalísima al General Maceo; y muerto este, consideró sin objetivo para él permanecer en el campo de la Revolución." El mismo Nodarse dijo después que, al morir Maceo, Zertucha había exclamado: "¡Ay, Nodarse! ¡Se acabó la guerra! ¡Vea este cuadro! ¡Muerto!..." Esta expresión de Zertucha ha sido valorada como reflejo de la profunda idolatría del médico hacia Maceo. Zertucha, al igual que muchos cubanos, siempre consideró que la muerte de Maceo significaba la pérdida de la causa.

Y continúa señalando: "Se presentó Zertucha y suministró a las autoridades cuantas pruebas pudo portar para convencer a todos de que Maceo había muerto. ¿Por qué? Porque Zertucha era extremadamente locuaz. Porque su intimidad con Maceo hacía que él fuese, en la fecha de su presentación, el hombre del día; y, lleno de vanidad quería hacer notar su proximidad al héroe temido y admirado.(...) Tres días después de haberse acogido Zertucha al indulto ofrecido por los españoles, se publicó en el "New York Herald" una carta en la que aseguraba que él había recibido 50 000 pesos para dar muerte a Maceo, aseveración que fue desmentida al siguiente día (14 de diciembre) por el Corresponsal de la Prensa Asociada residente en La Habana". "...las sospechas recayeron en Zertucha con posterioridad a la presentación de este. Pero el hecho de que él abandonase las filas del Ejército Libertador no puede significar en modo alguno que él hubiese siquiera deseado la muerte de Maceo. Por el contrario, ello puede estimarse como una prueba de que para Zertucha, como para tantos otros, Maceo era la Victoria y, su muerte, el fracaso de la Revolución".

Consideraciones finales

Como ha podido verse, el doctor Zertucha fue víctima de una gran calumnia. Es evidente que había conveniencias a los intereses de la guerra de que Maceo apareciera asesinado alevosamente, y la deserción de Zertucha fue aprovechada para propagar esa noticia en la prensa norteamericana, donde se le presentó como traidor y asesino de Maceo y cuyo estigma le persiguió de por vida, a pesar de haberse exonerado de dicha acusación, como señalara el doctor Luis Felipe Le Roy y Gálvez, quien fuera investigador histórico de la Universidad de La Habana.5 Esta gran mentira del asesinato de Maceo y la traición de Zertucha nació en tierras norteamericanas, como muy bien ha sido señalado.

Hemos tratado de resumir, en muy apretada síntesis, algunos de los aspectos más sobresalientes sobre las acusaciones que recibió Zertucha y la polémica acerca de ese suceso. Sirva este trabajo como un pequeño homenaje a este médico, de quien, en el próximo año 2005 se conmemorará el centenario de su muerte, así como también de incentivo al estudio de la vida de muchos que, de una u otra forma, han tenido un papel importante en nuestra historia, y una consideración especial de lo que significan las virtudes, como es en este caso la justicia y la verdad en la conducta humana.

Referencias bibliográficas

  1. Bianchi C. La muerte de Maceo. Juventud Rebelde. 22 de Noviembre de 2002.
  2. Soto Paz R. El médico de Maceo. ¿Fue Zertucha un traidor? Bohemia. Diciembre 11 de 1949.
  3. Griñan Peralta L. Antonio Maceo. Análisis caracterológico. La Habana:Trópico;1936.p.210-4.
  4. Piedra Martel M. Mis primeros treinta años. La Habana: Minerva;1943.p.432-5.
  5. Le Roy Gálvez LF. Máximo Zertucha y Ojeda. El último médico de Maceo. Rev Bibliot Nacional 1958;9(1):42-64.

Recibido: 12 de febrero de 2004. Aprobado: 20 de abril de 2004.
Dr. Miguel Lugones Botell. Policlínico Docente "Playa", municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.

1 Especialista de II Grado en Ginecología y Obstetricia. Diplomado en Investigación sobre Aterosclerosis. Diplomado en Ginecología de la Infancia y la Adolescencia. Profesor Instructor. Policlínico Docente Playa.

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License