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Educación Médica Superior

Print version ISSN 0864-2141

Educ Med Super vol.19 no.3 Ciudad de la Habana July-Sept. 2005

 

Facultad de Ciencias Médicas Finlay-Albarrán.
Ciudad de La Habana


Reflexiones acerca de  la competencia comunicativa  profesional

Lic. Dalila A. Aguirre Raya1


Resumen

Se realiza una aproximación conceptual al estudio de la competencia comunicativa a partir de los criterios de algunos autores con diferentes enfoques. La sistematización teórica del tema por los investigadores es de vital importancia para elevar la calidad en la formación de los recursos humanos y la evaluación de la competencia profesional de los recursos humanos en la Enfermería, en consecuencia con las transformaciones que se suscitan en los planes y programas de estudio de la carrera. Se define la competencia comunicativa como una potencialidad de los sujetos para relacionarse adecuadamente con los demás, expresada en 3 dimensiones: la afectivocognitiva, la comunicativa y la sociocultural. Se analizan los diversos enfoques y se destaca la importancia de la adquisición y desarrollo de la competencia comunicativa para el éxito del proceso de interacción profesional en  diferentes contextos.

Palabras clave: competencia comunicativa; dimensión afectivocognitiva, dimensión comunicativa, dimensión sociocultural.

 

El tema de las competencias, en sentido general, es uno de los más tratados en los últimos tiempos y al respecto, los autores han ofrecido diversidad de conceptos y criterios, no así con la competencia comunicativa, la cual no ha sido objeto de estudios sistemáticos para sustentarla teóricamente y esclarecer sus fortalezas y vinculación con otras áreas de la ciencia.

La competencia comunicativa ha sido tratada por algunos psicólogos,  pedagogos y  lingüistas. Por ello se ha conceptuado como competencia sociolingüística, competencia discursiva  y competencia estratégica, entre otras acepciones.

La palabra competencia proviene del griego agón, que da origen a agonistes, persona que competía en los juegos olímpicos con el fin de ganar.  Antes de la década de los 60, la palabra se asociaba a la concepción conductista desarrollada por la Psicología behaviorista, pero a partir de la crítica que Noam Chomsky1 hace a Skinner evoluciona el concepto. Skinner explicaba el aprendizaje de la lengua basado en la relación emisor-receptor (estímulo-respuesta) sin considerar la naturaleza creativa del hombre, Chomsky se propuso entonces  construir una nueva teoría sobre la adquisición de la lengua.  En 1957 acuñó el término competencia que definió como "capacidades y disposiciones para la interpretación y la actuación."  Pero la teoría propuesta por este destacado lingüista, no ha logrado resolver el problema de la relación entre la lengua y la actuación.  Su concepto de competencia comprende solo la competencia lingüística, con la cual, por sí sola, no se garantiza una comunicación eficiente. Por otra parte, el paradigma chomskyano ha sido refutado por considerar la lengua como un sistema axiomático, que niega su carácter de producto de la actividad práctica y cognoscitiva y contradice su carácter social, lo que lo lleva a admitir que la influencia de los factores externos sólo afecta la actuación, pero no la competencia.2

En los últimos años, la competencia comunicativa ha sido estudiada por profesionales de diversas áreas de la ciencia como la Psicología, la Pedagogía, la Lingüística y la Ssociología. Ellos han destacado la necesidad  del uso adecuado de la lengua y además, otros elementos que intervienen en la comunicación eficiente y en el entendimiento mutuo. Emilio Ortiz en 1997 hizo referencia al desarrollo de esta competencia en el educador; Caridad Cancio en 1998 señaló algunas  habilidades necesarias y Cot  en el 2000 , siguiendo los criterios de Canale y Swain, a partir del concepto de interacción definió el concepto de competencia pragmática. Charaudeau en el 2001 propuso retomar aspectos tratados por la pragmática, la enunciación y la sociolingüística dentro de una teoría del sujeto. Beltrán en el 2001 la abordó como una habilidad necesaria para la participación, mientras que Ana M. Fernández en el período 1996-2002 ha orientado su estudio desde un enfoque psicológico y la ha incluido como un factor de la eficiencia profesional. Forgas en el 2003 planteó que existe relación entre la competencia comunicativa y la profesional. Parra en el 2004 asumió que la competencia comunicativa trasciende el sentido propio del conocimiento del código lingüístico. Habermas, ha hecho referencia a la racionalidad instrumental y la racionalidad comunicativa en la búsqueda del entendimiento mutuo. Angelina Roméu en sus trabajos desde el 2003 hasta el 2005 ha realizado el enfoque que resulta el más integrador por  incluir todas las áreas del desarrollo humano que posibilitan la participación del sujeto en diferentes contextos comunicativos.

La autora presenta los primeros resultados teóricos de su investigación, en contraposición a otros  estudios que abordan la competencia comunicativa del profesional con un carácter instrumental. Es por  ello que comparte  el criterio de competencia con un carácter holístico e integrador, porque provee al sujeto de elementos necesarios para participar armónicamente en su vida social y laboral. De ahí que la intención del presente trabajo radique en  realizar una aproximación conceptual al estudio de la competencia comunicativa profesional para elaborar posteriormente su contextualización  en el  campo de actuación profesional de la Enfermería.


Métodos

Se realizó un estudio descriptivo a partir de una revisión bibliográfica en diferentes áreas de la ciencia y  se  consultaron  expertos, lo que permitió analizar conceptos sobre el tema desde diversos enfoques y arribar a una nueva definición contextualizada de la competencia comunicativa en  el campo  de actuación del profesional de Enfermería.

 
Resultados

A pesar de los innumerables criterios emitidos por los autores analizados  y de no encontrar un grado de consenso en los conceptos abordados, por la diversidad de los enfoques desde los que ha sido estudiado el tema, la autora propone la siguiente definición:

La competencia comunicativa del profesional es la potencialidad que tiene el sujeto de lograr  una  adecuada interacción comunicativa a partir del dominio e integración en el ejercicio profesional de los conocimientos acerca del proceso de comunicación humana, habilidades comunicativas, principios,  valores, actitudes  y voluntad para desempeñarse en su profesión eficientemente así como para tomar decisiones oportunas ante situaciones complejas o nuevas,  que faciliten el logro de los objetivos trazados o propuestos en diferentes contextos y en las  dimensiones afectivocognitiva, comunicativa y sociocultural.


Discusión

Es necesario señalar que la competencia comunicativa ha sido tratada por autores de diferentes areas de la ciencia, cuyos  diversos enfoques sirvieron de sustento teórico a la definición ofrecida por la autora del presentre trabajo.

Con un enfoque lingüístico se destacan autores como Dell Hymes en oposición  al concepto de competencia lingüística propuesto por Chomsky. El concepto de competencia comunicativa comprende para Hymes la competencia lingüística,  la socio-lingüística,  la discursiva  y  la  estratégica.  Tal  definición apunta hacia el aspecto verbal y pragmático, pero deja de lado el proceso de producción de significados. Hymes la define como “la habilidad para usar la lengua”, de ahí que indague acerca de cómo el conocimiento se convierte en uso. El considerar la competencia lingüística vinculada a la actuación, lo lleva a acuñar el término de competencia comunicativa.3

Canale y Swain al identificar las dimensiones de la competencia comunicativa apuntan hacia el aspecto verbal y pragmático, pues tienen en cuenta  el conocimiento de las estructuras lingüísticas,  la adecuación de  su uso a las exigencias del contexto, la estructuración coherente del discurso y el empleo de estrategias efectivas para iniciar, desarrollar y finalizar la comunicación. Integran en el concepto de competencia comunicativa “los conocimientos y habilidades necesarios  para lograr una comunicación eficiente”,  de modo que integran 2 componentes que en Chomsky y en Hymes habían aparecido divorciados.4

Maingueneau se opone al concepto chomskyano de competencia lingüística y formula  su concepto de competencia interdiscursiva,  que define desde la teoría de la enunciación  como el dominio que poseen los enunciadores de un discurso, que les permite producir y entender enunciados  de conformidad con una formación discursiva y reconocer los enunciados compatibles e incompatibles con ella.5

Otro concepto sobre competencia comunicativa que sigue la orientación lingüística es el que sustenta Caridad  Cancio que la  define como “aquella que comprende lo gramatical, pero también actitudes,  valores y motivaciones referentes a la lengua, a sus rasgos y usos, e integra actitudes para la interrelación de la lengua con otros códigos de la conducta comunicativa”. (Cancio L C. El desarrollo de la competencia comunicativa en escolares de séptimo grado a partir del uso de diferentes códigos. Tesis en opción al grado de  Master en Educación. 1998. ISPEJV, La Habana).

En la definición realizada por el Centro de Estudios de  Educación Avanzada se expone  que es “la capacidad de un individuo de usar adecuadamente su lengua sonora natural” y se describen como  componentes esenciales de la competencia comunicativa las siguientes habilidades: observación, empatía, escucha activa y expresión oral. (Arcia D Ma. Propuesta de ejercicios para trabajar el desarrollo de habilidades comunicativas a través de textos diferentes. Tesis en opción al grado de Master en Educación. 1999. ISPEJV, La Habana).

Castillo Mercado centra su interés en el desarrollo de la competencia comunicativa, entendida como “la capacidad de comprender un amplio y rico repertorio lingüístico dentro de la actividad comunicativa en un contexto determinado. Implica el conocimiento del sistema lingüístico y de los códigos no verbales y de sus condiciones de uso en función de contextos y situaciones de comunicación”.6 

Cot , seguidor de los criterios de Canale y Swain, a partir del concepto de interacción define el concepto de competencia pragmática y declara como dimensiones de esta: la sociolingüística, la textual y la estratégica, en las cuales está presente el componente interactivo”.7

Charaudeau, citado por Roméu, propone retomar aspectos tratados por la pragmática, la enunciación y la sociolingüística dentro de una teoría del sujeto y considera que “la construcción de sentido procede de un sujeto que se dirige a otro sujeto, dentro de una situación de intercambio específica, que sobredetermina la elección de los recursos del lenguaje que pueda usar”. Elabora un modelo que consta de 3 niveles, con 3 tipos de competencias correspondientes para el sujeto:  competencia situacional, competencia discursiva y competencia semiolingüística. La primera exige que todo sujeto que se comunica esté apto para construir su discurso en función de la identidad de los protagonistas del intercambio, de su finalidad, su propósito y las circunstancias materiales que lo rodean; la segunda exige de cada sujeto que se comunica e interpreta que sea capaz de manipular (yo) - reconocer (tú) las estrategias de puesta en escena  que se desprenden de las necesidades inherentes al marco situacional y la última postula que todo sujeto que se comunica e interpreta pueda manipular - reconocer la forma de los signos, sus reglas combinatorias y su sentido, sabiendo que se usan para expresar una intención de comunicación, de acuerdo con los elementos del marco situacional y las exigencias de la organización del discurso. Este  tipo de competencia comprende 3 niveles que implican cada uno: saber-hacer en términos de composición del texto, saber-hacer en términos de construcción gramatical y saber-hacer relativo al uso adecuado de las palabras y el léxico.2

Según  Filiberto Beltrán, la competencia comunicativa es “el conjunto de habilidades que posibilita la participación apropiada en situaciones comunicativas específicas”. Este autor afirma que participar apropiadamente en una interacción comunicativa consiste en cumplir con los propósitos de la comunicación personal; esto es, lograr lo que se quiere o necesita y hacerlo dentro de lo socialmente aceptable (sentido y coherencia). En sus trabajos aborda las competencias comunicativas desde 2 enfoques, que en su opinión permiten orientar la comprensión del proceso comunicativo. El primero, se ubica en el nivel intraindividual y da cuenta de la facultad humana de adquirir y usar el lenguaje, lo que se denomina competencia lingüística. El segundo, corresponde al nivel interindividual, donde se destaca el papel que desempeña la interacción social en la construcción de la competencia comunicativa, hace referencia al aprendizaje de la lengua, es decir, se pretende que el sujeto sea competente para comunicarse en la lengua estudiada tanto en la forma oral como escrita en las distintas situaciones de la vida cotidiana.8

Van Dijk expresa en relación con los criterios abordados anteriormente que “los que han tratado de ofrecer una definición más completa acerca de este concepto, mantienen la dimensión lingüística, y añaden a esta la dimensión pragmática. Generalmente, estas definiciones no se refieren a una dimensión cognitiva pero incluyen los componentes de la competencia comunicativa y los procesos comunicativos en los que el lenguaje está implicado  así como  su relación con  la actividad sociocultural que el hombre despliega.  Básicamente, coinciden en los aspectos lingüísticos y estratégicos pero dejan de lado el proceso de producción de significados, que antecede al acto comunicativo al decir de Vigotsky, por lo que, más recientemente, se ha reconceptuado el término al incorporarle el componente cognitivo o de producción de significados,  además de hacer explícita la competencia sociocultural”.9

Desde un enfoque pedagógico Emilio Ortiz  concibe la competencia comunicativa como “la capacidad del maestro para establecer una comunicación efectiva y eficientemente óptima (con sus alumnos), al desarrollar en su personalidad un estilo de comunicación flexible y lograr resultados educativos deseados”.  Han  sido tratadas como habilidades comunicativas: la lectura, la expresión oral y escrita y  la observación. Dicho autor en sus trabajos describe 3 etapas para el desarrollo de competencias comunicativas y elabora un conjunto de exigencias a la personalidad del maestro para ser competente comunicativamente e influir positivamente en el desarrollo de estas en los educandos.10

Por otra parte, Forgas señala que “el talento comunicativo requiere de un determinado nivel de desarrollo de la inteligencia para saber, saber hacer y saber actuar, que no es bajo, ni necesariamente excepcional”. Por ello, plantea que en la actualidad “las competencias comunicativas forman parte de las competencias profesionales.11

Parra considera que “la competencia comunicativa pedagógica incluye los procesos lingüísticos, psicolingüísticos y sociolingüísticos”. De ello se deriva que la competencia comunicativa trasciende el sentido propio del conocimiento del código lingüístico, para entenderse como una capacidad de saber qué decir a quién, cuándo, cómo decirlo y cuándo callar, lo  que implica aceptar que la competencia comunicativa no es reductible al aspecto lingüístico, pues tienen que considerarse además, los aspectos sociológicos y psicológicos implicados. Reconoce  el componente subjetivo de las competencias y alerta sobre la necesidad de cambiar la mirada hacia otras áreas de la ciencia para no  ser tan reduccionista como en la Lingüística.  Considera razonable afirmar la necesidad del desarrollo de las habilidades comunicativas y el empleo de un apropiado estilo de comunicación. La competencia comunicativa es “una síntesis singular de habilidades y estilos que se emplean acertadamente por el sujeto en consonancia con las características y exigencias de los participantes y contextos donde tiene lugar la comunicación”. Señala que entender la competencia comunicativa como un estado de preparación general del sujeto implica asumirla como un proceso susceptible de ser moldeado, formado y desarrollado a partir de una intervención pedagógica expresada en diferentes niveles; y hace alusión a la preparación general tanto teórica como afectiva y práctica; es decir, incluye la preparación psicológica, lingüística y la sociocultural. Dicho autor considera  que trabajar por la competencia comunicativa significa abordar elementos de las 2 esferas básicas de la personalidad, tanto la motivacional-afectiva como la cognitiva-instrumental. Entre las competencias más importantes en su opinión, se encuentran “las relacionadas con el manejo de información, el trabajo en equipos, la capacidad comunicativa, la solución de problemas, la toma de decisiones y la formación de una visión científica y tecnológica del mundo”.12

Con un enfoque psicológico se destacan los trabajos de Dionisio Zaldívar, quien define las competencias comunicativas como “el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes, valores y comportamientos que nos capacitan para la producción, recepción e interpretación de mensajes de diferentes tipos y a través de diferentes canales, que facilitan y promueven el inicio, mantenimiento y fin de relaciones interpersonales positivas”.13

Destacados son también los trabajos de la psicóloga y pedagoga Ana María Fernández, que aborda la competencia comunicativa como un “factor de la eficiencia profesional del educador” y señala que la presencia de una orientación psicológica favorable a la relación humana y el dominio de un saber profesional de habilidades, procedimientos y técnicas facilitan la eficiencia en el proceso de comunicación interpersonal.   Esta autora sostiene que la competencia comunicativa va más allá de la eficacia de los conocimientos, hábitos y habilidades que intervienen en la actuación personal. Sugiere que el tema debe ser visto desde lo personológico, por tanto, en la actuación en contextos comunicativos entran en juego tanto los elementos que permiten la ejecución pertinente desde el punto de vista cognitivo-instrumental  (conocimientos, habilidades, actitudes) como los que  se refieren a la esfera motivacional-afectiva (necesidades, motivos, propósitos, expectativas, vivencias). Enfatiza que  en el intercambio comunicativo interviene la subjetividad de aquellos que participan, elementos afectivos que resultan en su opinión insoslayables y decisivos en la eficiencia.14

El enfoque comunicativo aborda la competencia comunicativa como el conjunto de habilidades o capacidades que posibilita una participación apropiada en situaciones comunicativas específicas.  Es decir, consiste  en cumplir con los propósitos de la comunicación personal; esto es, lograr lo que se quiere o necesita y hacerlo dentro de lo socialmente aceptable (sentido y coherencia). El desarrollo de estos conocimientos se inicia desde el nacimiento y continúa durante toda la vida. También la definen como capacidades que regulan la comunicación interpersonal entre los sujetos, entre ellas: la  autenticidad, la expresividad afectiva, la comprensión empática y la tolerancia. Se hace referencia al término apoyándose en los criterios de Habermas, quien conceptúa la competencia comunicativa como “la capacidad de actuar comunicativamente, ajustando recíprocamente sus acciones en la búsqueda  de un entendimiento mutuo intersubjetivo como principio generador de conocimiento y de su socialización”.15

Nuris Batista hace referencia  a lo que Habermas define como racionalidad  y elabora su teoría sobre la racionalidad instrumental y la racionalidad comunicativa.  Señala que la racionalidad instrumental concebía  la tecnología como ciencia aplicada, es decir, conocimientos prácticos que se derivan de los conocimientos teóricos para el logro de un fin o propósito deseado. Este paradigma le dio un carácter intelectualista a la educación, los educandos recibían sólo aquellos contenidos indispensables para la realización de sus actividades profesionales, carecían de todo tipo de información acerca de cómo enfrentar las situaciones de la vida cotidiana y  no se reconocía “la dimensión social en la formación profesional del sujeto”. Al mismo tiempo señala que “debe considerarse  el potencial científico con el saber social y la práctica, sólo así se formarán hombres racionales, donde el conocimiento no sea utilizado solamente para proponer metas, sino también como formas de entendimiento mutuo, dejando atrás  la racionalidad instrumental y dando paso a la racionalidad comunicativa”.16

Según Serrano, “la comunicación es una forma de comportamiento que se sirve de actos expresivos en vez de actos ejecutivos”,  es un procedimiento entre otros posibles para lograr algo en el marco de un sistema de interacción y supone la participación de al menos 2 actores. Tanto a nivel biológico como social  “cuando Ego lleva a cabo una comunicación, lo hace para obtener del otro, con el otro, por medio del otro, contra el otro o apartando al otro alguna clase de resultado en el que esta interesado. La comunicación precisamente por ser un mecanismo de interacción alternativa a la coactuación, no se distingue de esta última a nivel de sus objetivos, sino a nivel de sus procedimientos”.  Las diferencias entre coactuación y comunicación se establecen “por su distinto grado de riesgo”.17 El riesgo de que la comunicación sea ineficaz puede estar relacionado con los siguientes elementos:

Las expresiones que el primer sujeto utiliza no son comprendidas por el sujeto al que van destinadas.

El sujeto, al que van destinadas las expresiones, recibe y comprende el significado de las expresiones pero no desea corresponder a las expectativas del otro sujeto.

Es necesario establecer las distinciones entre coactuación y  comunicación. Mediante la comunicación  el sujeto puede lograr satisfacer algunas necesidades, sin embargo, existen otras necesidades que para ser satisfechas requieren no solo de la comunicación sino de una actuación sincronizada, lo que  permite asumir el enfoque de competencia en la conceptuación de Serrano.

Por último, son notables los trabajos de Angelina Roméu acerca de las dimensiones  socioculturales de la competencia comunicativa, en los que la define como “una configuración psicológica que integra las capacidades cognitivas y metacognitivas para comprender y producir significados, los conocimientos acerca de las estructuras lingüísticas y discursivas y las capacidades para interactuar en diversos contextos socioculturales, con diferentes fines y propósitos”. Se articulan así los procesos cognitivos y metacognitivos, el dominio de las estructuras discursivas y la actuación sociocultural del individuo, lo que implica su desarrollo personológico (cognitivo, afectivo-emocional, motivacional, axiológico y creativo). La competencia cognitiva, comunicativa y sociocultural de Roméu constituye un todo, divisible solo desde el punto de vista metodológico. La unidad y cohesión de sus dimensiones están dadas porque quien aprende y se comunica es una personalidad formada de acuerdo con la herencia histórico-cultural adquirida socialmente, lo que implica no solo su cultura sino  la de las personas con las que interactúa,  sus conocimientos, necesidades, intereses, motivos, sentimientos, emociones y valores.18,19

Abordar la competencia comunicativa desde las 3 dimensiones citadas: la cognitiva, la comunicativa y la sociocultural,  concibe  al hombre como sujeto del conocimiento y el lenguaje como medio de cognición y comunicación; analiza al sujeto en su contexto, en las relaciones con los otros, sus valores, costumbres, sentimientos, posición y rol social; por ello, se considera este enfoque como el más integrador.

La autora concuerda con los diferentes criterios argumentados por los autores en  la necesidad de considerar  en el análisis de las competencias comunicativas factores sociales, psicológicos y culturales, así como el contexto en que tendrá lugar la situación comunicativa, sin negar su estrecha relación con la necesidad del dominio adecuado de la lengua. Se trata de formar personas competentes para el desempeño de su vida profesional y social.

La vigencia de los criterios manejados por los diferentes autores llama a la reflexión sobre la necesidad de desarrollar la competencia comunicativa  en los recursos humanos que se forman en la actualidad, y en particular, en aquellas profesiones en cuyo ejercicio debe interactuarse con el otro, especialmente en la  Enfermería, la Medicina, la Estomatología y otras especialidades  técnicas de la Salud como la Fisioterapia y la Optometría, entre otras.

Aunque sobre el tema  no se ha hallado  una unidad conceptual, en la generalidad de los casos se ha destacado la importancia de la adquisición y desarrollo de la competencia comunicativa para el éxito en el proceso de interacción profesional en los diferentes contextos.


Summary

Reflections on professional communicative competencies

This paper presents a conceptual approximation to the study of communicative competencies, taking some authors´ criteria with different approaches as a basis. Theoretical systematization of the topic by researchers is of vital importance to raise the quality of human resources formation and of the professional competency evaluation of the nursing resources in line with the changes in the curricula of the nursing career. Communicative competencies are defined as the potentialities of subjects to suitably relate to other people, expressed in three dimensions: affective-cognitive, communicative and sociocultural. Several approaches were analyzed and the importance of acquiring and developing communicative competencies for the success of professional interaction process within different environments was underlined.

Key words: communicative competency, affective-cognitive dimension, communicative dimension, socio-cultural dimension.


Referencias bibliográficas

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5. Maingueneau D. Genèses du discours. Bruxelles:  Pierre Mardaga éditeur. 1984. p. 75-82.

6. Castillo M A. El sobresaliente y la competencia comunicativa. Colombia: Proyecto CAS; 2000. p. 42.

7. Cot J M. Hacia una descripción pedagógica de la competencia pragmática de los hablantes nativos de lengua inglesa. En: Competencia comunicativa.  Madrid: Edelsa; 2000. p. 33-40.

8. Beltrán BF. Desarrollo de la competencia comunicativa. Citado 2004 oct 27 en http://www.Universidadabierta.edu.mex/ 2001.

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10. Ortiz E. ¿Cómo desarrollar la competencia comunicativa del maestro? Colección Pedagogía 97.  La Habana: Palacio de las  Convenciones; 1997.

11. Forgas BJA. Diseño curricular por competencias: Una alternativa para la formación de un técnico competente. ISP “Frank País”. Colección Pedagogía 2003. La Hababna: Palacio de las Convenciones; 2003.

12. Parra RJF, Más SPR. La competencia comunicativa profesional pedagógica: una aproximación a su definición. Disponible en:  http://www.google.com/competencia 2004.

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15. Rodríguez RJE. Enfermería sin contornos. Evidentia (Serie de Internet) 2004, enero-abril;1(1). Disponible en: http://www.index-f.com/evidentia/n1/20articulo.php [ISSN: 1697-638X]. (8-04-2000).

16. Batista T N. La racionalidad comunicativa y la formación profesional.  En: Etica y Sociedad. La Habana: Edit “Félix Varela”; 2003 p. 94.

17. Serrano M M. La interacción comunicativa entre los seres vivos. En: García J. Teoría de la comunicación, epistemología y análisis de la referencia. 2da ed. La Habana: Edit “Pablo de la Torriente”; 1982. p. 37-52.

18. Roméu A. El enfoque cognitivo,  comunicativo y de orientación sociocultural. Dimensiones e indicadores de la competencia cognitiva, comunicativa, sociocultural. Colección Pedagogía 2005. La Habana: Palacio de las Convenciones; 2005.

19. Roméu A. Teoría y práctica del análisis del discurso. Su aplicación en la enseñanza. La Habana:  Pueblo y Educación; 2003. p. 14.

 

Recibido: 17 de julio de 2005. Aprobado: 30 de julio de 2005.
Lic. Dalila A. Aguirre Raya. Hospital Gineco-Obstétrico “Eusebio Hernández” Ave. 25 entre 150 y 150 A. Cubanacán, Playa, Ciudad de La Habana,Cuba.
E-mail: spectrum@infomed.sld.cu

1 Licenciada en Enfermería. Profesora Auxiliar.