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Revista Cubana de Ortopedia y Traumatología

Print version ISSN 0864-215XOn-line version ISSN 1561-3100

Rev Cubana Ortop Traumatol vol.9 no.1 Ciudad de la Habana Jan.-Dec. 1995

 

Facultad de Medicina de la Universidad de Córdoba, España

Lesiones del tendón de Aquiles en corredores de larga distancia

PROF. PEDRO CARPINTERO BENITEZ,<1> DR. MANUEL MESA RAMOS,<2> DR. ILDEFONSO GONZALEZ PEREZ,<3> DR. GASPAR SANCHEZ CASTILLEJO,<4> DR. EMILIO GASCON VEGUIN,3 DR. ANTONIO CARRETO RIBOT<5> Y DR. ALFONSO CARPINTERO RENEDO<6>

Resumen

Las lesiones del tendón de Aquiles son muy frecuentes entre los deportistas, sobre todo en los corredores de larga distancia. Los autores realizaron un estudio a 23 pacientes, hombres y mujeres, en edades comprendidas entre 25 y 45 años, que habían sufrido este tipo de lesión y que de forma habitual practicaban la carrera de fondo. Exponen su criterio en cuanto al motivo de su frecuencia, los factores predisponentes, cómo pueden prevenirse o disminuir su incidencia, principalmente con la colaboración estrecha entre el personal de salud y los entrenadores.

Palabras clave: TRAUMATISMOS EN ATLETAS/epidemiología; TRAUMATISMOS DE LOS TENDO NES/epidemiología; TENDON DE AQUILES/lesiones; CORRIDA; FACTORES DE RIESGO.

Las lesiones del tendón de Aquiles forman parte de las más frecuentes entre los deportistas en general, y de los que practi can la carrera de fondo en particular. Pueden llegar a constituir la quinta parte de todas las lesiones que presentan estos deportistas,1 e incluso se les considera, por diferentes autores, como las lesiones por sobrecarga más frecuentes en el deporte.2,3

El motivo por el cual su frecuencia de aparición en la carrera es tan elevado, se explica porque se trata de un deporte unidireccional, que requiere de una propulsión continua de los músculos de la pantorri lla.1-4 A este hecho hay que añadir algunos de los factores siguientes:

  • Excesiva tensión de los músculos de la pantorrilla e isquiotibiales.1,5
  • Pronación del pie. La excesiva eversión del pie somete al tendón de Aquiles a un movimiento exagerado en el plano frontal, por lo que se producen con frecuencia lesiones por sobreuso.1-5
  • Correr cuesta abajo. Este gesto supone una sobrecarga adicional al tendón de Aquiles.1,2
  • Uso de zapatillas demasiado rígidas. Adiciona otra sobrecarga.1,4,6
  • Otros factores biomecánicos. También son importantes en la génesis de las lesiones del tendón de Aquiles el genuvaro, el pie cavo y las deformidades en varo del tobillo y antepié. Hacen que el pie contacte con el suelo con una posición de supinación excesiva, que se compensa con una hiperpronación en la fase de apoyo plantar, y, por tanto, obligan a un movimiento anormal de rotación al tendón.
Todos estos factores, en su conjunto, actúan de manera uniforme, inadecuada y excesiva, de forma parecida a como actúan los mecanismos de fractura por sobrecarga.7,8

Como factores que podemos considerar -técnicos-, tenemos que destacar las técnicas de carrera o de entrenamiento inadecuadas, y la modificación repentina del entrena miento (cantidad, calidad, o especificidad).6

A veces se olvida que quien trabaja en el deporte con intensidad, ha de tener un juego muscular equilibrado y unos tendones perfectos. En muchos casos, el trabajo deportivo se orienta a ganar masa muscular y se olvida el tendón. Hay que tener en cuenta que éste no progresa en su desarrollo a partir de los 20 años de edad, aproximadamente; por ello las lesiones tendinosas, y sobre todo las más graves, ocurren a partir de los 30 años.7

Si a todo lo anterior le añadimos el gran aumento de participantes en estos tipos de carrera (practicantes del jogging o maratones populares), y que gran parte de estos deportistas han comenzado a practicar el deporte a una edad tardía, cuando el fortalecimiento muscular no se acompaña del tendinoso. Además, por regla general, suelen ser personas que no han realizado deporte de forma regular anteriormente, que no suelen contar con entrenadores que les aconsejen en cuanto a su tipo y cantidad de entrenamiento ni con respecto a su equipa miento deportivo. Por ello, nos daremos cuenta de la magnitud que puede presentar este problema.

Material y método

Hemos estudiado a 23 pacientes que habían sufrido alguna lesión en el tendón de Aquiles y que practicaban la carrera de fondo de una forma habitual.

A todos ellos se les efectuó una encuesta, para analizar los posibles factores de riesgo que hubiesen tenido para padecer una lesión tendinosa.

Resultados

Dieciocho pacientes eran varones y 5 mujeres. La edad oscilaba entre los 25 y 45 años, con una media de 34,8 años.

Las lesiones que habían padecido eran las siguientes: 18 pacientes habían padecido una tendinitis; 3, una rotura muscular del tríceps sural en su unión con el tendón, o en una zona próxima (en todos los casos era el gemelo interno), y 2 habían sufrido una rotura completa del tendón de Aquiles.

Dentro de los factores predisponentes encontrados (habitualmente había más de un factor en cada paciente), resaltamos los siguientes:

  • 18 no habían realizado ejercicios físicos regulares en los tres años previos a comenzar a correr;
  • 17 habían usado calzado deportivo inadecuado, por tener la suela demasiado rígida, o no tener almohadilla en el talón para absorber la fuerza del impacto en terreno duro, o les causaba roce en la porción posterior a nivel del tendón;
  • 15 de ellos no realizaban ejercicios adecuados de calentamiento muscular y/o estiramientos antes de correr;
  • 13 entrenaban sobre terreno duro (asfalto), o corrían en circuitos con cuestas pronunciadas;
  • 4 padecían aplanamiento anormal de la bóveda plantar comprobado mediante podografía;
  • 3 padecían un genuvaro con una separación intercondílea superior a 4 cm;
  • 2 padecían de un varo de calcáneo.
Los antecedentes significativos encontrados en los dos pacientes que habían sido tratados por rotura del tendón fueron, en un caso, que el paciente estaba en tratamiento con corticoides por padecer un problema alérgico, y, en el otro, había sufrido un traumatismo intenso en la zona de inserción del tendón de Aquiles dos semanas antes, sin recibir tratamiento, y continuó sus entrenamientos después de un período corto de reposo.

El diagnóstico de las lesiones se hizo por la clínica en el caso de las tendinitis, y por la clínica y exografía en las roturas musculares. En los dos casos con roturas del tendón, la lesión se confirmó mediante resonancia magnética nuclear.

Discusión

Como se puede comprobar, la lesión del tendón de Aquiles en el deporte es posible mente la más frecuente; sin embargo, conocemos gran parte de los factores predisponentes, por lo que podemos hacer una prevención de dichas lesiones, ya sea por parte del médico general o deportivo, o incluso por parte del entrenador cuando se trate de problemas técnicos o de equipa miento deportivo. Por nuestra parte, los ortopedas, debemos recomendar ejercicios de estiramiento diarios antes de comenzar el entrenamiento, para evitar en lo posible las contracturas de la musculatura posterior del miembro inferior, así como corregir las deformidades estáticas del miembro inferior (pies pronados, calcáneos, varos, etc.), sobre todo en las primeras etapas de la vida, en las que el tratamiento suele ser más efectivo, y en cualquier caso con la prescripción del uso de ortesis plantares para evitar los movimientos rotacionales del tendón y los impactos demasiado fuertes, que son las causas principales de sobrecarga del tendón de Aquiles.

Como conclusiones, terminamos resaltan do la importancia del conocimiento de los mecanismos productores de la lesión, para intentar evitarlos, o en cualquier caso minimizarlos. Por ello son importantes la perfecta comunicación y la transferencia de información entre el personal sanitario y los técnicos deportivos.

<1> Profesor Titular de Traumatología y Cirugía Ortopédica.

<2> Jefe del Servicio de Traumatología. Hospital "Valle de los Pedroches", Pozoblanco, Córdoba.

<3> Médico Adjunto. Servicio de Traumatología. Hospital Universitario "Reina Sofía", Córdoba.

<4> Residente de 3er. Año de Traumatología. Hospital Universitario "Reina Sofía", Córdoba.

<5> Jefe de Servicio. Hospital Provincial, Córdoba.

<6> Profesor Asociado de Traumatología y Ortopedia.

Referencias bibliográficas

1. Parry GJ. Electrodiagnostic studies in the evaluation of peripheral nerves in brachial plexus injuries. Neurologic Clin 1990;10(4):921-4.

2. Buschman WR, Sager G. Orthopaedic considerations in obstetric brachial plexus palsy. Orthop Rev 1987;16(5): 290- 2.

3. Narakas AO, Hentz VR. Neurotization in brachial plexus injuries: indications and results. Clin Orthop Rel Res 1988;237;43-56.

4. Alnot JY. Traumatic brachial plexus palsy in the adult retro and infraclavicular lesions. Clin Orthop Rel Res 1988;237:9- 16.

5. Leffert RD. Clinical diagnosis, testing and electromyografic study in brachial plexus traction injuries. Clin Orthop Rel Res 1988;237:24-31.

6. Wright PE, Simmons JCH. Lesiones de nervios periféricos. En: Edmonson AS, Crenshaw AH, eds. Cirugía ortopédica de Campbell. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1981;1652-9. [Edición Revolucionaria.]

7. Sugioka H. Evoked potentials in investigation of traumatic lesions of the peripheral nerve and brachial plexus. Clin Orthop Rel Res 1984;184:236-49.

8. Dates ES, Rappaport M, Ortega HR. Dermatomal somato sensory evoked potential in brachial plexus injuries. Clin Electr 1991;22(4):236-49.

9. Syned VM, Trubuhovich RV. Important abnormalities in recording of somatosensory evoked potential in coma. Clin Electr 1991;22(2):118-26.

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11. Aminoff MJ, Olney RK, Parry GJ, Raskin NH. Relative utility of different electrophysiologic techniques in the evaluation of brachial plexopathies. Neurology 1988;384: 546-50.

12. Nagano A, Ochiai N, Okinaga S. Restoration of elbow flexion in root lesions of brachial plexus injuries. J Hand Surg 1992;17A(5):815-21.

13. Alnot JY, Duanois O, Oberlin CH. Total palsy of brachial plexus by supraclavicular lesions. Rev Chir Orthop 1992;78 (8):495-504.

14. Chuang DChCh, Yeh M-Ch, Wei F-Ch. Intercostal nerve transfer of the musculocutaneous nerve in avulsed brachial plexus injuries: evaluation of 66 patients. J Hand Surg 1992;17A(5):822-8.

15. Palazzi Coll S, Palazzi Coll C. La mano en la parálisis del plexo brachial. Rev Ortop Traumatol 1992; 36-IB(Supl II):80-3.Recibido: 22 de diciembre de 1994. Aprobado l6 de febrero de 1995.

Dr. Remberto Martínez Suárez. Departamento de Electrodiag nóstico. Hospital Ortopédico Nacional Docente "Frank País". Avenida 51 No. 19603, e/ 196 y 202. La Lisa, Ciudad de La Habana, Cuba.

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