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Revista Archivo Médico de Camagüey

On-line version ISSN 1025-0255

AMC vol.10 no.2 Camagüey Mar.-Apr. 2006

 

ARTÍCULOS ORIGINALES

 

Comportamiento de la ingestión de caústicos en edad pediátrica

 

Frequency of caustic ingestion in children

 

 

Dr. José Raúl Sánchez Aguilar; Neyda Delgado Marín; Lic. Adys Allende Rivera

Hospital Provincial Pediátrico Docente. Eduardo Agramonte Piña. Camagüey. Cuba.

 

 


RESUMEN

En Cuba, los accidentes generalmente ocupan la primera causa de muerte en los niños de 1 a 15 años de edad, por lo que se realizó un estudio retrospectivo de cinco años, con el objetivo de valorar la incidencia de ingestión de cáusticos en niños en el hospital pediátrico de Camagüey desde enero de 2000 a diciembre de 2004. El universo y la muestra estuvieron constituidos por los 53 pacientes ingresados por estos accidentes. Se revisaron las historias clínicas de los pacientes y se confeccionó un formulario con las siguientes variables: edad, sexo, sustancia ingerida, proceder realizado y clasificación, entre otros. La edad que predominó fue de uno a tres años con 34 pacientes para un 64, 5 %. Existió un aumento en el sexo masculino para un total de 32 pacientes, el mayor número de pacientes correspondió a la zona rural con 31 casos, para un 58 %. De las sustancias ingeridas la de mayor prevalencia fue la sosa cáustica con 27 niños para un 51 %, la laringoscopia se realizó en el 100 % de los pacientes, sólo al 37, 7 % se realizó la esofagoscopia. La esofagitis grado 1 y 3 fueron la de mayor incidencia en cuanto a lesión esofágica, para un 11, 4 %, respectivamente. Los síntomas y signos más frecuentes fueron el edema de la mucosa oral en 23 niños, para un 54, 5 % y quemaduras leves de la boca en 13 de los pacientes, para el 24, 5 %. El año 2001 fue el de mayor casos reportados, con 15 niños, para un 28, 3 %.

DeCS: CÁUSTICOS /efectos; ESOFAGITIS; QUEMADURAS QUÍMICAS/terapia.

 


ABSTRACT

In Cuba accidents rank firts as a cause of death in children aged 1-15. A five years retrospective study was conducted at the Camaguey Pediactric Hospital to assess the frecuency of caustic ingestion in children from January 2000 to December 2004. The universe and sample were taken from 53 patients admitted to the hospital. Clinical records were reviewed and form was printed with the following variables age, sex corrosive ingested sleps followed and classification, among others. Patients aged 1-3 prevailed 34 (64, 5 %). The number of male patients increased to a total of 32. The highest number of cases corresponded to rural areas 31 (58 %). Caustic soda prevailed among corrosives ingested 27 (51%), laringoscopy was performed in 100 % of patients. Esophagoscopy was performed only in 37.7 % of patients. Stage I and stage III esophagitis prevailed as esophagic lesions (11, 4 %) respectively. Most frequent symptoms and signs were mouth mucosa edema 23 cases (54, 5 %), and mild mouth burns 13 patients , 24 % 2001 was the year with the highest rate of caustic ingestion 15 children (28, 3 %).

DeCS: CAUSTICS/effects; ESOPHAGITIS; BUNRS CHEMICAL/ therapy.

 

 


INTRODUCCIÓN


Los accidentes no sólo constituyen un serio problema de salud, sino que repercuten en la sociedad por el dolor que causan a la comunidad, sus secuelas y la mortalidad que producen, además de las desastrosas consecuencias económicas. 1

En Cuba los accidentes ocupan la primera causa de muerte en los niños de 1 a 15 años, según el anuario estadístico de 1993. 2

La tercera parte del total de accidentes que ocurren son domésticos y de éstos el 6 % corresponde a intoxicaciones y envenenamientos, los cuales sólo son superados por las caídas y quemaduras. Se define como cáustico todos aquellos productos corrosivos o quemantes que pueden causar daños a los tejidos vivos, los ácidos y álcalis se consideran sustancias de este tipo. La frecuente utilización de estos productos en la industria, el descontrol en las mismas, la inconciencia y desconocimiento de su peligrosidad por parte de los padres, aparejado al envase de dichos ácidos y álcalis en frascos de refrescos u otras bebidas, son factores que indudablemente inciden sobre la frecuencia de estos accidentes domésticos. La gravedad de las lesiones que se pueden presentar, tras la ingestión de tales sustancias, dependen de la naturaleza y toxicidad de las mismas, así como de su concentración, cantidad deglutida, localización de las quemaduras, estado de la mucosa en el momento de la ingestión y presencia o ausencia de alimentos. El lugar de asiento de las lesiones varía también notablemente en dependencia si el paciente deglute o no la sustancia. 3

Tras la ingestión de un cáustico se pueden producir complicaciones agudas o tardías. Las complicaciones agudas pueden aparecer en un período que se extiende desde que se ingiere la sustancia hasta diez días después, las que se observan con mayor frecuencia son la esofagitis, perforación esofágica, neumonías aspirativas, neumotórax, mediastinitis, derrame pleural, empiema e incluso pueden provocar la muerte. También es importante conocer las complicaciones tardías, como la disfagia, estenosis, bronquiectasias, que se pueden desarrollar desde los 21 días de ingerida la sustancia hasta 30 años después, aunque la quemadura química haya sido leve. 4

Estas complicaciones son un reto para el personal de la salud, de su experiencia en el manejo de estos pacientes, depende el éxito del tratamiento y sobre todo la incorporación del niño nuevamente a la sociedad sin secuelas biosicosociales. Lo importante es la labor educativa por parte del médico y la enfermera de la familia para ayudar a prevenir dichos accidentes, que sin duda disminuirán su incidencia.

Con el objetivo de valorar el comportamiento de la ingestión de cáustico en niños se realizó esta investigación en el hospital pediátrico de Camagüey.

 

MÉTODO

Se realizó un estudio retrospectivo de cinco años en el hospital pediátrico de Camagüey, con el objetivo de valorar el comportamiento de la ingestión de cáusticos en niños, desde enero de 2000 a diciembre de 2004. El universo y la muestra estuvieron constituidos por los 53 pacientes ingresados.

Se procedió a la revisión de las historias clínicas y se confeccionó un formulario con las siguientes variables: edad, sexo, sustancia ingerida, procedencia, proceder realizado, clasificación, sintomatología, años estudiados.

Para procesar los datos se utilizó el método computarizado con el apoyo de una calculadora CASIO compatible y se empleó estadística descriptiva.

 

RESULTADOS

Se observó que la edad comprendida entre uno y tres años, con 34 niños (64, 5 %) fue la de mayor incidencia, el sexo masculino predominó con 32 niños (60, 4 %).Según distribución por años, en el 2001 se atendieron 15 niños y 14 en el 2003, en estos años se presentaron más accidentes por ingestión de cáusticos. La ingestión de sosa cáustica ocupó el 51, 2 % de los pacientes lesionados (Tabla 1).    

Tabla 1        

Según procedencia, 31 niños pertenecían al área rural (58 %) (Tabla 2).

Tabla 2

Con respecto al proceder realizado, la laringoscopia se realizó a los 53 niños, para un 100 % (Tabla 3).

Tabla 3

Las lesiones de boca, faringe y laringe ocuparon el 66 % de los casos estudiados (Tabla 4).

Tabla 4

Atendiendo a sintomatología, el edema de la mucosa oral predominó en 23 niños para el 54, 5 % (Tabla 5).

Tabla 5

 

DISCUSIÓN

Sin duda alguna, los accidentes por ingestión de cáusticos se han incrementado. Aunque pueden ocurrir en cualquier edad, en los niños son más frecuentes y prevalecen en la etapa en que comienzan a caminar y a explorar su entorno, aparejado al descuido de los padres que provoca la incidencia de los mismos, es por esto que su prevalencia es alrededor de uno a tres años, donde el niño comienza a descubrir, no sólo su cuerpo físico, sino su hogar, las instituciones infantiles y el entorno familiar, según Havanond, 5 Morejón, en su estudio plantea que a esta edad el aprendizaje es por imitación y experimento, lo que concuerda con nuestros resultados.

Son muchas las sustancias que se aplican en la industria con diferentes fines, por lo general como detergentes industriales o como parte de la elaboración de los mismos. Cuba es un abanderado en buscar soluciones sociales, aplica dichas sustancias en la confección de jabones, lejías e innovaciones de productos para el bienestar social, pero a pesar de la política educativa de nuestro gobierno, aún hay personas inconscientes, que saben el peligro que estas sustancias acarrean en el hogar y burlan el control administrativo utilizando productos como sosa cáustica, potasa, cloro, etc, para fabricar jabones caseros o con otros fines, en ocasiones desconocen el peligro, son descuidados e irresponsables al poner al alcance de los niños estos productos nocivos, posibilitando la prevalencia de accidentes; Koronstra, 6 plantea que la ingestión de sosa caústica y potasa ocupan un lugar cimero, otras veces para limpieza de implementos agrícolas, que unido al bajo nivel cultural de estas personas, más la imitación de los niños varones al padre, aumenta su incidencia en el sexo masculino y zona rural, lo que se corresponde con nuestros resultados.

Por la gravedad, secuelas, complicaciones que ocasionan estas sustancias, y con el fin de diagnosticarlas, tratarlas, y evitar dichas complicaciones se realizan diferentes procederes cuando el niño llega al hospital, entre ellos un exhaustivo examen físico, la laringoscopia y esofagoscopia, 7,8 con el fin de clasificar dichas lesiones y según la sintomatología y extensión de las mismas aplicar el tratamiento, evitando graves daños a los mismos e incorporándolos a la sociedad, a su hogar y a su familia. Todos los autores consultados coinciden en que la principal tarea del médico no sólo es educativa, sino que una vez ingerida la sustancia debe procurar el menor daño, tratarlos correctamente e incorporarlos a la sociedad, además de devolverle la tranquilidad y goce de la salud anteriormente experimentada y del equilibrio psicobiosocial. 9-12

En el hospital Eduardo Agramonte Piña, la esofagitis se clasifica en varios grados: grado I, cuando la mucosa esofágica puede estar enrojecida o cianótica, generalmente es la que más se ve, porque los niños al oler o sentir el sabor desagradable de estas sustancias corrosivas las rechazan, en ocasiones son deglutidas y en dependencia de su concentración y cantidades ingeridas, pueden presentar esofagitis grado II o grado III, Bernhardt 13 y Crevoisier 14 también la clasifican así, y de allí depende el tratamiento o conducta posterior. 15-16


Su prevalencia está disminuida por lo antes expuesto. Muchas veces estas sustancias son diluidas en el hogar, tal vez por esto es que la sintomatología y complicaciones 17-20 en los pacientes de este estudio fueron mínimas, lo que no concuerda con el estudio de Nwomeh, 21 donde refiere que las sustancias ingeridas por los niños son puras y no se diluyen en el hogar, sin embargo, Nagi 22 concuerda con los planteamientos de esta investigación, cuando habla de la dilución en los hogares de estas sustancias, aunque presenta en su estadísticas lesiones severas de esófago a pesar de la dilución. Las medidas iniciales son conocidas por todo el personal de la salud y se aplican inmediatamente, aparejados a la educación del pueblo y a la medicina gratuita, por eso acuden rápidamente a nuestras instituciones.

Como es una contraindicación pasar sonda nasogástrica se evita la perforación esofágica que puede causar graves daños en el niño, hecho reconocido actualmente por todos los autores, 23-26 además en este hospital existe el servicio de Otorrinolaringología (ORL) y estos niños inicialmente se valoraran con el mismo, lo que ayuda a conocer el nivel de gravedad y si hay algún otro órgano comprometido, de allí la aplicación de algunos procederes importantes, tanto médicos como de enfermería, para ayudar a evitar complicaciones. 27-30

Es importante aclarar que debido a la atención gratuita en Cuba, los niños son atendidos eficazmente, pero en otros países donde la práctica de la medicina es arancelada la atención de estos pacientes por especialidades como ORL se hace casi imposible.

Como se explicó anteriormente el olor y sabor de dichas sustancias resulta desagradable y por eso la rechazan, 31, 32 la sintomatología se suscribe a la mucosa oral y ocasiona edema, quemaduras y sialorrea a nivel de región. 33

En el año 2001 la frecuencia de casos de este tipo fue mayor y se interpretó como consecuencia del aumento del descontrol industrial, la confianza en la labor antes hecha y no consecutiva de las instituciones de brindarle educación a la población.

 

CONCLUSIONES

1. Existió un aumento en el sexo masculino.
2. La edad que predominó fue de uno a tres años.
3. El mayor número de casos correspondió a la zona rural.
4. La sustancia más ingerida fue la sosa cáustica.
5. La laringoscopia se realizó en la totalidad de los pacientes, la esofagitis de I grado constituyó la de mayor incidencia de las lesiones esofágicas.
6. El signo más frecuente fue el edema de la mucosa oral.
7. El año 2001 fue el de mayor prevalencia.

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Recibido: 5 de abril de 2004.
Aceptado: 26 de octubre de 2005.

 

 

Dr. José Raúl Sánchez Aguilar. Especialista de I Grado en Cirugía Pediátrica. Hospital Provincial Pediátrico Docente. Eduardo Agramonte Piña. Camagüey. Cuba.
rsanchez@shine.cmw.sld.cu