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Conrado

versión impresa ISSN 2519-7320versión On-line ISSN 1990-8644

Conrado vol.17 no.80 Cienfuegos mayo.-jun. 2021  Epub 02-Jun-2021

 

Artículo Original

La habilidad para la relación empática en la labor comunicativa del entrenador con los atletas

The skill for the empathic report in the talkative labor coach-athletes

Julián Isidoro Montes Vera1  * 
http://orcid.org/0000-0001-8648-180X

Hugo Freddy Torres Maya1 
http://orcid.org/0000-0002-0606-8108

1Universidad de Cienfuegos “Carlos Rafael Rodríguez”. Cuba.

RESUMEN

La comunicación es un proceso esencial de interacción grupal en el medio social en que se desenvuelve entrenador-atletas. Ello permite determinar el nivel de influencia que alcanzan para el perfeccionamiento en el desarrollo de la habilidad empática para comunicarse en situaciones docentes, asociadas con el lenguaje deportivo y lograr un verdadero acercamiento humano entre atleta-entrenador y atletas. Para la elaboración de este artículo se tuvo en cuenta algunos factores en los procesos comunicativos como: competencia y habilidades pedagógicas comunicativas, funciones y categorías psicológicas de la comunicación, así como el nivel de influencia alcanzado en el desarrollo de la habilidad empática en diferentes situaciones asociadas con el lenguaje deportivo. Por lo anterior, se pretende caracterizar la habilidad para la relación empática en la labor comunicativa del entrenador con los atletas en su accionar durante los entrenamientos deportivos, dándole soluciones a las nuevas problemáticas mediante el desarrollo de la competencia comunicativa.

Palabras clave: Relación empática; habilidades comunicativas; comunicación humana; formas comunicativas; compresión mutua

ABSTRACT

The communication is a main process of group integration in the social middle in which is developed coach-athletes. It permits decide the level of influence that reaches for the perfecting and develop of the empathic skill to communicate in educational situations, become a partner of the sport language and achieve a true human approach between athletes, coach and athletes. For the manufacture of this article keeps in mind some factors in the talkative processes as: competence and pedagogic talkative skills, function and psychological categories of the communication, as well as the level of influence in debt in the development of the empathic kills in different situations become a partner of the sport. Language for the previous tries to get characterize the skill for the empathic realization in the talkative labor coach-athletes in yours gesticulate during the sport trainings, by giving solve you to the new problem by means of the development of the talkative competence.

Key words: Empathic report; talkative skills; human communication; form talkative; mutual comprehension

Introducción

La comunicación constituye en la actualidad un proceso esencial en la interacción grupal en el proceso del trabajo. El proceso de comunicación permite analizar la importancia que tiene en los seres humanos, unos en relación con otros, y reconocer cómo los estímulos más significativos que condicionan la conducta humana provienen de otros seres humanos, de sus conductas. Es así que en el proceso de comunicación se concreta la socialización del hombre, reflejando su necesidad objetiva de asociación y cooperación.

Este es el aspecto más complejo y profundo de la comunicación, que implica que en el acto comunicativo se tomen en cuenta los motivos, propósitos y actitudes del otro, comprenderlos y aceptarlos desde el intelecto, compartir las emociones y asimilarlos a la conducta propia.

El desarrollo de las habilidades comunicativas ha sido menos estudiado, pero se tiene referencia de varias investigaciones realizadas en diferentes contextos específicos, predominando las realizadas en actividades deportivas en los espacios comunitarios, las que han propuesto diferentes soluciones metodológicas y didácticas para la solución a los problemas presentados.

Es de acentuar que las habilidades comunicativas son aquellas que comprenden un conjunto de acciones que el sujeto domina y que le permiten conducirse en situaciones de comunicación. A partir de este planteamiento puede decirse que cuando el sujeto desarrolla habilidades comunicativas y las pone en práctica en los más diversos contextos comunicativos, logra una comunicación.

Al hacer un estudio sobre las habilidades comunicativas y pedagógicas en el campo de la comunicación educativa, Ojalvo (2017a), reconoce que la comunicación educativa es un área específica de las ciencias de la educación que está en plena conformación y desarrollo, su elaboración teórico-metodológica no está acabada.

Pero, añade Ojalvo (2017b), que “para comprender la naturaleza de la comunicación que se establece en la clase entre el profesor y alumnos es imprescindible analizarla en un marco más amplio que comprende no solo las relaciones sociales en el aula, sino también los que se dan entre la clase, la escuela y la sociedad, la relación de los protagonistas del proceso docente con el saber y la cultura”. (p. 203)

De ahí la importancia de las habilidades pedagógicas comunicativas que, han sido declaradas como aquellas acciones y procedimientos que el profesor o el entrenador deportivo pone de manifiesto al aplicar sus conocimientos pedagógicos y de la asignatura en la dirección y control del proceso de enseñanza-aprendizaje de la Educación Física, y del entrenamiento deportivo, a la vez que evidencian el carácter de las relaciones que el profesor establece con los estudiantes y en el caso del entrenador con los atletas, permitiendo ejecutar lo que se ha planificado y organizado.

Las habilidades pedagógicas comunicativas son fundamentales, ya que la vía fundamental que tienen los profesionales aludidos para desempeñar su papel en el proceso pedagógico que ellos dirigen es precisamente la comunicación. Estas permiten interacción adecuada con otras personas siendo esta la vía más adecuada para llevar a cabo un proceso de comunicación afectivo.

Las habilidades comunicativas permiten que los profesores y entrenadores puedan contestar las interrogantes que sobre diversos temas tienen que ver con el proceso de preparación y competencias o de cualquier otra índole que puedan desarrollar los deportistas, el público, los diferentes medios de comunicación, etc.

En el enfoque del español comunicativo se han elaborado propuestas de valor vinculadas con la cultura física, el lenguaje deportivo y sus características, tipológicas de base para el desarrollo de habilidades comunicativas para una relevancia en la comunicación en las relaciones entrenador/deportista, deportista/deportista y deportista/contendiente.

Para los profesionales de la Cultura Física, el dominio de estas habilidades comunicativas, es de vital importancia. Sobre tal asunto no se han encontrado suficientes referencias de indagaciones realizadas por los profesionales o iniciadores en los estudios vinculados con la actividad física, por lo que se detectan exiguas investigaciones derivadas del asunto que se aborda.

En la labor que ejercen los entrenadores deportivos en las comunidades asociadas al problema de la comunicación, son más exiguas las exploraciones realizadas al respecto. Lo anterior fue motivo de inspiración de los autores para desarrollar el texto que se presenta debido a la importancia que ejercen las habilidades comunicativas en el desarrollo del deporte y sus resultados, destacando la comunicación empática.

Al considerar lo anterior, en este artículo se caracteriza la habilidad para la relación empática en la labor comunicativa del entrenador con los atletas en su accionar durante los entrenamientos deportivos.

Desarrollo

En la literatura psicológica, sociológica y filosófica la actividad del hombre ha sido estudiada desde los más diversos ángulos. La actividad es una categoría socio-histórica y como tal la analizan todas las ciencias sociales y, en parte, las ciencias naturales y técnicas. Mediante el análisis de la actividad se descubre, en las investigaciones teóricas, experimentales y aplicadas, el condicionamiento social de la psiquis humana, la psicología del individuo y el desarrollo de la personalidad.

La actividad es un activismo dirigido de los sistemas vivos, surgido sobre la base de sus relaciones con el medio circundante, con el fin de auto conservación. Es el conjunto de determinadas formas típicas de actividad, necesarias para la vida real del individuo (el juego, el trabajo) que desempeñan sucesivamente un papel rector en la ontogenia del hombre.

La actividad se ha mostrado como la intervinculación de acciones contrapuestas que se presuponen mutuamente: objetivación y desobjetivación. Y en ello se destacan dos tipos de actividad: el trabajo y la comunicación.

La actividad humana transcurre en un medio social, en activa interacción con otras personas, a través de variadas formas de colaboración y comunicación, por tanto, siempre, de una u otra forma, tiene un carácter social.

En íntima vinculación con la actividad, la comunicación se produce desde el nacimiento del niño a través de formas extraverbales. La actividad individual fue analizada por los fundadores del marxismo en su relación con la comunicación, ellos consideraban que el desarrollo del individuo se condiciona por el desarrollo de todos los demás individuos con quienes él se halla en comunicación directa o indirecta.

Por todo lo antes expuesto se considera que la actividad es la forma de activismo del ser humano llamada a reproducir las condiciones que trascienden su ser biológico: las relaciones sociales, la cultura, el propio individuo como ser biosocial y no solo como ser biológico. Son aquellos procesos mediante los cuales el individuo, respondiendo a sus necesidades, se relaciona con la realidad, adoptando determinada actitud hacia la misma. La actividad existe necesariamente a través de acciones.

El papel del sujeto de la actividad puede desempeñarlo un individuo concreto, uno y otro grupo social y, por último, la sociedad en general. No cabe duda que la actividad del individuo aislada constituye solamente una abstracción, ya que en la realidad el individuo está inmerso en el activismo de distintos grupos sociales, de su colectivo laboral, asociaciones profesionales, partidos políticos, clases y naciones.

La acción de dichos grupos se vincula a la actividad integral de la sociedad, y esto se logra a través de un proceso de interrelación, intercambio, relación entre los hombres para ponerse de acuerdo, realizar acciones comunes, compartir sus ideas y opiniones. Todo ello puede ser posible a través de la comunicación, es por esto que para hablar de uno de estos componentes de la díada actividad-comunicación, es necesario hablar del otro componente.

Al valorar la comunicación como categoría psicológica se debe tener en cuenta la interrelación sujeto-sujeto en la actividad, ya que por medio de la comunicación el hombre adquiere conocimientos, habilidades, desarrolla sus opiniones, gustos, normas, se valora a sí mismo y a los demás. Se desarrolla su personalidad, pero al mismo tiempo la personalidad influye en la actividad y la comunicación que esta desarrolla.

Con el surgimiento de la existencia humana, desde hace milenios aparece la comunicación. A medida que el hombre fue evolucionando, surgió la necesidad de comunicarse de forma más efectivas con el fin de establecer una relación más estrecha entre los seres humanos de manera eficaz, hasta surgir el lenguaje hablado, donde el hombre fue dándole nombre a los objetos, fenómenos y diferentes situaciones en el medio que lo rodeaba surgiendo así el uso de la palabra como el medio fundamental de comunicación, mediante la cual se desarrolla y materializa a través del pensamiento. Por ello se puede afirmar que la comunicación es un proceso esencial de toda actividad humana al igual que la actividad física.

La comunicación es unos de los temas a los cuales se le presta atención en los últimos años, no solo por su repercusión en la concepción de la formación de la personalidad, sino también por la repercusión de la psicología.

“El proceso comunicativo es una categoría difícil de analizar en forma de sistema y con rigor por su complejidad. Independiente de la posición que se plantee en las diferentes ciencias sociales, se asume la imposibilidad de socialización sin la comunicación. Y en ello, la categoría comunicación se refiere a vínculos sujeto-sujeto; materializados en un proceso de intercambio”. (González, 2017)

La interacción se refiere al encuentro del sujeto con el objeto, que en este caso es otro sujeto. Al hablar de interacción se puede concebir tanto en la relación sujeto-objeto (sistema actividad) como en la relación sujeto-sujeto (sistema comunicación). Pero en ambas relaciones expresa una esencia diferente, no pueden homologarse. “La interacción en el sistema actividad… constituye un elemento organizativo para alcanzar los fines de la actividad conjunta con relación al objeto. Esta se refiere al tipo de relaciones materiales, pero no puede transferirse de igual forma a otro sistema que expresa relaciones distintas”. (González, 2017, p. 44)

Por ello, se puede hablar de términos de unidades comunicativas de interacción en González (2017), referidas por Lomov (1987), como actos conjugados-, como los elementos más simples que conforman el proceso comunicativo y que su integración logra la habilidad comunicativa.

Algunas de las particularidades de las unidades comunicativas de interacción declaradas por González (2017) son:

  1. Suponen siempre a ambos sujetos, por lo que expresan un vínculo indisoluble de pareja, y cuando se den simultáneamente entre varias personas. Un gesto de escucha, una mímica, una palabra lleva implícita la persona a la que va dirigida.

  2. Requiere un grado de semejanza y diferencia entre los sujetos. Un gesto tiene que tener marcos de referencia común y al mismo tiempo aportar una información nueva para el otro.

  3. Son portadoras, en alguna medida, de las personalidades en su totalidad. Cada unidad de interacción, como puede ser retroalimentar al otro, expresa el conjunto de cualidades de quien la realiza (su tono, estilo, seguridad, cultura) y la personalidad del otro (si es inseguro y espera interacción por diferentes vías de esa retroalimentación, si por su sagacidad solo con mover la ceja le satisface lo que desea).

  4. Expresan la unidad de lo afectivo y lo cognitivo. No solo están conformadas por elementos de carácter cognoscitivo sino actitudinales, evaluativos, emocionales.

  5. Están mediatizadas por las relaciones sociales. Al expresar la personalidad en su totalidad no obvia el lugar que ocupa en el sistema de relaciones sociales.

  6. Se superponen e intercambian. Las unidades comunicativas de interacción pueden coincidir en el tiempo y en el espacio. Es como si a través de un medio se expresaran dos elementos diferentes.

  7. Producen transformaciones en ambos sujetos, pero en grados diferentes.

  8. Pueden o no tener correspondencia directa en contenido y significado para cada polo de la comunicación.

El desarrollo de las habilidades comunicativas no es posible si no se penetra en la esencia del intercambio que se produce en la vida cotidiana y en las relaciones interpersonales y sociales.

El desarrollo del ser humano, tiene lugar mediante el proceso de asimilación e interiorización de la experiencia histórico-social, que ha ido acumulando durante el tiempo que ha vivido en sociedad, la comunicación y su contenido se da en base a la función social, la posición en el sistema de relaciones y la pertenencia a la comunidad del sujeto, produciéndose en el proceso de la actividad del hombre con sus semejantes. Para ello resultó y resulta la participación indispensable del lenguaje, ya sea hablado o escrito, que es quien constituye el medio esencial de la comunicación humana.

Desde su origen, el hombre necesita relacionarse con otros, y al hacerse más compleja su actividad laboral, producto del surgimiento de nuevos y variados instrumentos de trabajo, suscitó la necesidad de comunicarse con sus semejantes y dio origen al lenguaje, lo que hace que la comunicación es a la vez resultado y condición del proceso de producción.

Las formas comunicativas que el hombre conserva más primitivas, como el señalamiento con las extremidades, el gesto de llamado y el de rechazo, son formas que el ser humano a pesar de su evolución, sigue conservando y no las ha podido sustituir por otras.

Existen diferentes exponentes, sobre el tema de la comunicación en general y cada quien define el concepto de acuerdo al momento, corriente y objeto de estudio en que se sitúa, teniendo todo un punto de coincidencia, como lo podemos verificar en las exposiciones que siguen a continuación.

En las definiciones encontradas se plantea que la comunicación en el sentido amplio, incluye cualquier situación en la que se establezca una comunidad, en que se haga común alguna propiedad entre un número mayor o menor de cosas; indicándonos, que, según la raíz etimológica del concepto, tiene su origen en la palabra comunicativo. La palabra comunicación, es de origen latino, deriva del verbo comunis, que significa algo que es poseído de manera solidaria por varias personas. El diccionario de la lengua castellana la define como unión que se establece entre ciertas cosas mediante pasos, vías, canales y otros recursos, trato, correspondencia entre dos personas.

La comunicación requiere condiciones tales como, que el emisor se exprese con claridad, que sea comprensible lo que dice y que el receptor escuche sin dificultad. En el caso particular de la humana se base en dos momentos, que son: hablar y escuchar, dependiendo más de la oral, que tiene su base en la expresión verbal, por lo tanto, se considera como la actividad fundamental de todo ser humano. Existen otras formas como son: la corporal, la escrita, la gestual, la utilización de una u otra depende por lo regular del canal que se utilice.

La lengua es un instrumento que se utiliza para diversas finalidades, por su contenido y forma cumple con funciones específicas, clasificándose de forma más general en aquellas que consideran las funciones informativas, afectivo-valorativa, y reguladora.

Mediante la función informativa se promueve la transmisión de conceptos, datos, donde la persona se de una cultura materializándola mediante la función referencial o cognitiva del lenguaje y la metalingüística, contribuyendo a la formación de hábitos, habilidades y convicciones.

En esta transmisión de la cultura, la función afectivo-valorativa aparece como la conjugación de la individualidad de cada cual, con la necesidad de compatibilizar su papel social y personal, matizando la crítica y la autocrítica. Esta función está relacionada con la ética de cada profesión y con los estímulos y las sanciones que contribuyen a la autovaloración de los sujetos implicados. De ahí que los procesos comunicativos nos permiten conocer cuál es la opinión que los demás tienen de nosotros, pues ello es una valoración de las cualidades de la personalidad de los comunicadores.

Producto de la función reguladora debe darse una retroalimentación en el proceso comunicativo, para que el emisor pueda saber el efecto de su mensaje y a su vez el sujeto pueda evaluarse a sí mismo.

De la efectividad de la función informativa y de la afectiva-valorativa se permite conocer lo que piensan los demás sujetos de nosotros, para ello es necesario asimilarla, proceder en dependencia de ella y cambiar la actitud en lo sucesivo, manifestándose como función conativa del lenguaje (orden, peticiones y solicitudes).

La función informativa se basa en la transmisión de conceptos, datos, avisos, donde el individuo se apropia de toda cultura humana materializándola a través de la función referencial del lenguaje.

La función afectivo-valorativa permite transmitir sentimientos y valoraciones, contribuyendo a la estabilidad emocional de los hombres e influyendo en su realización personal, guardando estrecha relación con la ética, la moral, las creencias de cada sujeto y su influencia social.

La función reguladora establece una retroalimentación en el proceso comunicativo para el emisor donde puede apreciar el efecto de su mensaje y donde el receptor evalúa la información recibida. Permitiendo regular la conducta del receptor manifestando la función conativa del lenguaje.

También tenemos otras funciones lingüísticas de la comunicación como: la Referencial, Poética, Metalingüística, Expresiva, Apelativa o Conativa, Fática o de Contacto. Donde se emplean signos para informar, transmitir sus impresiones y deseos, estado de ánimo o actitudes ante lo que dice, llamar la atención del receptor e influir en su comportamiento, así como para dar comienzo a la comunicación, o sea abrir o cerrar el canal comunicativo.

De lo analizado y de acuerdo a los autores consultados, se puede apreciar que definir el concepto de comunicación no es fácil, no obstante, se pone de manifiesto en el historicismo del concepto, que existen elementos indispensables para que pueda existir un mínimo de comunicación.

Como proceso consiste en la interacción social que mediante símbolos se produce en la actividad humana, donde el hombre se relaciona con el medio, y a su vez se establecen las relaciones entre cada uno de los componentes del proceso comunicativo, lo que se produce de forma dialéctica. Este implica la transmisión de resultados de la actividad psíquica, lo que permite el intercambio de ideas, puntos de vista, experiencias vividas, conflictos, necesidades y aspiraciones de los que entran en comunicación.

La comunicación, que se inició desde los albores mismos de la existencia humana, devino elemento necesario para el hombre como parte de sus relaciones sociales. Las relaciones sociales y la comunicación no son dos cosas situadas una al lado de la otra. Del mismo modo que la sociedad no existe como persona aislada, al margen de los individuos que la integran, las relaciones sociales no existen a margen de la actividad vital real y de la comunicación de las personas. En ello reside su unidad.

La comunicación fue y es un factor fundamental desde el punto de vista social en el desarrollo del hombre, tanto en lo psíquico como en lo sociológico. Mediante la evolución ontogenética del sujeto, ha tenido todo un desarrollo, así tenemos que el niño en su interacción con los demás adultos, logra establecer niveles de comunicación desde los más elementales, hasta los más complejos, en dependencia del estadio de desarrollo alcanzado; así van surgiendo nuevas necesidades y representaciones dentro del espacio interactivo en que está inmerso, de ahí la importancia de estimular desde las primeras edades la comunicación como aspecto fundamental en la formación de la personalidad.

La comunicación como proceso, ha tenido en su modelo inicial, diferentes complementaciones, de esta manera se muestra como un fenómeno que ha tenido modificaciones a través del tiempo, en su expresión más simple el proceso de la comunicación está constituido por tres elementos básicos: emisor, mensaje y receptor.

Según describe el modelo de referencia: el emisor: es el que proporciona la información, la fuente del mensaje, mientras que, como su nombre indica, el receptor es el destinatario de la información. El mensaje se refiere al contenido de la comunicación, es la información que se trasmite. El canal es el soporte de la información. La codificación es el proceso a través del cual se "prepara" el mensaje para que pueda ser comprendido; mientras que la decodificación es su proceso inverso, que permite "entender" el mensaje.

A su vez, para lograr una adecuada decodificación, es importante que los signos utilizados en la transmisión del mensaje sean claros y entendibles, que el receptor conozca su significado y comprenda el sentido exacto de la información.

En el caso de la codificación y decodificación es importante que se tenga en cuenta el código que se utiliza y el que comprende, donde se tendrá en cuenta la selección de la información que se va a brindar; la decisión del lenguaje o canal apropiado; la valoración de la información a trasmitir; la precisión acerca del momento y lugar para la transmisión del mensaje y la información sobre el conocimiento del receptor acerca de la información que se trasmitirá y acerca del lenguaje que se utilizará, a fin de adecuar la transmisión a estas condicionantes.

En cualquier proceso comunicativo, es necesario tomar en cuenta toda una serie de elementos que, sin ser aspectos directamente involucrados en dicho proceso, lo afectan de una manera u otra, los que cuando son tenidos en cuenta, facilitan la comunicación; cuando esto no ocurre, pueden convertirse en barreras, o sea, en obstáculo que dificultan la misma.

Cuando el receptor envía una nueva información al emisor, basada en el mensaje que trasmitió, a esa respuesta se le denomina retroalimentación o comunicación de retorno, cuando esto sucede, el que inicialmente era receptor se transforman en emisor y el que era emisor queda como receptor de la nueva información.

Otro elemento importante en el proceso comunicativo, es el campo de experiencia o comunidad de imágenes, del emisor y del receptor, ya que el proceso de la comunicación interpersonal es posible cuando existen campos comunes de experiencia cuando estos son muy diferentes, no se comprende el significado del mensaje, por lo que mientras más cercano esté el campo común de experiencia, más eficaz será la comunicación.

El acto de la comunicación es la unidad más pequeña susceptible de formar parte en un intercambio comunicativo y que una persona puede emitir con una única y precisa intención, constituido también por la producción de una sola palabra, de un gesto, aunque más a menudo suele ir acompañado de una combinación de elementos verbales y no verbales.

En el proceso de comunicación aparece otro elemento: la interferencia o ruido que son los obstáculos de cualquier tipo, que distorsionan parcial o totalmente la comunicación.

Cuando el receptor se transforma en emisor y da una respuesta, ésta es ya una nueva información que igualmente tiene un solo sentido, cuando estas dos informaciones se unen y pasan a tomar parte de un mismo proceso de transmisión o intercambio de información, es cuando se puede hablar de comunicación.

Hemos explicado ya, lo que se denomina interferencia en el campo de la comunicación, y un tipo muy común aparece en la que tiene lugar entre el profesor y sus alumnos cuando no utilizan el mismo código. Este consiste en un sistema de signos cuya significación ha sido convenida por un grupo de personas, siendo el lenguaje un código en el que por apariencia cada palabra tiene un significado establecido de antemano por la sociedad. Así en muchas ocasiones, aunque se habla con los mismos términos y acerca del mismo tema, es posible que se obstaculice la comunicación. A esto se le denomina interferencia semántica.

Diferentes factores inciden en la comunicación. Estos factores se pueden dividir en dos grandes grupos: objetivos u externos y subjetivos o internos:

Los factores objetivos u externos se relacionan con las características de los estímulos que entran a formar parte del proceso comunicativo; mientras que los subjetivos se refieren a las particularidades de las personas que participan en este proceso, dentro de esta categoría se encuentran la intensidad del estímulo, el color, el contraste, la novedad, los estímulos indicadores, la sorpresa, la estructura, la redundancia y el contexto.

Los factores subjetivos o internos: muestran las características de las personas que interactúan en el proceso comunicativo, el repertorio, las motivaciones, la experiencia previa, las convicciones, los prejuicios y los estereotipos, la religión, la ideología, la cultura, las normas y valores, el lenguaje e idioma, las costumbres y hábitos de vida, el sexo, el estatus social, entre otros conforman estos factores.

La comunicación se considera una categoría polisemántica en tanto su utilización no es exclusiva de una ciencia social en particular. Lo humano está asociado indisoluble a la comunicación como forma de relación entre los hombres. En este origen queda clara la relación entre el trabajo y la necesidad de comunicación.

De esta manera desde la perspectiva filogenética, la actividad y la comunicación como categorías psicológicas constituyen formas de relación humana con la realidad de manera complementaria e interdependientes.

Desde la perspectiva ontogenética, se ha demostrado la intervención de la actividad y la comunicación en su unidad en la formación y desarrollo de la personalidad. En esta idea resulta esclarecedora la concepción histórico-cultural, que plantea el papel de la actividad y comunicación en la socialización del individuo desde una posición dialéctico materialista, a partir de elaboraciones teóricas novedosas para la psicología y que han logrado trascender e influir de manera trascendental en enfoques contemporáneos.

La significación de este enfoque, desde esta posición dialéctico materialista es explicada claramente y se asume en este trabajo como fundamento psicológico en la comprensión de las relaciones entre la actividad y la comunicación.

Aunque no es posible hallar unanimidad en las definiciones conceptuales de estos autores y de otros, se encuentran referencias comunes que permiten distinguir ideas esenciales en la comprensión de la categoría comunicación.

El vínculo de la comunicación con la actividad como forma de relación humana: la comunicación entre los seres humanos trascurre en el contexto de una actividad que condiciona el encuentro comunicativo y las motivaciones específicas relacionadas con la comunicación y provocan la realización de actividades conjuntas entre las personas. De ahí el carácter complementario e interdependiente entre estas.

La comunicación constituye la expresión de las relaciones entre los sujetos. Su carácter plurimotivado variable, que a partir de los vínculos que se van construyendo en la propia relación se modifican en el tiempo. Es un proceso activo de interacción que implica la influencia mutua entre los participantes de acuerdo al intercambio de información, estados emocionales y comportamientos que estén implicados en la situación comunicativa.

En el estudio de la comunicación es importante destacar su carácter procesal, teniendo claro que el término proceso está asociado a cualquier fenómeno que presenta una continua modificación mediante el tiempo a partir de la interacción de los elementos que lo conforman. Este es un proceso dinámico entre individuos y/o grupos, que mediante un intercambio informativo sirve para establecer la comprensión o un estado de comunidad. La estructura de este proceso es expresión de las relaciones que median entre los participantes de la comunicación.

En el vínculo de la comunicación y la educación existen modelos: modelo de educación con énfasis en los contenidos, modelo que se centra en los efectos y con énfasis en el proceso.

En una síntesis se pueden caracterizar de la siguiente forma:

Modelo de educación que hace énfasis en los contenidos: se caracteriza por el énfasis en la transmisión de información, asumiendo el profesor el lugar protagónico, tratando de inculcar nociones e introducirlas en la memoria del alumno, concebido como receptáculo. Es una educación vertical y autoritaria, que predomina en el sistema educativo formal.

Sustenta su influencia educativa en el modelo de educación monológico o trasmisor. La información transita esencialmente del profesor (emisor) al alumno (receptor), caracterizándose por ser unidireccional.

El modelo de educación que se centra en los efectos otorga gran importancia a la motivación y plantea como objetivo el cambio de actitudes. A este tipo de educación corresponde el modelo de comunicación persuasiva o dirigista, en donde el emisor-profesor continúa desempeñando un lugar principal y el receptor-alumno sigue subordinado. Se añade un elemento nuevo, la retroalimentación, que actúa como respuesta de retorno.

El profesor programa los contenidos, los objetivos de la enseñanza, concibe la retroalimentación en forma de estímulo y sanción, dándole una cierta participación al alumno, en forma de tareas o ejercicios repetitivos, buscando la consolidación de hábitos y habilidades. El progreso de programar el contenido se apoya necesariamente en la utilización de medios técnicos que son los de mayor influencia.

El modelo de educación que enfatiza en el proceso concibe la educación como praxis, reflexión y acción del hombre sobre el mundo para transformarlo. En este modelo el sujeto debe ir descubriendo, elaborando, reinventando y haciendo suyo el conocimiento.

El grupo ocupa un lugar especial en este modelo y es el eje del proceso. Hay que tener en cuenta cómo y en qué contexto se proporciona, siendo lo más importante la actitud crítica frente al objeto y no el discurso del educador en torno a este. De ahí que la información debe ir precedida de la problematización.

El modelo de comunicación para este tipo de educación es democrático, centrado en la participación dialógica, donde se da el intercambio entre docente y discentes en una relación comunitaria donde ambos sean emisores y receptores de mensajes indistintamente, interlocutores.

Las ideas anteriores guardan relación con los estudios realizados en las tres últimas décadas en torno a la relación comunicación-educación y de ello emerge la Comunicación Educativa como un área específica de las Ciencias de la Educación y cuya elaboración teórico-metodológica no es aún una construcción acabada. El término Comunicación Educativa no se ha empleado solo en relación con la educación escolarizada, sino que está vinculado a diferentes áreas de la práctica social.

La idea esencial de este modelo de comunicación para un tipo de educación, ajustada en la labor del entrenador con los atletas debe ser también democrático, centrado no solo en la participación dialógica, también en la empatía y en la relación empática.

Algunas consideraciones sobre la empatía y la relación empática. La empatía proviene del griego empatheia, “entrar en sentimiento” llamada también inteligencia interpersonal en la teoría de las inteligencias múltiples es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común lo que otro individuo puede sentir. Este es un término que fue utilizado en sus inicios por los teóricos de la estética para designar la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de otra persona.

También es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, así como la capacidad que tiene el individuo para identificarse y compartir las emociones o sentimientos ajenos. La percepción del estado anímico de otro individuo o grupo tiene lugar por analogía con las emociones o sentimientos, por haber experimentado esa misma situación o tener conocimiento del mismo. La empatía se diferencia de la simpatía en que ésta sitúa la fusión afectiva a un nivel más intenso.

La empatía es la base esencial para la formación de la conducta altruista y moral. Es también indispensable para la identificación y comprensión psicológica de los demás, ya que supone la penetración de una conciencia A en otra conciencia B, penetración psíquica lo suficiente avanzada para que A experimente los sentimientos de B. Sin embargo, a veces se toma en cuenta como “comprensión o autopercepción intelectual”, en oposición a la identificación sentimental. Capacidad de empatía es por excelencia la que tiene la madre al percibir las necesidades y sentimientos de su hijo, y la capacidad de los hijos de percibir las preocupaciones, alegrías o inquietudes de sus padres.

Por ello es importante resaltar el altruismo y la empatía en el proceso de intervención entrenador-atleta, dado que denota la disposición del ser humano que se manifiesta a través del comportamiento en virtud de la cual los individuos actúan en favor de sus semejantes de manera desinteresada, esto es sin la expectativa de una acción recíproca de gratificación (Faema, 2018).

En este sentido la Real Academia de la Española (2018), lo define como quien procura el bien ajeno aun acosta del otro o el fenómeno por el cual algunos individuos de la misma especie benefician a otros acosta de sí mismo, en otras palabras seria compartir la aflicción del otro es lo que mueve ayudarlo. Así mismo propone que la misma capacidad para el efecto empático, lleva a la gente a seguir determinando sus principios sociales.

Bolaños (2020), hace referencia a Cueva (2019), planteando que “de igual manera el altruismo se relaciona con autoconciencia, flexibilidad cognitiva y procesos de autorregulación, un aprendizaje que se adquiere a partir de edades tempranas y es más evidente durante la madurez; sin embargo, es usual que los niños no quieran compartir sus juguetes con otros compañeros de juegos, debido a que el altruismo tiende a ser intencional y seleccionado, ellos son capaces de captar las necesidades de los demás, de ponerse en el lugar de otro, de experimentar simpatía cuando el otro está en necesidad, y se sienten responsables del bienestar ajeno, sin anticipar ninguna recompensa pueden experimentar satisfacción o elevación de la autoestima como resultado de su acción”.

También la empatía tiene lugar en las relaciones humanas durante los procesos de modernización de las sociedades. La sociedad moderna obliga a sus miembros a mantener numerosas relaciones y a adoptar roles variados. En este tipo de sociedades, la capacidad de empatía de los miembros, también llamada movilidad psíquica, es esencial para su funcionamiento, ya que es la “capacidad de adaptación a situaciones diversas, nuevas o cambiantes, en un medio en constante transformación”.

El ser humano dispone de la facultad de compartir las emociones, tiene el don de empatía. En los últimos años se ha utilizado la terminología de empatía y su importancia en los espacios de la vida de las personas, pero para ello hay que conocer su verdadero significado y la connotación, para poderla usar en el ámbito educativo como mecanismo indispensable en el aprendizaje y la experimentación.

En el sistema educacional actual se requiere de la utilización de elementos sutiles para ser utilizados como herramientas didácticas, por lo que el estudio de la empatía aparece como un poderoso componente de comprensión y éxito en los procesos docentes educativo.

“En el mundo interconectado de hoy, la empatía brinda a los estudiantes la herramienta que necesitan para llevar vidas significativas y productivas. Las habilidades para la vida necesaria para que cada persona desarrolle plenamente sus capacidades no solo se aprenden en la familia o comunidad sino también en la escuela”.(Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, 2019)

En el proceso de formación integral de las nuevas generaciones en el sistema educativo desarrolla un modelo pedagógico actualizado que abarca desde la formación de seres humanos que interactúen y se preocupen con quienes lo rodean a diario relacionado con los sentimientos y emociones en el seno familiar, la sociedad y la escuela en cuanto a los procesos que se desarrollan.

Haciendo relevancia y recordando un poco, se conoce a nivel del mundo y con detalles que las personas nacidas en Colombia se caracterizan y se las diferencia por ser muy atentas, cordiales y serviciales; lo ideal sería vincular estas actitudes y particularidades en el sistema educativo.

Ciertas corrientes de pensamiento psicológico postulan que la mente humana tiene en común sensaciones y sentimientos. La única diferencia entre dos personas es el momento en el que se muestran dichos sentimientos, provocando emociones que motivan a actuar. Que una persona no sienta igual que otra en un momento dado, es por razones educativas, predisposición genética y condicionante hormonal, que inducirán a encauzar los estímulos de una forma u otra.

Un ejemplo de ello se aprecia en una experiencia en la provincia de Manabí-Ecuador los docentes se esfuerzan para lograr conexiones en el aprendizaje con sus educandas mediante las experiencias compartidas permitiéndole mejorar la comunicación y actitudes de los alumnos al percibir las necesidades, sentimientos y potencialidades. Facilitaron un buen resultado académico. Velez, et al. (2016), manifiestan que “cuando la persona tiene la buena intención o la predisposición para enseñar, de impartir valores, hábitos de cambio de comportamiento, no es suficiente la intención, tiene que estar preparado, esa acción, tiene su recompensa, ya que se logra la satisfacción personal. Por su parte quien recibe y participa en de esos conocimientos, el estudiante se siente satisfecho al igual que sus maestros por haber cumplido”. (p.3)

Por eso, infieren que la empatía es posible en un individuo capaz de razonar acerca de sí mismo, evaluar sus sentimientos y razonar acerca de otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. El deseo sería la unidad de degeneración del pensamiento objetivo, y el grado de exactitud estaría desvirtuado, en mayor o menor medida, dependiendo la profundidad del conocimiento de uno mismo, o lo que es lo mismo, de su inteligencia emocional.

También parece ser que la empatía desempeña un papel significativo en la teoría de juegos y en la vida económica. Incluso expresiones de la psicología popular tales como "nosotros", "nosotros los nacionales", "nuestro pueblo", etcétera, serían imposibles sin tal empatía (es decir, sin la asunción hipotética de la existencia de "personas parecidas a mí"). Parece ser que la capacidad de empatizar no es solamente importante para la observación de una conducta moral o social, sino paralelamente también para experimentar sentimientos como la envidia, el odio, guerras religiosas, etc.

Por otra parte, se ha observado que un determinado tipo de neuronas, las neuronas espejo, solamente se activan cuando el mismo acto que realiza un primate lo efectúa otro que es observado por el primero. De forma análoga, en los humanos se activa la misma área cerebral, en el curso de una emoción, al observar a otra persona en el mismo estado emocional. Se ha verificado también en experiencias que la empatía es mayor entre personas de idéntico sexo, raza o edad, y que el grado de empatía es muy variable de una persona a otra. Por tanto, la empatía parece ser un importante factor de cohesión social y es una ventaja evolutiva desarrollada por selección natural.

Además, parece que esta capacidad, al menos en las personas, es susceptible de desarrollo y aumento: se acrecienta más fácil en los que no han padecido problemas afectivos, con padres que se han ocupado de ellos, y que han vivido en un ambiente en el que han sido aceptados y comprendidos, han recibido consuelo cuando lloraban o tenían miedo, y que han visto como se promovía la preocupación por los demás... En definitiva, cuando las necesidades afectivas y emocionales han estado cubiertas desde los primeros años de vida.

Así pues, la empatía describe la capacidad intelectiva de una persona de vivenciar la manera en que siente otra persona; posterior a ello, eso puede llevar a una mejor comprensión de su comportamiento o de su forma de tomar decisiones. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder de manera correcta a sus reacciones emocionales. Como tal es un sentimiento objetivo cuyo desarrollo requiere un cierto tipo de inteligencia.

Quienes padecen autismo, síndrome de Asperger o determinadas psicopatías ven muy mermada esta capacidad cognitiva; por el contrario, quienes ejercen un liderazgo altruista suelen caracterizarse por el amplio desarrollo de esta capacidad. Los estudios demuestran que esta capacidad suele darse más a menudo en el género femenino de la especie humana, quizá por el hecho biológico de tener hijos y cuidarlos, aunque no es privativa del mismo.

Las personas con empatía son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso, poseen un alto reconocimiento social y popularidad, ya que se anticipan a las necesidades, antes incluso de que sus compañeros sean conscientes de ellas, y saben identificar y aprovechar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas. Esta capacidad se extiende entre especies, permitiendo al empático una mejor interacción con los animales; de manera inversa, algunos animales poseen también esta capacidad, como el delfín. Ciertos animales domésticos que han tenido un largo trato con el hombre, han sido seleccionados a causa de su empatía.

Nuevos estudios permiten suponer que existe una relación entre la imitación o simulación del comportamiento y la capacidad de empatizar; incluso en el mundo animal se investiga la capacidad de empatizar como un posible avance en la evolución, al posibilitar relaciones de cooperación o simbiosis. También es frecuente la empatía entre animales, incluso hacia seres vivos de otras especies.

En el uso común, es la actitud de estar disponible para otra persona, omitiendo expresar las propias preocupaciones, sentimientos y pensamientos, para ofrecerle la plena atención. Se trata de ofrecer una relación de calidad, fundada en un escuchar no valorativo, en el cual se concentra la comprensión de los sentimientos y necesidades fundamentales del otro.

La empatía es un mecanismo de la compresión muta en el proceso de comunicación y un medio de compresión del otro. Solo que aquí se tiene en cuenta no la comprensión racional de los problemas de otra persona, sino más bien, la intención de responder emocionalmente a sus problemas. La empatía es la comprensión afectiva. Su naturaleza emocional se manifiesta precisamente en que la situación de la otra persona, por ejemplo, del partenaire de la comunicación, no tanto se medita cuando se siente profundamente.

Bassi (2016), afirma que “la empatía activa multiplica la potencia de sentir y actuar. Desempeña un papel fundamental en la creación de nuevas ideas y en la transformación de la realidad, ya que significa la capacidad de comprender los problemas complejos de la actualidad desde muchos puntos de vistas y la capacidad de colaborar para resolverlos”. (p.15)

Sáenz (2017), destaca que “la empatía tiene múltiples implicaciones en el fomento de valores universales básicos, conductas de ayuda pro-sociales y convivencia escolar en general” (p. 18). Explica que educar con empatía y hacerla parte del sistema educativo favorece y mejora a la sociedad en general y forma seres humanos capaces de entender e identificar y tolerar las emociones de otros es aquí donde radica la importancia de fomentar una dinámica de comunicación activa con los demás.

Pérez (2020), define la empatía como “una habilidad social imprescindible en el mundo actual, así lo plantea la teoría de las inteligencias múltiples. Es más importante relacionarse asertivamente con los demás para lograr el éxito que competir con ellos. Las instituciones educativas, por ejemplo, son un espacio donde podemos proponer con mayor rigor y claridad ideas acciones que nos ayuden a superar los retos antes descritos y los que se vayan presentando”.

Además, la empatía es algo que siente el hombre por lo que otro sujeto está vivenciando, sentir lo que este está sintiendo. Al respecto a veces solo vemos en los otros la suficiencia, la modestia o el orgullo. Estos rasgos, los interpretamos en la mente, los tomamos en cuenta y en la línea de conducta de los demás, los compartimos, pero elaboramos nuestros propios comportamientos de otra manera.

La empatía se relaciona con el proceso de sintonía. La sintonía es aquel proceso que permite a los sentimientos ser aceptados y retribuidos. La empatía es alimentada por el autoconocimiento. Cuanto más consciente se esté de las propias emociones, con mayor facilidad se podrá entender el sentimiento ajeno.

La habilidad de saber cómo el otro se siente entra en juego en varias cuestiones de la vida. La clave para que se pueda entender los sentimientos de los otros está en la capacidad de interpretar los canales no verbales: tono de voz, gestos, expresión facial u otras señales. El poder interpretar sentimientos a partir de indicadores no verbales propician un mejor ajuste emocional y mayor sensibilidad.

La habilidad para la relación empática constituye un elemento dentro de la formación psicológica ejecutora-instrumental de la personalidad, importante a desarrollar para lograr la comunicación, pero a su vez muy difícil de operacionalizar, y, por tanto, muy carencial, pues como indican algunos investigadores, tiene que ver con un proceso de anticipación de los estados psicológicos de los interlocutores.

La comunicación eficaz se obtiene cuando se es capaz de dominar la contradicción básica de esta: orientarse en el otro, en sí mismo y en la tarea, y por último, en el manejo de situaciones conflictivas mediante el proceso comunicativo.

A partir del análisis anterior y las exigencias en el estudio del tema, se adoptó en este caso, un enfoque del análisis de la propia comunicación del profesor/entrenador en su práctica, estudiando su ejecución en los diferentes factores de la propia estructura del proceso: el elemento informativo y el relacional.

Las dos primeras habilidades que a continuación se presentan, están centradas en la ejecución en cuanto al papel de emisor-receptor de cada persona que interviene en el acto de la comunicación y, por tanto, se refieren al componente informativo, y la tercera, a la ejecución en las cuestiones relacionales. Por lógica, por el necesario vínculo que existe entre lo informativo y lo relacional, cada una de estas interviene en la situación de comunicación, en su integralidad, y solo se separan para su estudio, como es el caso que se presenta en este artículo.

Las habilidades que propone Fernández (2002), son:

  1. Habilidad para la expresión: dada por las posibilidades del hombre para expresar y transmitir mensajes, de naturaleza verbal o extraverbal.

Elementos que intervienen en esta habilidad son: La claridad en el lenguaje. Dada por la posibilidad de presentar un mensaje en forma asequible al otro, teniendo en cuenta su nivel de comprensión, la fluidez verbal, lo que implica no hacer interrupciones o repeticiones innecesarias en el discurso, la originalidad en el lenguaje verbal, uso de expresiones no estereotipadas, vocabulario amplio, la ejemplificación en diferentes situaciones, en especial, aquellas vinculadas a la experiencia del otro.

La argumentación, dada por la posibilidad de brindar la misma información de diferentes maneras, analizar desde diferentes ángulos, la síntesis para poder expresar las ideas centrales de un asunto, y resumir en breves palabras, la elaboración de preguntas de diferentes tipos, según el propósito del intercambio comunicativo; para evaluar comprensión, explorar juicios personales, y cambiar el curso de una conversación no deseada, etcétera, el contacto visual con el interlocutor mientras se habla, así como la expresión de sentimientos coherentes con aquello de lo cual se expresa en el mensaje a partir de la palabra y/o gesto y el uso de recursos gestuales de apoyo a lo expresado verbalmente o en sustitución, dado por movimientos de manos, posturas, posturas, mímica facial, etcétera.

  1. Habilidad para la observación, dada por la posibilidad de orientarse en la situación de comunicación mediante cualquier indicador conductual del interlocutor, actuando como receptor.

Los elementos esenciales aquí serían: la escucha atenta, que implica una recepción bastante exacta de lo que dice o hace el otro durante la situación de comunicación y asumirlo como mensaje. La percepción de los estados de ánimo y sentimientos del receptor, pudiendo ser capaz de captar su disposición o no a la comunicación, actitudes favorables o rechazadas, estados emocionales, índices de cansancio, aburrimiento, interés, etc., a partir de signos no verbales fundamentalmente.

  1. Habilidad para la relación empática: dada por la posibilidad de lograr un verdadero acercamiento humano al otro.

Los elementos esenciales serían en este caso los siguientes: la personalización en la relación, lo cual se evidencia en el nivel de conocimiento que se tiene del otro, la información a utilizar durante la comunicación y el tipo de reglas que emplearán durante el intercambio. La participación del receptor, dada por brindar estimulación y retroalimentación adecuadas, mantener un comportamiento democrático y no impositivo, aceptación de ideas, no interrupción del discurso del otro, promover la creatividad, etcétera. El acercamiento afectivo que puede manifestarse en la expresión de una actitud de aceptación, de apoyo y dar posibilidad de expresión de vivencias.

Se puede apreciar que las habilidades de observación y expresión, por su naturaleza informativa, son más fáciles de operacionalizar. No sucede lo mismo con aquellas que se refiere a la relación empática, donde intervine en gran medida lo emocional y el lenguaje extraverbal. Sin embargo, se coincide en lo que afirma Fernández (2002), “ este es uno de los elementos más carenciales y más complejos en las relaciones humanas”. (p. 52)

Actualmente no existe una respuesta definitiva en cuanto al desarrollo de las habilidades empáticas en las personas. Este es un proceso mediante el cual se llega a las expectativas, anticipaciones de los estados psicológicos del interlocutor. Esto implica habilidades especiales y complejas que muestran cómo la comunicación es algo más que un accionar y reaccionar. Se considera que para lograr este acercamiento empático es necesario establecer una relación interpersonal, partiendo de un conocimiento explicativo de la otra persona, que posibilita la anticipación, y también el establecer un intercambio aceptante, dando la posibilidad de expresiones emocionales que clarifiquen la intencionalidad de los mensajes intercambiados.

Sobre esta situación estas habilidades son susceptibles de ser instrumentadas con vistas a su entrenamiento a partir de ejercicios. Por supuesto, para lograr una competencia comunicativa se necesita también de sensibilización emocional con respecto a la relación interpersonal, desarrollo de actitudes favorables, formación de cualidades morales, estimulación del pensamiento flexible, creatividad.

Teniendo en cuenta lo planteado Domínguez (2010), “la competencia comunicativa es la capacidad mental del hombre en la que se inscribe su desarrollo intelectual, que se manifiesta en la apropiación de la experiencia acumulada por la humanidad a lo largo de la historia y en la forma en que se establece la relación con sus semejantes. Debe considerarse toda la gama de necesidades que este presenta en el orden psicosocial, cognitivo, biológico y afectivo que se concretan en el medio sociocultural y se originan por las necesidades comunicativas”. (p. 22)

Los investigadores proponen el trabajo con grupos que promuevan el desarrollo de actitudes, dirigidos por un facilitador que recurre, más que a un conjunto de técnicas, a propiciar el autoanálisis, la reflexión y la discusión grupal, y que se vale en particular de sus propias cualidades como comunicador para promoverlas en otras personas.

Se sugiere, además, tener en cuenta el cuidado de la voz, pues esta cobra interés especial en el ejercicio de la profesión, comunica el estado emocional del emisor y refleja de este modo la personalidad. Es aconsejable analizar los sonidos de la voz ya que son parte del aprendizaje y un referente que deja huellas sobre la labor docente.

Se consideran los siguientes criterios (Guzmán, 2018):

  • La comprensión empática es posible cuando se practica la escucha activa y concentra su atención en la persona. El profesorado debe hablar lo necesario, para que sus estudiantes interactúen en clase y aprendan a escucharse.

  • Control emocional: El personal docente que maneja conciencia emocional, atiende a los estudiantes y se toma el tiempo para favorecer la participación de cada uno. Es por ello que, el aula en inclusión, ha de ser un espacio de aprendizaje, rico en estímulos y orientado en unificar esfuerzos.

  • Control visual: Es la técnica no verbal que el personal docente utiliza en el quehacer educativo y en su ejercicio, hace posible que ante situaciones que no se usen palabras, la mirada, transmita el sentir de la persona.

  • Control visual: Es la técnica no verbal que el personal docente utiliza en el quehacer educativo y en su ejercicio, hace posible que ante situaciones que no se usen palabras, la mirada, transmita el sentir de la persona.

A estos criterios añadimos otro, el vinculado con el aprendizaje significativo. Sobre este asunto Rodríguez, et al. (2020), insisten en:

  • Vincular y fomentar la empatía en conjunto con el aprendizaje significativo creará estudiantes con habilidades personales que les permitirán la comprensión frente a situaciones complicadas encontradas en el medio, les facilitará la resolución de problemas y tener iniciativas para el trabajo articulado y en equipo. Es transcendental y necesario que el sistema educativo brinde al educando la oportunidad de que cada día reciba nuevos aprendizajes con un enfoque pedagógico vinculado con la empatía para que los estudiantes asuman conocimientos y manejen emociones a largo plazo, es decir: duradero.

Importancia social de la relación empática en la relación de la labor educativa del entrenador con los atletas

Olmos (2016), plantea que “cuando más positivo es el vínculo y más fuerte es la empatía entre el educador y el niño, más posibilidades habrá de que pueda identificarse, con otras personas fuera de su primer círculo de relaciones, a ese niño, el profesor ayuda a aprehender la reciprocidad y las relaciones interpersonales por medio de otra mirada”. (p.27)

Cada día los educadores favorecen a la humanidad con su trabajo; transformando la manera en que los estudiantes se reflejan en los aprendizajes alcanzados, mediante las bases formadas de los nuevos conocimientos, el campo de la educación es la inversión más esperanzadora, que está latente en la actualidad. Müller (2018), en este caso, exterioriza: “Así los profesores se ven frente a un reto profesional para el que tiene que estar formado en un contexto académico. Además de los conocimientos de la materia, es necesario que aporten competencias de liderazgo creativas e inteligentes, pero también comunicativas y social-empáticas, para las que, por lo general, no están lo suficientemente entrenados”. (p. 64)

El entrenador está vinculado a promover en sus atletas la comunicación y fortalecer la inteligencia desde el enfoque práctico tal como Figueroa & Funes (2018), muestran que además, el acto de aprender involucra varia dimensiones personales, no solo en el desarrollo de aspectos cognitivos, sino también las capacidades interpersonales, intrapersonales, la capacidad de adaptación, la resolución de problemas y la tolerancia al estrés, por lo que debe de considerarse en todo proyecto educativo como parte de la formación integral del alumno, ya que son habilidades necesarias para el éxito en la vida y en el mundo laboral.

La habilidad para la relación empática adquiere hoy una vital importancia social por establecerse en la relación de la labor del entrenador con los atletas de la comunidad. Esta forma parte de la comunicación, la que constituye una necesidad en cualquier ámbito de la vida socialmente organizada; entendiendo entonces que la comunicación es un proceso por medio del cual emisores y receptores de mensajes interactúan en un contexto social dado.

En su evolución histórica la función de la comunicación ha sido, trasmitir información, organizar el trabajo conjunto y conservar la estructura política de la sociedad, esto es en su carácter general, pero en su función individual es diferente, ya que se refiere al hombre y a sus etapas de desarrollo ontogenético, y en los diferentes momentos de su vida, surge como un proceso de cambio.

La interferencia en el campo de la comunicación aparece en la que tiene lugar entre el profesor o entrenador y sus alumnos cuando no utilizan el mismo código. Este consiste en un plan de signos cuya significación ha sido convenida por un grupo de personas, siendo el lenguaje un código en el que aparentemente cada palabra tiene un significado establecido de antemano por la sociedad. Así en muchas ocasiones, aunque aparentemente se habla con los mismos términos y acerca del mismo tema, es posible que se obstaculice la comunicación. A esto se le denomina interferencia semántica.

Conclusiones

Algunas de las concepciones vinculadas con la comunicación permiten determinar el nivel de influencias que alcanzan para el perfeccionamiento en el desarrollo de la habilidad para la relación empática en situaciones docentes asociadas con el lenguaje deportivo y extradocente. De ello se deduce que una comunicación eficaz se obtiene cuando se es capaz de dominar la contradicción básica de esta: orientarse en el otro, en sí mismo y en la tarea, y por último en el manejo de situaciones conflictivas mediante el proceso comunicativo.

La habilidad para la relación empática está dada por la posibilidad de lograr un verdadero acercamiento humano al otro. Estas características se toman en cuenta en la comunicación de los entrenadores deportivos al considerar sus elementos esenciales. Algunos de estos son: personalización en la relación, participación del receptor y acercamiento afectivo.

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Recibido: 03 de Febrero de 2021; Aprobado: 20 de Marzo de 2021

*Autor para correspondencia. E-mail: jimontes@ucf.edu.cu

Los autores declaran no tener conflictos de intereses.

Los autores participaron en la redacción del trabajo y análisis de los documentos.

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