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EDUMECENTRO

On-line version ISSN 2077-2874

Rev EDUMECENTRO vol.4 no.2 Santa Clara May.-Aug. 2012

 

EDITORIAL

 

La maestría en educación médica: fortaleza para el desarrollo de la Universidad de Ciencias Médicas

 

The Mastery in Medical Education as a way of strengthening the development of the Medical Sciences University

 

Ha sido la participación, junto a otros colegas, en los preparativos de un conjunto de actividades científicas y de celebración relacionadas con el 45 aniversario de la docencia médica en la región central del país, la chispa que motiva la presentación, en esta prestigiosa revista, de algunas reflexiones acerca de la formación académica de profesores y directivos del proceso docente educativo, en esta institución, a través de la maestría en educación médica, la cual comenzó en el año 2002 como una oportunidad que gentilmente ofreció la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), para convertirse posteriormente en una fortaleza dentro de los procesos universitarios de la Universidad de Ciencias de Médicas de Villa Clara.

Unas pinceladas de historia de la educación de postgrado, unidas a algunos conceptos y valoraciones esenciales sobre las maestrías como figura de la formación académica; personalizadas en esta maestría, son suficientes razones para sustentar el título de este editorial.

En términos de tiempo, es enorme la diferencia en años entre el reconocimiento de la educación de pregrado como proceso organizado y la del postgrado, a nivel internacional; no obstante, todo indica que esta última, por su importancia para el desarrollo socioeconómico, científico y cultural de cada país, gana cada vez mayores espacios y diversificación en el quehacer de las universidades actuales, como vía para la superación continua y permanente de los profesionales, la producción de nuevos conocimientos y la solución de problemas de la práctica social.

De manera formal, la educación de postgrado se origina en Alemania a comienzos del siglo XIX con la creación de la universidad moderna o científica, y con ella el llamado Doctorado en Filosofía (PhD); experiencia que se extendió rápidamente a otros países y en poco más de 200 años de existencia reconocida, la educación de postgrado conformó, a través de la experiencia y la investigación científica de los países más desarrollados (Estados Unidos, Alemania, Francia, Inglaterra y Rusia), distintos modelos dominantes que han marcado pautas para el cuarto nivel de enseñanza en el mundo.1-3

En sentido general, el diseño e implementación del postgrado reconoce dos dimensiones esencialmente distintas: la superación profesional y la formación académica.

En Cuba el Reglamento de Postgrado vigente desde el año 2004 declara en la formación académica tres figuras de profundidad y niveles de esencia crecientes: la especialidad, la maestría y el doctorado, que por los objetivos a lograr y los niveles de complejidad propios, involucra a cantidades distintas de profesionales.4

La figura de la formación académica de mayor antigüedad y cuantía en Cuba es la especialidad, con sus primeras experiencias en la década del cuarenta del pasado siglo en las residencias médicas, aunque sin alcanzar a graduar más de 10 especialistas por año entre los dos hospitales docentes de aquel entonces. No es hasta 1962 que se incrementa el número de especialidades y de matriculados; elevándose también el nivel de calidad de dichos procesos.2

Por su parte, las maestrías en Cuba tienen sus primeras experiencias en la década de 1960, con la realización de proyectos de investigación con universidades extranjeras (Canadá, Francia y algunos países de Europa del Este) y la creación en 1965 del Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC); como institución pionera en la graduación de profesionales del más alto nivel (maestría y doctorado) desde los finales de esa misma década, seguido en los inicios de la década de 1970 por el Instituto de Ciencia Animal y la Universidad de La Habana con la defensa de sus primeras tesis de maestría.2

Es interesante que los primeros procesos de formación académica en maestrías y doctorados aparecen simultáneamente y muy ligados al campo de las ciencias médicas, poco años después del incremento de las especialidades médicas; sin dudas, expresión del impulso trasformador del triunfo revolucionario a la educación superior y a través de ella al desarrollo científico.

Sin embargo, no es hasta el año 1995 que las maestrías se diversifican y el número de programas se incrementa rápidamente con graduaciones cada vez más numerosas. La aprobación del Reglamento de Postgrado de 1996 implicó mayor exigencia de los programas de maestría, estableciéndose como mínimo 70 créditos académicos; hasta llegar a desarrollarse en la actualidad centenares de estos programas.2

Según el Reglamento de Postgrado de la República de Cuba vigente desde el 2004, la maestría es un proceso de formación posgraduada que proporciona a los graduados universitarios una amplia cultura científica y conocimientos avanzados en las áreas correspondientes del saber, una mayor capacidad para la actividad docente, científica, la innovación o la creación artística, en correspondencia con las necesidades del desarrollo económico, social y cultural del país. La maestría enfatiza la capacidad creadora de los estudiantes y en consecuencia las actividades de investigación, innovación y creación artística -según la orientación del programa- constituyen el núcleo del currículo; para los que se destinan no menos del 50 % de los créditos totales.4

Se infieren entonces ciertas características que reflejan el vínculo de las maestrías como proceso de formación académica, con el proceso de creación de cultura, el enriquecimiento del saber humano y el desarrollo científico a través de la investigación; rasgos a los cuales no debería renunciarse ni en las circunstancias más difíciles.

Las maestrías, por sus objetivos generales, pueden estar orientadas a la profesión como las llamadas de amplio acceso, o hacia la investigación científica; como las maestrías en Atención Primaria, Psicología de la Salud, Salud Pública y Educación Médica.

Una maestría que forma investigadores es, ante todo, un proceso formativo de tipo docente educativo en el cual la investigación juega un papel sobresaliente con respecto a lo académico, y donde lo laboral se identifica con lo investigativo; habida cuenta de que el sujeto de aprendizaje actúa sobre su objeto de trabajo, como objeto de estudio, convirtiendo la actividad investigativa en un modo de actuación profesional.

En el proceso docente educativo de este tipo de maestría, la actividad investigativa tiene un papel preponderante, constituye el eje central de esos procesos. Por ello deben integrarse los nuevos conocimientos de una forma esencialmente diferente a la de otros procesos formativos de la propia educación de postgrado, a través de la relación que establece el sujeto que aprende con su objeto de estudio, durante la investigación que transcurre en el proceso docente educativo. Desde esta óptica, los métodos y la apropiación de los contenidos son de una naturaleza y dinámica diferentes, con una participación más activa y protagónica del sujeto del aprendizaje convertido al propio tiempo en investigador.5-7

Sería lamentable que se perdiera esta concepción estratégica de las maestrías orientadas a la formación de investigadores, pues aún cuando pase inadvertido en el presente, quedaría comprometido el futuro.

La Maestría en Educación Médica que se desarrolla actualmente en Cuba presta la atención principal a la actividad investigativa con el objetivo de formar profesionales, docentes y directivos, capaces de encontrar solución a los problemas de la práctica educativa de las universidades médicas a través de la investigación científica.

Particularmente en la provincia de Villa Clara han concluido ya tres ediciones de la maestría, la primera de ellas compartida con el claustro de profesores de la Escuela Nacional de Salud Pública y con la participación de maestrantes de las provincias de Las Tunas, Camagüey, Ciego de Ávila, Sancti Spíritus y Cienfuegos. Se han graduado hasta la fecha un total de 60 profesionales con titulaciones de Máster, de ellos el 86,6%, son plantilla de esta universidad; y se desarrolla en la actualidad una cuarta edición con una matrícula inicial de 20 maestrantes.

Si a estas cifras se suma un grupo de profesores que obtuvieron el título de Máster en Educación Médica en la República Bolivariana de Venezuela a la vez que cumplían sus deberes como colaboradores en la Misión Médica Barrio Adentro, se puede asegurar que la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara cuenta con una masa crítica de docentes y directivos de los procesos universitarios, capaces de proyectar y dirigir investigaciones de corte educacional, que indagan sobre aspectos particulares de la educación médica, y que junto a otros investigadores de las ciencias pedagógicas; obtienen los resultados científicos necesarios para resolver los principales problemas que afectan la práctica educativa en las diferentes carreras de las ciencias médicas.

No ha sido fácil el camino recorrido desde los primeros esfuerzos, cuando un número reducido de profesores matricularon la maestría en la ENSAP, y viajaban mensualmente a las actividades presenciales. Los análisis entre las autoridades de ambas instituciones para valorar la posibilidad de iniciar la maestría en Villa Clara, la preparación de los profesores villaclareños para desarrollar con calidad las actividades docentes y dirigir adecuadamente el proceso investigativo de cada maestrante, la identificación de tutores, la constitución de tribunales para los primeros ejercicios de defensas de tesis y las limitaciones en la logística para los maestrantes de otras provincias, constituyeron verdaderos retos que sólo fue posible superar con mucho esfuerzo y compromiso de todos y de cada uno.

Es responsabilidad del comité académico actual y de su claustro de profesores, apoyados por los directivos institucionales, mantener el perfeccionamiento del programa de la maestría y de la preparación científica y metodológica necesaria que asegure un proceso de enseñanza aprendizaje de calidad; con énfasis en el desarrollo de investigaciones que respondan a las principales necesidades de la educación médica en el territorio, como están declaradas en la política científica de la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Morles V. Sistema nacional de educación avanzada para Venezuela vol.3. Caracas: Universidad Central de Venezuela; 1997.

2. Castro Lamas J. Diagnóstico y perspectivas de los estudios de postgrado en Cuba [Internet]. UNESCO; 2004 [citado 20 Sep 2011]. Disponible en: http://unesdoc.unesco.org/images/0014/001404/140487s.pdf

3. Fernández A, Núñez J. El sistema de posgrado de Cuba: su estructura y prioridades. Diálogo Iberoam [Internet]. 1998 Ene [citado 20 Sep 2011];(13):[aprox. 8 p.]. Disponible en: http://dialogo.ugr.es/anteriores/dial13/32-13.htm

4. Ministerio de Educación Superior. Reglamento de posgrado de República de Cuba. Resolución 132/2004. La Habana: MES; 2004.

5. Romillo Tarke A. La educación de postgrado en la República de Cuba. V Simposio Internacional Educación Ciencia y Tecnología [Internet]. La Habana; 2006 [citado 20 Sep 2011]. Disponible en: http://www.mes.edu.cu/index.php?option=com_content&view=article&id=14%3Asistema-universitario-cubano. ..

6. González J, Stolik D. El proceso de enseñanza aprendizaje en la educación de postgrado. Rev Pedag Univ [Internet]. 2004 [citado 20 Sep 2011];9(5):[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://cvi.mes.edu.cu/peduniv/base-1/2005-vol.-x-no.-5/el-proceso-de-ensenanza-aprendizaje-en-la-educacion-de-posgrado

7. Ortiz Torres E, Mariño Sánchez MÁ. El proceso de enseñanza aprendizaje para adultos en la educación postgraduada. Rev Iberoam Educ [Internet]. 2008 [citado 20 Sep 2011];(44/7):[aprox. 7 p.]. Disponible en: http://www.rieoei.org/deloslectores/1934Ortiz.pdf

 

 

DCM. Oscar Cañizares Luna
Doctor en Ciencias Médicas. Profesor Titular. Máster en Educación Médica y en Educación Avanzada. Especialista de I y II Grados en Anatomía Humana. Miembro Titular de las Sociedades Científicas de Ciencias Morfológicas y de Educadores en Ciencias de la Salud. Presidente del Comité Académico de la Maestría en Educación Médica en la Universidad de Ciencias Médicas de Villa Clara. Cuba. Correo Electrónico: oscarcl@ucm.vcl.sld.cu