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On-line version ISSN 2411-9970

ARCIC vol.7  supl.1 La Habana  2018

 

Reseña

Dos siglos de Periodismo en Cuba: una referencia imprescindible

Two centuries of Journalism in Cuba: an indispensable reference

MSc. Jesús Arencibia Lorenzo1 

1Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación. Cuba. Correo electrónico: arencibia@fcom.uh.cu

Texto de la reseña:

Inmersos en la apasionante labor de contar el presente y delinear los complejos procesos que encarará el futuro, pocas veces los periodistas se detienen a meditar el pasado de su propio oficio. Este les llega por lo general en la tradición oral de las redacciones -imaginario, rutinas, ideología y cultura profesionales en extremo valiosas-, o en las clases que a dichas temáticas dedican los currículos docentes de las universidades. Pero no resulta frecuente que se razone, con sistematicidad, por los cronistas en ejercicio, en torno a las páginas que les precedieron en otras épocas del periodismo en cualquier nación.

Por ello, es de agradecer la salida a la luz de un texto como Dos siglos de Periodismo en Cuba. Momentos, hechos y rostros (2018), obra póstuma de Juan Marrero González (La Habana, 1935-2016), versión ampliada y revisada del volumen homónimo publicado por el autor en 1999 con la misma editorial.

Si aquel Dos siglos… que viera la luz en versión primigenia tenía 148 páginas distribuidas en siete capítulos, este que se edita especialmente en el contexto del X Congreso de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) -cuyas sesiones finales transcurrieron el 13 y 14 de julio de 2018- cuenta con 40 capítulos y 312 páginas. Es por tanto, una obra esencialmente nueva y aportadora a las visiones históricas del sector periodístico en la Mayor de las Antillas.

Su autor constituye, en sí mismo, una referencia de primer orden para comprender los avatares de la prensa cubana y de la UPEC, desde la década de 1960 hasta los días que corren.

La escuelita de Marrero

Cuando el 18 de junio de 2016, a la edad de 80 años, falleció en La Habana Juan Marrero González, Cuba perdía a quien con más ahínco y resultados se había dedicado en las últimas décadas a historiar la prensa del país.

De joven le había apasionado la pelota, era fanático del team Habana y jugaba las posiciones del cuadro en el equipo de la Universidad que participó en el Campeonato Junior Amateur, según contó al entonces estudiante de Periodismo Aliet Arzola Lima (2009).

De ahí que al comenzar en la Escuela Profesional Manuel Márquez Sterling, lo hiciera motivado hacia la crónica deportiva. Sin embargo, años después su magisterio estaría en la Redacción de Información Internacional, área que dirigió en el diario Granma durante unos veinte años.

“La escuelita de Marrero”, solían llamar los bisoños en el oficio a este departamento del medio informativo, en clara alusión al rigor y el afán pedagógico que reinaba en el espacio de creación, ha recordado el también periodista y catedrático Roger Ricardo Luis (comunicación personal, 2018), compañero entonces del agudo analista.

Antes de trabajar en el medio del Partido Comunista de Cuba (PCC), Marrero había laborado en Radio Voz, había dirigido la Redacción del diario Combate, y había sido periodista de la emisora Radio Reloj y el periódico Hoy. También había sido fundador de la Agencia Prensa Latina (PL), donde incorporó lecciones imperecederas del combatiente y reportero argentino Jorge Ricardo Masseti, su director fundador.

“Me enseñó cómo debía comportarse un periodista revolucionario, siempre comprometido con un ideal, y ser objetivo aunque no imparcial, porque entre el bien y el mal, entre lo justo y lo injusto, entre el oprimido y el explotador no se puede ser imparcial”, contaría en la ya citada entrevista (Arzola, 2009).

Estas doctrinas, en sintonía total con la vocación del joven Marrero, quien tenía en su haber el cumplimiento de riesgosas tareas de propaganda en la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista durante la década de 1950, estarían presentes luego en cada uno de sus enfoques y coberturas para Granma durante varios lustros.

Todavía entre los más veteranos del gremio periodístico en la Isla se evocan algunos de sus textos sobre sucesos como el difícil viaje de la delegación deportiva cubana a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Puerto Rico, en 1966, a bordo de la nave Cerro Pelado; sus reportes desde el paralelo 17 en la República Democrática de Viet Nam, “donde a diario se producían terribles bombardeos de la aviación norteamericana durante la guerra de agresión”, y sus reseñas de viajes al extranjero del líder cubano Fidel Castro (Redacción Cubaperiodistas, 2016).

Paralelamente a este intenso ejercicio profesional, Marrero fue parte esencial de la concepción y crecimiento de la UPEC desde su mismo origen en 1963. Integró el Comité Nacional y la Presidencia nacional entre 1986 y 2013, llegando a asumir una de las vicepresidencias. Y en sucesivos congresos resultó electo Presidente de la Comisión Nacional de Ética de la organización gremial, labor que desempeñó hasta su fallecimiento.

En los últimos años de vida, enfrascado de lleno en las tareas gremiales, continuó ejerciendo la redacción del oficio en Cubaperiodistas, sitio institucional de la UPEC. Desde allí aportó su visión y experiencias a lo que otro gran periodista, Julio García Luis (2014, p.18), definiera como metaobjetivo del sector periodístico nacional: la concepción de “una alternativa revolucionaria y socialista al modelo de prensa liberal, que no encaje a su vez en un patrón ideológico decimonónico o en uno de tipo soviético o de prensa de Estado”.

“No hemos llegado al periodismo revolucionario que tenemos que hacer. Si no hacemos un periodismo que analice, que polemice, que debata, que cuestione y critique constructivamente, pero sin dejar de señalar dónde están los problemas y quiénes son los que tienen que responder por ellos, no se resolverán los asuntos. El periodismo tiene que ser estético, tiene que usar un lenguaje de altura, pero tiene que educar y orientar”, comentaría Marrero en diálogo con María del Carmen Ramón (2014).

Por su destacada trayectoria, este investigador recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí a la obra de la vida, las Distinciones Por la Cultura Nacional, Félix Elmuza y Raúl Gómez García, entre otros galardones. En la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y en otros espacios académicos del país fue conferencista invitado, miembro de tribunales docentes y figura reconocida durante muchos años.

Un relevante museo

De la primera versión de Dos siglos… comentó su propio autor:

“(…) no es la historia del periodismo y de la prensa en Cuba, sino que son algunos trazos significativos de esa historia desde que aparecieron, a finales del siglo XVIII, las primeras publicaciones hasta los días actuales, es decir, ya en el ocaso del siglo XX” (Marrero, 2018, p.9).

Luego vendrían años de intensa labor de búsqueda, contraste de datos, investigación histórica y comunicológica, a la par que se ordenaba y redactaba todo el material siguiendo una exposición amena, al estilo de una extensa crónica ensayística.

“Lo que ahora presento al lector es algo mucho más cercano a la historia del periodismo y la prensa en Cuba. Puede que hayan quedado fuera algunas publicaciones, algunos rostros, algunos momentos de esa historia, pero tengo el convencimiento de que lo más relevante, lo más trascendental, lo que mayor influjo ha ejercido en el desarrollo de la conciencia ética, patriótica y revolucionaria de nuestro pueblo, tiene presencia y el debido espacio en esta obra”, afirma Marrero (2018) el prólogo del volumen.

Estructurado en tres grandes partes: Colonia (130 pág.), Neocolonia (79 pág.) y Revolución (66 pág.), el libro sigue en ese aspecto la división en etapas más frecuente en la historiografía nacional; y subdivide luego estos grandes apartados en pequeños capítulos que van dando cuenta, como propone el subtítulo general, de “momentos, hechos y rostros” significativos de la prensa por cada período.

Con más de 280 fuentes bibliográficas registradas, resalta en el texto la combinación de análisis, contextualización y prosa periodística atractiva, en consonancia con la experiencia en casi todos los géneros del Periodismo acumulada por el autor.

Son de destacar las semblanzas -a veces en apretada síntesis-, que sobre figuras prominentes del ejercicio periodístico va dejando Marrero a lo largo de la obra, retratos por instantes conmovedores, muchos de ellos dedicados a quienes, junto a su ejercicio profesional, destacaron por una intensa labor político-revolucionaria o en el campo artístico-literario.

Así, nos encontramos páginas de remembranzas dedicadas a Buenaventura Pascual y Ferrer, Félix Varela, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Eduardo Facciolo y Alba, Juan Gualberto Gómez, Emilio Bobadilla (Fray Candil), Manuel Márquez Sterling, Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente Brau, Enrique de la Osa, René de la Nuez, Elio Constantín y Guillermo Cabrera Álvarez, entre otros.

Particular atención -casi una veintena de páginas- dedica el especialista al periodismo de José Martí, generador de la mayor obra conocida del Apóstol cubano, quien además fuera un excelso poeta, transformador de la lírica hispanoamericana. No en balde cita Marrero a José Antonio Portuondo para sostener que:

“Si a José Martí le hubieran pedido que llenara uno de esos innumerables y larguísimos formularios que todos tenemos que llenar a cada rato, y tuviera que especificar su “profesión”, hubiera puesto, indudablemente, “periodista”. Porque esa fue, en definitiva, su más constante profesión, su labor profesional, el trabajo de pan ganar. Y fue también instrumento eficaz de su lucha revolucionaria y de formación ideológica” (Portuondo cit. por Marrero, 2018, p. 114-115).

Sobresalen igualmente en el volumen las curiosidades que va anotando el registrador en su recorrido, que parten desde los singulares nombres de algunas publicaciones, pasando por el primer periódico clandestino y el primer mártir del oficio en la Isla, hasta llegar a “misteriosas” tiradas simultáneas de un mismo periódico con dos nombres diferentes.

Para el lector curioso hay datos tan disfrutables como que el domingo 3 de enero de 1841, Cuba se convirtió en la segunda nación del mundo (primera en Hispanoamérica) en inaugurar oficialmente un estudio público o comercial de retratos de daguerrotipo (del Valle y Cabrales cit. por Marrero, 2018, p.103). O que en la Isla estuvo como corresponsal de Guerra, en 1895, alguien que llegaría a ser, varias décadas después, uno de los más famosos estadistas del mundo: Winston Churchill. “Como joven oficial hussar llegó a Cuba, apenas reiniciada la lucha por la independencia, y reportó sus impresiones para el periódico londinense Daily Graphic”, señala Marrero (2018, p.139).

También uno puede toparse en el volumen la descripción de una redacción de prensa en plena manigua o las rutinas productivas de un periódico escrito en idioma chino, en La Habana. Por cierto, en esa ciudad capital se tiraban, en 1957, 220 mil ejemplares de periódicos por día y se escuchaban 13 noticieros de radio (Marrero, 2018, p.217).

No pierde oportunidad el autor para ir compartiendo a lo largo de sus páginas chispazos de ética y deontología periodística, con lo cual ratifica el empeño de educador que, según compañeros de oficio (Ricardo, comunicación personal, 2018) siempre mantuvo y por el cual fue distinguido.

De tal suerte que si, como afirmara en las páginas iniciales el especialista, solo pretendía invitar a los lectores a un ameno recorrido por un museo, “el visitante”, al terminar la lectura, debe sentir que no es cualquiera de estas instalaciones la que recorrió, sino una imprescindible para conocer derroteros de la prensa cubana en dos siglos y tres décadas.

Hacia el entorno de prensa cubana actual

Vale la pena señalar que el volumen guarda profundos nexos con otros que durante años de investigación fue dando a la luz el analista, como: Prensa sin retorno (1998), Andanzas de Atahualpa Recio (2008), Dígase la palabra moral (CD, 2003) y Congresos de periodistas cubanos (2006), todos bajo el sello editorial de la Pablo de la Torriente.

Como cualquier obra, Dos siglos… no escapa a las falencias. Y, a juicio de este reseñador, estas se concentran, mayoritariamente, en la tercera parte del texto, en el cual, quizá, se podrían haber distanciado más las valoraciones históricas y comunicológicas del apasionamiento político hacia el proceso revolucionario triunfante en 1959. Por ejemplo, titular un capítulo como “1959: prensa sin censura” no parece lo más riguroso posible, máxime cuando el propio escritor sabe -y así nombró uno de los capítulos dedicado a la etapa colonial- que “libertad de prensa y censura cabalgan juntas” (Marrero, 2018).

Hubiese sido también de mucha utilidad que la obra contara con anexos gráficos (fotos, ilustraciones, infografías) que ilustraran el recorrido analítico del especialista. Claro, esto hubiese encarecido la tirada, cuestión que se trata de evitar a toda costa dadas las condiciones económicas del país.

A los meritorios aportes del libro, ya señalados, habría que agregar lo oportuno de salir en un momento especialmente complejo, cuando los hombres y mujeres de la prensa cubana agrupados en la UPEC se debaten, como nunca antes, en la necesidad de encontrar, hacer viable y duradero el archibuscado modelo autóctono de periodismo socialista, que recupere para el oficio lo que intrínsecamente el oficio representa en su ideal: ser parte activa y pujante de la conciencia crítica de una sociedad, en permanente batalla por el mayor bienestar colectivo posible[1].

En ese empeño de transformación del ejercicio periodístico nacional, cuyas ideas Marrero ya había rastreado en su texto Congresos... (2006) -pues han sido meditación permanente del sector en los últimos lustros- se juega mucho de la supervivencia del sistema mediático cubano como se ha estructurado hasta ahora, de la fuerza vital de la UPEC como núcleo gremial, y hasta del éxito de los macroproyectos económicos, políticos y sociales del país, enfrascado en actualizarse.

De ahí que Dos siglos..., al igual que ¿Qué periodismo queremos?, de Julio García Luis (editado también por la Pablo de la Torrriente en el contexto del X Congreso de la UPEC) constituyan instrumentos importantísimos de reflexión para los profesionales de la información y la comunicación cubanos y de otros lares. Páginas y referencias que habrá que revisitar continuamente.

Referencias bibliográficas

Arzola, A. (2009). Con el periodismo de la mano. Recuperado de http://islalsur.blogia.com/2009/050406-con-el-periodismo-de-la-mano.php. [ Links ]

García Luis, J. (2014). Revolución, Socialismo, Periodismo: la prensa y los periodistas cubanos ante el siglo XXI. La Habana: Pablo de la Torriente. [ Links ]

Marrero, J. (2006). Congresos de periodistas cubanos. La Habana: Pablo de la Torriente . [ Links ]

Marrero, J. (2018). Dos siglos de periodismo en Cuba. Momentos, hechos y rostros. La Habana: Pablo de la Torriente . [ Links ]

Ramón, M. C. (2014). Juan Marrero: ciencia y arte en el periodismo. Cubahora. Recuperado de http://www.cubahora.cu/articulos-de-opinion/juan-marrero-ciencia-y-arte-en-el-periodismo. [ Links ]

Redacción Cubaperiodistas (2016). Falleció Juan Marrero González, Premio Nacional de Periodismo “José Martí”. Recuperado de http://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2016/06/fallecio-juan-marrero-gonzalez-premio-nacional-de-periodismo-jose-marti/. [ Links ]

Notas

1[1] Véanse al respecto, entre otras muchas referencias: Garcés, R. (2018, 13 de julio). Tenemos política... ¿y ahora qué? Cubadebate. Recuperado de http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/07/13/tenemos-politica-y-ahora-que/#.W0i3qzmXa1s y Terrero, A. (2018, 14 de julio). Depende de nosotros hacer realidad el modelo de prensa que soñamos. Cubadebate. Recuperado de http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/07/14/depende-de-nosotros-hacer-realidad-el-modelo-de-prensa-que-sonamos/#.W05thMLB_cc.

Recibido: 31 de Agosto de 2018; Aprobado: 11 de Octubre de 2018

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