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Universidad de La Habana

On-line version ISSN 0253-9276

UH  no.297 La Habana May.-Aug. 2023  Epub June 10, 2023

 

Artículo original

La exhibición museística de copias clásicas

Museum and Classical Plastercast Collections

1 Universidad Autónoma de Madrid. Fundación Pastor de Estudios Clásicos. España.

RESUMEN

La existencia de museos de copias ha estado sujeta a distintas vicisitudes a través del tiempo. El objetivo propuesto en este texto es el de reflexionar sobre su función en universidades e instituciones de difusión cultural en estrecho vínculo con los estudios clásicos y su significación en la actualidad.

Palabras clave: colecciones; copia; estudios clásicos; gipsotecas; instituciones de difusión cultural; museos; original; reproducciones; universidades; versión

ABSTRACT

The existence of copy museums has been subject to various vicissitudes over time. The objective proposed in this text is to reflect on its function in universities and institutions of cultural diffusion in close ties with classical studies and its significance today.

Keywords: collections; copy; classical studies; plaster cast galleries; cultural diffusion institutions; museums; original; reproductions; universities; version

Mi exposición en este coloquio internacional convocado para celebrar el centenario del Museo Arqueológico Juan Miguel Dihigo de la Universidad de La Habana ofrece una reflexión sobre la función de los museos de reproducciones artísticas en las universidades y en los centros públicos de difusión cultural. Como veremos, estos museos están íntimamente ligados a los estudios clásicos. Para avalar mi reflexión no tengo otros títulos que haberme dedicado más de cuarenta años a la docencia, al estudio y a la investigación de la Antigüedad clásica, a admirar el arte griego y romano antiguos, haber visto la atracción que algunos hallazgos despertaron en la sociedad internacional, como, por ejemplo, los guerreros de Riace ‒dos de las pocas esculturas originales griegas en bronce del siglo v a. C. que han llegado a nosotros (Figura 1)‒, y tener la experiencia de haber observado a menudo el impacto estético, moral y social que la contemplación de la belleza clásica produce en muchas personas y, de modo especial, en los jóvenes.

Figura 1 Guerreros de Riace, esculturas originales en bronce del siglo v a. C. halladas en el fondo del mar en 1972. Museo de Regio de Calabria. 

Empezaré por algunas consideraciones sobre las palabras «original», «copia» y «versión», con las que acertadamente los organizadores nos han convocado. La palabra española «copia» alude a la abundancia, la riqueza y la opulencia, como la palabra latina copia, que está en su base. Al parecer, el término es un préstamo medieval que primero el italiano y más tarde otras lenguas romances tomaron del latín o directamente del italiano. En la acepción específica de ‘reproducción exacta de una obra artística’, el término adquirió, quizá en fecha relativamente reciente, una connotación negativa en oposición a «original». Por su parte, la palabra «plagio», también tomada del latín, designa una copia que pretende pasar por original. A diferencia de «plagio», que carece de connotación positiva, algunos usos de «copia» son positivos. Por ejemplo, algunas empresas de aplicaciones para teléfono móvil exhiben con orgullo los millones de copias de la aplicación que los usuarios han descargado. De modo análogo, para un producto que está a la venta, el número de copias vendido es más importante que para un tema haber sido trending topic. Este evoca su carácter efímero, mientras que la copia sugiere utilidad en el tiempo. El término «versión» hace referencia a la traducción de una lengua a otra o al estilo en que se refiere a un suceso.

Otras palabras que expresan contenidos semejantes a los anteriores son «calco» e «impronta». La primera, que es un derivado de la palabra latina calx, que significa ‘talón’, hace referencia a la huella o impronta que este deja en una superficie blanda pisada por una persona. En un sentido más estrechamente relacionado con el estudio de la Antigüedad clásica, los calcos se emplean con frecuencia en la epigrafía para identificar y en su caso restaurar letras incisas que a consecuencia de la erosión en la superficie de una piedra han quedado desvaídas o han perdido los perfiles y son, por tanto, difícilmente visibles.

Las colecciones de obras clásicas comenzaron en el Renacimiento. Muchos palacios de los reyes de la Edad Moderna estaban decorados con colecciones de bustos de emperadores romanos, que manifestaban la continuidad entre estos y los reyes que habitaban dichos palacios.

La formación de colecciones de reproducciones es posterior. Según Stephen L. Dyson, autor de una reciente historia de la arqueología del mundo grecolatino en los siglos xix y xx ‒publicada bajo el título de En busca del pasado clásico: una historia de la arqueología en los siglos xix y xx (Dyson, 2008) en la traducción que he manejado‒, la primera colección de vaciados en yeso de esculturas clásicas se reunió en la ciudad alemana de Gotinga, en 1767. Significativamente, esta colección no estaba alojada en un museo, sino en la biblioteca. Es decir, era un instrumento de estudio y aprendizaje, al tiempo que de contemplación de la belleza estética. Las colecciones de reproducciones de obras plásticas artísticas han mantenido hasta hoy la ambivalencia de ser, por un lado, instrumentos didácticos y, por otro, manifestaciones ejemplares de belleza.

Johan Winckelmann (1717-1768) había dado a conocer pocos años antes sus estudios sobre la historia del arte en la Antigüedad. Desde su actividad como bibliotecario del cardenal Alessandro Albani primero y como anticuario del Papa más tarde, elaboró su teoría sobre la historia del arte griego antiguo, entendido como un ente biológico que nació, creció, fructificó y murió. Pero su interés por la reconstrucción histórica no debe disociarse de la búsqueda de la verdad y la belleza absolutas, que para él estaba representada especialmente por el Apolo de Belvedere. Su muerte prematura y desgraciada le impidió ver la publicación de sus Reflexiones sobre la imitación de las obras griegas en la pintura y en la escultura, que apareció en 1885.

Es bien sabido que Winckelmann redactó sus obras sobre el arte clásico a partir de copias romanas y de muy pocos o ningún original griego de época clásica. El hallazgo de estatuas originales como la Venus de Milo, el Hermes de Praxíteles hallado en Olimpia, el Poseidón (u otro dios) hallado cerca del cabo Artemisio o el auriga de Delfos, entre otras obras originales hoy conocidas, fue posterior a la época en la que él escribió. Además, Winckelmann admiraba las superficies blancas de las estatuas marmóreas clásicas como manifestaciones de belleza. Como es bien sabido, el hallazgo de obras desconocidas en su época e investigaciones ulteriores mostraron que un número elevado de esculturas griegas que en la actualidad muestran el color blanco marmóreo tuvieron originalmente un acabado polícromo. Esta circunstancia muestra que, desde un punto de vista histórico, la distinción entre original y copia es borrosa, aplicada a las estatuarias griega y romana.

Como resultado de estos orígenes, los lugares en los que se exhiben reproducciones artísticas y, en particular, escultóricas, han tenido hasta hoy, como el dios Jano, dos caras. Son, por un lado, instrumentos didácticos ligados a las bibliotecas y, por otro, modelos de belleza estética que se pueden exhibir, enseñar y reproducir. Una consecuencia de ello es que la mayor parte de los museos de reproducciones artísticas forman parte de instituciones universitarias, como el museo Dihigo.

Diversas instituciones fueron creando colecciones semejantes a imitación de la colección de vaciados en yeso de Gotinga creada en 1767. Muchas de ellas fueron establecidas en los últimos decenios del siglo xix y primeros del siglo xx, como el de la Universidad de La Habana. Entre ellas, me referiré a algunos museos de reproducciones artísticas o gipsotecas que he visitado: la sección de reproducciones artísticas en el Museo Nacional de Escultura de España, que tiene su sede en Valladolid, y los museos de reproducciones de Bilbao, de la Universidad de Sevilla, de la Universidad de Roma La Sapienza, de la Universidad Aristóteles de Salónica y de la Universidad de Pisa.

El Museo Nacional de Escultura de España, cuya sede principal es el Colegio de San Gregorio en Valladolid, alberga los fondos del antiguo museo de reproducciones artísticas desde hace pocos años en la llamada Casa del Sol o palacio de Gondomar (Figuras 2 y 3) también en la ciudad de Valladolid.1

Figura 2 Fachada de la Casa del Sol o palacio de Gondomar en Valladolid, una de las sedes del Museo Nacional de Escultura. 

Figura 3 Interior del Museo de Reproducciones de Bilbao. 

El palacio de Gondomar fue construido en la segunda mitad del siglo xvi y ofrece un espacio noble para albergar esta colección. Durante un tiempo el museo de reproducciones artísticas estuvo emplazado en terrenos de la ciudad universitaria de Madrid, próximos a la Escuela Superior de Arquitectura. El edificio que albergaba la colección, que en la mayor parte procede de piezas de fines del siglo xix, fue dedicado en los últimos decenios del siglo xx a museo del traje. Como consecuencia, durante un tiempo los vaciados de yeso estuvieron en los almacenes del museo y eran visitables solo en condiciones especiales. Alguna vez llevé a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid a esos almacenes.

El Museo de Reproducciones de Bilbao fue constituido en los primeros decenios del siglo xx, financiado por el Ayuntamiento gracias a las gestiones personales de un erudito de la ciudad (Figura 4). En la actualidad ocupa una antigua iglesia gótica, que ofrece un marco digno y solemne, que contrasta un poco con la mayor parte de las piezas que se exhiben en él.2

Figura 4 Interior (nave de la iglesia) de la Casa del Sol o palacio de Gondomar en Valladolid. 

Durante estos últimos años he visitado la universidad de Sevilla en numerosas ocasiones para participar en diferentes actos académicos. En algún momento durante este decenio, descubrí en una de mis visitas que el pasillo o corredor que da acceso al Departamento de Filología Clásica de la Universidad estaba decorado con yesos que reproducen famosas esculturas clásicas (Figura 5). Más tarde leí en la página web de la universidad que aquellas obras son parte de la gipsoteca de la institución, que se creó a fines del siglo xix y que comenzó a exhibirse públicamente -con acierto en mi opinión- en diferentes espacios de la universidad en fecha relativamente reciente, tras los convenientes trabajos de rehabilitación.3

Figura 5 Busto basado en el Augusto de Prima Porta. Gipsoteca del Rectorado de la Universidad de Sevilla. 

A fines de junio de 2019 asistí a un congreso académico celebrado en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Roma La Sapienza. La mayor parte de las sesiones se celebraron en la sala denominada odeón, cuyas paredes están decoradas con múltiples vaciados de yeso que reproducen esculturas y relieves clásicos griegos y romanos (Figura 6). Aprendí entonces que el museo dispone de más de un millar de piezas y que fue establecido a fines del siglo xix (Figuras 7 y 8).4

Figura 6 Parte posterior del odeón de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad La Sapienza de Roma. 

Figura 7 Aula con copias de estatuas del Partenón en el Museo de Arte Antigua de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad La Sapienza de Roma. 

Figura 8 Pasillo con copias de estatuas clásicas del Museo de Arte Antigua en el interior de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad La Sapienza de Roma. 

Estos últimos años he visitado con frecuencia la Universidad Aristóteles de Salónica, fundada en 1928, para distintas actividades académicas. En uno de estos viajes tuve la oportunidad de visitar el museo de reproducciones que alberga la Facultad de Filosofía de esta universidad. Muestro aquí imágenes de las dos salas que integran el museo (Figuras 9 y 10).5

Figura 9 Sala del museo de reproducciones artísticas de la Universidad Aristóteles de Tesalónica.  

Figura 10 Otra vista de la del museo de reproducciones artísticas de la Universidad Aristóteles de Tesalónica. 

Terminaré esta información sobre los museos de reproducciones artísticas que he visitado haciendo una breve referencia al museo de reproducciones artísticas de la Universidad de Pisa, que visité hace ya años. Ahora he descubierto una espléndida página web con imágenes técnicamente avanzadas que causan una excelente impresión (Figura 11).6

Figura 11 Interior de la gipsoteca de arte antigua de la Universidad de Pisa. 

Para terminar, expondré algunas consideraciones sobre el papel que los museos de reproducciones artísticas tienen en el mundo actual. Lo primero que deseo señalar es que nuestras sociedades actuales tienen un acceso al conocimiento mucho más fácil que en el pasado. El número de personas a cuyo conocimiento llegan en la actualidad las creaciones humanas que las sociedades valoran es mucho más alto que en cualquier otro periodo anterior. Por tanto, el primer objetivo de las reproducciones de obras artísticas es la presencia social para lograr que nuestro pasado clásico siga presente y no desaparezca sumido en la ignorancia a causa de los numerosos estímulos que recibimos de los medios de comunicación. La presencia social de las creaciones artísticas plásticas, literarias y musicales nos acerca a la belleza a través de objetos bellos. Además, muchas creaciones artísticas transmiten un mensaje moral, explícito o implícito, que estimula las facetas más valiosas de la conducta humana. Finalmente, la presencia social de las creaciones artísticas y, entre ellas, de las reproducciones plásticas contribuye a fijar los rasgos de nuestra identidad individual y social. La parte de nuestras distintas identidades sociales que nos unen al mundo clásico es común y nos une.

En segundo lugar, los museos de reproducciones artísticas tienen un objetivo específico en la enseñanza y, en particular, en la enseñanza de los jóvenes y de los adultos que se interesan por las creaciones humanas, tanto plásticas como literarias y musicales. Estos museos son como laboratorios didácticos o como libros de texto. Logran que experiencias culturales valiosas y formativas sean accesibles a los estudiantes.

Los museos de reproducciones artísticas ‒generalmente representados por copias en yeso de estatuas y relieves clásicos‒ son un polo de atracción hacia la cultura clásica comparable en muchos sentidos a las traducciones de obras clásicas literarias griegas y latinas a lenguas actuales. Las traducciones de obras literarias clásicas nos acercan a las grandes creaciones literarias del pasado. Pero en otro sentido son meros sucedáneos de los originales porque no preservan en su integridad la forma y el contenido originales. En cambio, las reproducciones de obras artísticas mantienen la forma de su original de modo más próximo que las traducciones de obras literarias y perpetúan la forma de su original.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Dyson, Stephen L. (2008) En busca del pasado clásico: una historia de la arqueología en los siglos XIX y XX. Ariel: Barcelona [ Links ]

Received: February 01, 2021; Accepted: July 01, 2021

* Autor para la correspondencia: emilio.crespo@uam.es

1 Cfr, http://www.culturaydeporte.gob.es/mnescultura/conocenos/unmuseotressedes/casa-del-sol.html

2 Cfr, https://www.bilbokoberreginenmuseoa.eus/es/

3 Cfr, https://www.patrimoniodesevilla.es/la-gipsoteca-del-rectorado-de-la-universidad-de-sevilla

4 Cfr, https://web.uniroma1.it/polomuseale/museo-arte-classica-storia

5 Cfr, https://www.auth.gr/en/museums_archives/ekmageia

6 Cfr, https://www.pisa360.eu/Foto/gipsoteca_arte_antica/02.html

El autor declara que no existen conflictos de intereses.

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