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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La edad preescolar como momento singular del desarrollo humano]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this paper, preschool age is particularly approached, since it presents the highest morbidity and mortality during childhood, excluding the first year of life, and it is in this stage that the foundations influencing on health on the long term are laid down.. Comments are made on the normal development during this period, the creation of habits, the causes of diseases and deaths, and the characteristics of medical care. Starting from the spreading of knowledge about this period, emphasis is given to health culture by establishing healthy habits and by prevention.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Ginecoobst&eacute;trico &laquo;Am&eacute;rica Arias&raquo;</p> <h2><strong>La edad preescolar como momento  singular del desarrollo humano</strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dra. Miriam Ali&ntilde;o Santiago,<span class="superscript">1</span> Dr. Raymundo Navarro Fern&aacute;ndez,<span class="superscript">2</span> Dra.  Juana R. L&oacute;pez Esquirol,<span class="superscript">3</span> Dra. Iraiza P&eacute;rez S&aacute;nchez<span class="superscript">4</span></a><a name="autor"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <hr>   <h4>Resumen </h4>       <p align="justify">    En el art&iacute;culo se trata con particularidad la edad preescolar, que  es la de mayor morbilidad y mortalidad durante la infancia, excluyendo al  primer a&ntilde;o de vida, adem&aacute;s de que en ella se sientan bases que repercuten en la  salud a largo plazo. Se comentan el desarrollo normal durante el per&iacute;odo, la  creaci&oacute;n de h&aacute;bitos, las causas de enfermedad y defunciones, y las caracter&iacute;sticas  de la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Partiendo de la difusi&oacute;n de conocimientos respecto a  este per&iacute;odo, se centra el &eacute;nfasis en la cultura de la salud por medio de la  formaci&oacute;n de h&aacute;bitos saludables y de la prevenci&oacute;n. </p>       <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: Preescolar, desarrollo, crecimiento f&iacute;sico, h&aacute;bitos, afecciones  frecuentes, mortalidad, inmunizaciones. </p>   <hr>       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">La edad preescolar, no resulta habitualmente de la que m&aacute;s  informaci&oacute;n espec&iacute;fica podamos encontrar, porque sus caracter&iacute;sticas y  problemas se abordan com&uacute;nmente en el contexto del desarrollo general del ser  humano y de afecciones propias de las edades pedi&aacute;tricas en su conjunto. Sin  embargo, es la principal aportadora de morbilidad y mortalidad durante la  ni&ntilde;ez, despu&eacute;s de la lactancia, y en ella se estructuran los cimientos fundamentales  del desarrollo de la personalidad y se producen acontecimientos f&iacute;sicos y de  formaci&oacute;n de h&aacute;bitos que influyen en la calidad de vida a lo largo de la  existencia.</p>     <p align="justify">  En sentido general existe consenso respecto a la fecha de inicio,  que se ubica en los dos a&ntilde;os, as&iacute; como a la conclusi&oacute;n alrededor de los 5 a&ntilde;os,<span class="superscript">1</span>   aunque con fines estad&iacute;sticos, se define la poblaci&oacute;n preescolar de 1 a 4 a&ntilde;os.<span class="superscript">2</span></p>     <p align="justify">  La etapa posee particular significaci&oacute;n, por el fomento y regulaci&oacute;n  de dis&iacute;miles mecanismos fisiol&oacute;gicos que influyen en aspectos f&iacute;sicos,  psicol&oacute;gicos y sociales, destac&aacute;ndose el papel de la familia.<span class="superscript">3</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Las adquisiciones cognoscitivas y afectivas son numerosas, por lo  que se hace necesario brindar al preescolar, atenci&oacute;n, afecto, confianza y  estimulaci&oacute;n, a fin de lograr su progreso apropiado.<span class="superscript">4</span></p> <h4>    <br>   CARACTER&Iacute;STICAS DE LA ETAPA</h4>     <p align="justify">  Un par&aacute;metro fundamental en esta edad es el crecimiento f&iacute;sico, para  cuya evaluaci&oacute;n se emplean dimensiones consideradas b&aacute;sicas, como la talla, el  peso y la circunferencia cef&aacute;lica. Los preescolares que se encuentren en las  mediciones referidas por debajo del percentil 3 o por encima del 97 exhiben un  comportamiento at&iacute;pico, que exige procedimientos que permitan determinar si hay  o no alguna condici&oacute;n patol&oacute;gica responsable.<span class="superscript">5,6</span></p>     <p align="justify">  La relaci&oacute;n talla ni&ntilde;os/padres comienza a evidenciarse en los a&ntilde;os  preescolares. Los factores gen&eacute;ticos, neurohormonales y locales ejercen  funciones reguladoras sobre el crecimiento, mecanismos que interact&uacute;an y  cambian de car&aacute;cter con la edad, siendo el patr&oacute;n de crecimiento, consecuencia  de caracter&iacute;sticas heredadas y medio ambiente, lo que explica su variabilidad.  En el ambiente, afectan la velocidad del crecimiento y su resultado final, las  enfermedades, la nutrici&oacute;n y las perturbaciones psicol&oacute;gicas, cuya influencia  puede ser directa o indirecta.<span class="superscript">9</span> Es t&iacute;pica en los preescolares la  desaceleraci&oacute;n del crecimiento.<span class="superscript">5,7</span></p>     <p align="justify">  Al considerar el peso para la edad debemos tener en cuenta la talla  alcanzada, partiendo de que un valor alto o bajo no implica necesariamente  exceso o defecto, sino que quiz&aacute;s est&aacute; relacionado con una talla elevada o baja  no patol&oacute;gica, aunque puede obedecer a sobrepeso, obesidad, desnutrici&oacute;n o  delgadez. A su vez, valores de peso/edad dentro de l&iacute;mites &laquo;normales&raquo; que, sin  embargo son excesivos o bajos para la talla, pueden ser expresi&oacute;n de rasgos  constitucionales. Las mencionadas razones limitan el peso como medida del  estado nutricional de un preescolar, sin desconocer su importancia.<span class="superscript">5</span> La ganancia  anual promedio de los preescolares es 2&nbsp;kg de peso y de 7&nbsp;cm de talla,  y su morfolog&iacute;a externa se caracteriza por hacerse m&aacute;s esbeltos que en las etapas  precedentes.<span class="superscript">5,8</span> En cuanto a la circunferencia cef&aacute;lica, a los tres a&ntilde;os el  preescolar mide alrededor de 49&nbsp;cm y, al t&eacute;rmino de la etapa (5 a&ntilde;os),  alcanza los 50.<span class="superscript">9</span></p>     <p align="justify">  A lo largo de la edad, la mayor&iacute;a de las regiones del cuerpo crecen  en correspondencia con la estatura, pero el cerebro, los &oacute;rganos reproductivos,  las am&iacute;gdalas, adenoides y ganglios linf&aacute;ticos, as&iacute; como la grasa subcut&aacute;nea,  no siguen ese patr&oacute;n. El cerebro, alcanza casi el 90 % de su tama&ntilde;o al concluir  la etapa y los ojos y o&iacute;dos se desarrollan primero que otros &oacute;rganos.<span class="superscript">9</span>  Ocurre el remodelado de la cara y brotan los segundos molares. Habitualmente  a&uacute;n no se produce la ca&iacute;da de la dentici&oacute;n decidua.<span class="superscript">1,10,11</span></p>     <p align="justify">  En cuanto al desarrollo neuropsicomotor, son metas alcanzables en la  edad se&ntilde;alar partes del cuerpo, designar objetos usuales, conocer su nombre  completo, comparar pesos y l&iacute;neas desiguales, diferenciar formas, responder  correctamente si tiene hambre, sue&ntilde;o o fr&iacute;o, identificar los colores  fundamentales, ejecutar 3 encargos y distinguir entre derecha e izquierda. Se  pueden copiar l&iacute;neas que se cruzan sin demostraci&oacute;n, as&iacute; como figuras, que en  el caso de la humana al principio se reduce a c&iacute;rculos que representan la  cabeza, con piernas y brazos en forma de l&iacute;neas. Luego van adicionando el  tronco, extremidades diferenciadas en brazo, antebrazo, muslo y pierna, as&iacute;  como otros detalles anat&oacute;micos y de vestuario con diferenciaci&oacute;n sexual.<span class="superscript">12</span></p>     <p align="justify">  Se perfecciona la actividad motora gruesa y fina. Al t&eacute;rmino, se  alternan los pies al subir y bajar escaleras y son capaces de sostenerse y  saltar en un pie. Los preescolares pueden utilizar tijeras. Manejan bien los  utensilios para alimentarse. Se asean y secan sus manos y se visten,  requiriendo ayuda solo al abotonarse y para anudar los zapatos. Al culminar la  etapa nombran las monedas y billetes y ya han alcanzado la facultad de  diferenciar entre fantas&iacute;a y realidad.<span class="superscript">13</span></p>     <p align="justify">  En los primeros estadios los juegos son paralelos, y a finales de  los 3 a&ntilde;os pasan a ser interactivos. Juegan con amigos imaginarios. El juego de  roles es la actividad fundamental de la edad, la cual permite el desarrollo de  capacidades que los prepara para el tr&aacute;nsito exitoso por la siguiente etapa.<span class="superscript">14</span>  Desean valerse por s&iacute;, son ego&iacute;stas, temperamentales, padecen miedos y gustan  de explorar el cuerpo. A los 5 a&ntilde;os saben los d&iacute;as de la semana y los meses,  comprenden &oacute;rdenes con m&uacute;ltiples instrucciones, sienten curiosidad acerca de  hechos del mundo que les rodea, son m&aacute;s cooperativos y responsables y se  complacen en agradar a los dem&aacute;s.<span class="superscript">15</span></p>     <p align="justify">  El lenguaje, actividad b&aacute;sica en el desarrollo integral del ser  humano, se produce de forma acelerada en la edad preescolar.<span class="superscript">16,17</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  El per&iacute;odo preling&uuml;&iacute;stico observado en los primeros tiempos de vida  posnatal, limitado a la expresi&oacute;n corporal y a algunos sonidos, experimenta un  proceso direccionado al dominio de signos ling&uuml;&iacute;sticos, para expresar deseos,  ideas, relacionarse y afirmar la identidad, y pasa entonces el lenguaje  corporal a complementar el oral. Surge el uso de los tiempos verbales, aunque  pasado y futuro pueden confundirse al principio, despu&eacute;s se consolida su uso  correcto al referirse a sucesos inmediatos en el tiempo. </p>     <p align="justify">  Son t&iacute;picas de la etapa las preguntas, particularmente &laquo;&iquest;por qu&eacute;?&raquo;.  El vocabulario activo del ni&ntilde;o se compone aproximadamente de 2000 palabras,  repiten frases de 12 s&iacute;labas y consiguen cantar una canci&oacute;n, La estructura  ling&uuml;&iacute;stica va haci&eacute;ndose m&aacute;s compleja y coherente, y el ni&ntilde;o puede hablar  acerca de todo lo que le rodea, de su edad y sexo, y con el tiempo, mantener  conversaciones y utilizar el lenguaje en funci&oacute;n social. La riqueza de este  est&aacute; en correspondencia con la del lenguaje de sus padres o cuidadores. La  relaci&oacute;n entre vocabulario/entendimiento/conciencia del entorno es directa, porque  el dominio del lenguaje oral favorece el desarrollo del pensamiento. A los 5  a&ntilde;os se han incorporado todos los fonemas.<span class="superscript">17</span></p>     <p align="justify">  Es com&uacute;n la aparici&oacute;n del tartaleo fisiol&oacute;gico, disfluencia oral  fisiol&oacute;gica que se presenta entre los dos y seis a&ntilde;os de edad debido al  desequilibrio ideoverbal existente en este per&iacute;odo, en el cual el ni&ntilde;o tiene la  facultad de pensar pr&aacute;cticamente sin l&iacute;mites en desventaja con su capacidad  articulatoria y vocabulario limitado. El tartaleo fisiol&oacute;gico se caracteriza por  vacilaciones, titubeos, imprecisiones orales, repeticiones de sonidos, s&iacute;labas  y palabras, elongaciones de sonidos y contracciones musculares espasmoideas  aisladas y pocas (<em>tonus</em>). Como su nombre indica, se trata de un proceso normal  del desarrollo, que aparece hasta en el 90 % de los preescolares y, como la  mayor parte de los problemas del habla propios del progreso de los infantes a  trav&eacute;s del ciclo de vida, desaparece en meses. Sin embargo, algunos ni&ntilde;os contin&uacute;an  present&aacute;ndolo durante un tiempo superior y en tal caso debe buscarse ayuda  especializada.<span class="superscript">16,17</span> Se plantea que las ni&ntilde;as aventajan a los varones en las tareas  que involucran el lenguaje.<span class="superscript">17</span></p>     <p align="justify">  La visi&oacute;n, cercana a 20/20 al final de la etapa, le permite enfocar  objetos de cerca y lejos, distinguir colores y percibir la profundidad. Algunos  trastornos visuales pueden hacerse patentes en el per&iacute;odo.<span class="superscript">13</span></p>     <p align="justify">  Los h&aacute;bitos, patrones aprendidos de naturaleza compleja, pueden definirse  como costumbre que se adquiere por la reproducci&oacute;n de un acto, en sus inicios  voluntario, que despu&eacute;s se torna en involuntario. Estos se se&ntilde;alan entre los  factores que determinan la nutrici&oacute;n, el sue&ntilde;o y la higiene personal. </p>     <p align="justify">  La etapa preescolar es momento ideal para la promoci&oacute;n de h&aacute;bitos  sanos de higiene, alimentaci&oacute;n y sue&ntilde;o.<span class="superscript">9</span> Se deben fomentar h&aacute;bitos  bucodentales saludables, como el cepillado sistem&aacute;tico y correcto de los  dientes.<span class="superscript">18-21</span> El ba&ntilde;o diario, el lavado de manos antes de la ingesti&oacute;n de  las comidas y despu&eacute;s de la defecaci&oacute;n, la limpieza y corte de las u&ntilde;as, as&iacute;  como la responsabilidad con el aseo anal y genital cuando est&aacute;n en condiciones  de hacerlo, favorecen el desarrollo de h&aacute;bitos adecuados de higiene personal. </p>     <p align="justify">  La profilaxis de vicios posturales evita deformidades vertebrales  que pueden derivarse de ellos, ya que el raquis en esta etapa es muy maleable.  A causa de potenciales da&ntilde;os a la salud deben promoverse actitudes protectoras  contra excesos de ruidos y radiaciones solares.<span class="superscript">9</span></p>     <p align="justify">  Los horarios de sue&ntilde;o en los primeros a&ntilde;os preescolares incluyen los  horarios nocturnos y diurnos. El horario nocturno es para todo el per&iacute;odo de 10  a 12 h, mientras que el el diurno es de 4 h a los 2 a&ntilde;os, de 1 a los 3, y despu&eacute;s  com&uacute;nmente se van abandonando las siestas. Es &uacute;til establecer un r&eacute;gimen fijo y  tratar de que el ni&ntilde;o se relaje antes de ir a la cama, especialmente en la  noche, para lo que se recomienda que escuche m&uacute;sica suave o tenga alguna  lectura agradable; despu&eacute;s debe dormir con la luz apagada y a solas.<span class="superscript">22</span></p>     <p align="justify">  La creaci&oacute;n de h&aacute;bitos que promuevan conductas alimentarias  adecuadas es de gran importancia, teniendo en cuenta siempre la disponibilidad  de alimentos y el patr&oacute;n cultural familiar. Existe un per&iacute;odo cr&iacute;tico de  aprendizaje en este sentido que, cuando se retarda, hace m&aacute;s dif&iacute;cil asumir un  comportamiento alimentario saludable.<span class="superscript">23</span> El ambiente que rodea la alimentaci&oacute;n  debe garantizar la interrelaci&oacute;n ni&ntilde;o/alimentador, porque es un factor  protector contra la anorexia, uno de los s&iacute;ntomas m&aacute;s frecuentes de la edad y  de mucha importancia por sus posibles consecuencias sobre el estado nutricional.<span class="superscript">24</span>  Vale apuntar que aunque ciertos alimentos no gusten a los adultos, comentarlo  en presencia del preescolar puede predisponerlo a no aceptarlos. Es adem&aacute;s  elemental conocer las necesidades de la etapa para evitar presiones sobre los  infantes a fin de que ingieran m&aacute;s de lo requerido, lo cual por a&ntilde;adidura  fomenta consumos que pueden conducir a obesidad.<span class="superscript">25</span></p>     <p align="justify">  El control esfinteriano, expresi&oacute;n de la maduraci&oacute;n del organismo  infantil, pasa tambi&eacute;n por el eje del entrenamiento. As&iacute;, el control del  esf&iacute;nter anal se consigue como promedio en los inicios de la edad preescolar (2  a&ntilde;os),<span class="superscript">12,26</span> el vesical diurno a los 3 y el nocturno a los 5 a&ntilde;os.<span class="superscript">12</span></p> <h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   MALOS H&Aacute;BITOS Y MORBILIDAD</h4>     <p align="justify">  En general los h&aacute;bitos bucales incorrectos provocan deformidades dentomaxiales  y son adquiridos fundamentalmente en esta fase. Se citan adem&aacute;s la respiraci&oacute;n  bucal, la queilofagia, la onicofagia, el empuje lingual, la masticaci&oacute;n de  objetos y el uso de chupetes despu&eacute;s de los 3 a&ntilde;os. Su prevenci&oacute;n o eliminaci&oacute;n  en edades tempranas, a trav&eacute;s de la labor educativa, ha sido preocupaci&oacute;n de  expertos en el tema.<span class="superscript">18</span> La succi&oacute;n del pulgar durante la etapa preescolar ha  sido motivo de debates y las opiniones se inclinan a preferirla en lugar del  uso de chupetes.<span class="superscript">20</span></p>     <p align="justify">  Andar descalzos, en particular en la tierra, favorece la  helmintiasis, por par&aacute;sitos que penetran a trav&eacute;s de la piel, por lo que debe  insistirse en el uso correcto del calzado, con &eacute;nfasis en los preescolares de  zonas rurales, por ser los m&aacute;s expuestos.<span class="superscript">13</span></p>     <p align="justify">  Una consecuencia de malos h&aacute;bitos es la constipaci&oacute;n cr&oacute;nica, de  alta prevalencia en la etapa, la que se puede originar por dietas inadecuadas,  ricas en carbohidratos e insuficientes en agua y frutas naturales, rechazo al  uso de sanitarios &laquo;ajenos&raquo;, estr&eacute;s, cambios en la rutina para defecar,  postergaci&oacute;n a causa del juego, irregularidad en el horario de las comidas y  sedentarismo. Crear h&aacute;bitos correctos de defecaci&oacute;n (2 veces por d&iacute;a, como  promedio) previene el estre&ntilde;imiento.<span class="superscript">27</span></p>     <p align="justify">La encopresis es un problema relativamente frecuente en la edad. Suele  provocar malestares emocionales a los ni&ntilde;os, al carecer de control sobre la  fuga de las heces. Ocasiona retraimiento debido a la evacuaci&oacute;n involuntaria o  no percepci&oacute;n de la necesidad de hacerlo.<span class="superscript">13</span></p>     <p align="justify">  Fen&oacute;menos frecuentes en la edad son las pesadillas y los terrores  nocturnos. El terror nocturno es un despertar parcial con gritos, pataleos,  p&aacute;nico y agitaci&oacute;n, que generalmente ocurre en las dos primeras horas de sue&ntilde;o.  Los padres no deben alarmarse ya que terminan con el sue&ntilde;o profundo y son  breves. Se debe ayudar al ni&ntilde;o a retornar a un sue&ntilde;o normal, iluminando la  habitaci&oacute;n y tranquiliz&aacute;ndolo. Pueden deberse a agotamiento o irregularidades  en los horarios de sue&ntilde;o. Se recomienda despertar a los preescolares 15&nbsp;min  antes de la hora de ocurrencia, con lo cual se suele resolver el problema.  Aunque por lo com&uacute;n son trastornos transitorios del sue&ntilde;o, frente a ciertas  circunstancias, dada su semejanza con un grupo de enfermedades, es conveniente  realizar investigaciones que las descarten. Es el caso de los ni&ntilde;os que  presentan babeo, espasmos, rigidez, reiteraci&oacute;n despu&eacute;s de manejo adecuado,  prolongaci&oacute;n m&aacute;s all&aacute; de 30&nbsp;min, aparici&oacute;n durante la segunda mitad de la  noche y presencia de temores diurnos.</p>     <p align="justify">  Las pesadillas se producen durante la &uacute;ltima parte del sue&ntilde;o y  despiertan a los ni&ntilde;os asustados, con miedo a volver a dormir. Pueden producirse  sin causa aparente o ser consecuencia de algo visto o escuchado. Cuando tienen  lugar espor&aacute;dicamente son normales y se pueden relacionar con las etapas de  desarrollo. En estos sue&ntilde;os suelen estar personajes, objetos o situaciones que  atemorizan al ni&ntilde;o, al que se debe dar apoyo y confianza y acompa&ntilde;arlo hasta  que se calme. Como medida preventiva es v&aacute;lido no querer disciplinar al ni&ntilde;o  asust&aacute;ndolo, e igualmente suprimir conversaciones o programas de terror. Si  empeoran y el miedo que le producen interfiere en sus actividades cotidianas,  requieren de estudios y atenci&oacute;n especializada.<span class="superscript">28</span></p>     <p align="justify">  En cuanto a la morbilidad, en esta edad est&aacute; dada en su mayor&iacute;a por  enfermedades respiratorias y diarreicas agudas, infecciones urinarias,  enfermedades infectocontagiosas, infecciones del sistema nervioso central y de  la piel, trastornos nutricionales y accidentes.<span class="superscript">29</span></p>     <p align="justify">  En el caso de Cuba, la rub&eacute;ola, el sarampi&oacute;n, la difteria, la parotiditis,  la tos ferina, t&eacute;tanos, la hepatitis B y las enfermedades causadas por <em>Haemophilus influenzae<strong> </strong></em>y meningococo B y C, se han  erradicado o reducido extraordinariamente a partir de la vacunaci&oacute;n de la  poblaci&oacute;n infantil contra estos agentes.<span class="superscript">30,31</span></p>     <p align="justify">  La prevalencia de parasitismo intestinal es alta, en general, en la  poblaci&oacute;n preescolar. Varios estudios han demostrado que a esta edad el  par&aacute;sito intestinal m&aacute;s frecuente es la <em>Giardia  lamblia,</em><span class="superscript">32,33</span> cuya transmisi&oacute;n se puede favorecer si los ni&ntilde;os asisten a  instituciones donde interact&uacute;an con otros que funcionan como fuentes de  contagio.<span class="superscript">32</span> La literatura revisada se&ntilde;ala los mayores porcentajes de  positividad entre los 2 y 4 a&ntilde;os. Sus manifestaciones cl&iacute;nicas var&iacute;an desde  cuadros asintom&aacute;ticos, hasta dolor o distensi&oacute;n abdominal, diarreas cr&oacute;nicas,  v&oacute;mitos, fatiga, p&eacute;rdida de peso y reacciones al&eacute;rgicas.<span class="superscript">34</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  La infecci&oacute;n por enteropat&oacute;genos que no requieren de ciclos de  maduraci&oacute;n en el suelo ni hospederos intermediarios, sino que se relacionan con  la calidad del agua ingerida, afecta m&aacute;s a los preescolares.<span class="superscript">35,36</span></p>     <p align="justify">  La anorexia, que motiva alrededor del 20 % de las consultas en la  infancia, se presenta como evento fisiol&oacute;gico en la edad, especialmente cuando  aparece sola, mientras que como s&iacute;ntoma asociado desaparece junto con la  enfermedad que la provoca. Entre los procesos m&aacute;s comunes que la producen est&aacute;n  las enfermedades infecciosas febriles,<span class="superscript">24</span> el parasitismo, la ingesti&oacute;n de  medicamentos y el d&eacute;ficit de hierro o zinc. En ocasiones expresa trastornos  psicol&oacute;gicos.<span class="superscript">23</span> A veces es espuria, debido a las expectativas de la familia  respecto al apetito del preescolar. En cuanto a su manejo suelen aplicarse  procedimientos que lejos de suprimirla la estimulan. Para su prevenci&oacute;n se  recomienda establecer h&aacute;bitos adecuados de alimentaci&oacute;n. Otra de las causas es  el destete tard&iacute;o.<span class="superscript">24</span></p>     <p align="justify">  Los trastornos nutricionales son frecuentes en la edad preescolar.  Entre ellos se halla la obesidad, que adem&aacute;s de una enfermedad es un factor de  riesgo asociado a muchas afecciones. Aunque en el Medioevo era signo de  bienestar y opulencia, Avicena en el siglo xi  describi&oacute; ya algunos de sus efectos nocivos y en las postrimer&iacute;as del siglo xix se empez&oacute; a considerar como estado  cr&oacute;nico dado por exceso de grasa corporal.<span class="superscript">37</span> La malnutrici&oacute;n por defecto no es  rara en la etapa preescolar. </p>     <p align="justify">  Entre los grupos donde el d&eacute;ficit de micronutrientes es m&aacute;s com&uacute;n  est&aacute; el de preescolares. La carencia de hierro cobra particular importancia  porque provoca anemia que, a&uacute;n cuando sea leve, puede propiciar disfunciones en  el desarrollo de habilidades cognitivas y motoras.<span class="superscript">38</span> Los factores que pueden  condicionar o influir el d&eacute;ficit de hierro son m&uacute;ltiples y entre ellos se citan  la incorrecta ablactaci&oacute;n, exagerada ingesti&oacute;n de l&aacute;cteos y reiteradas  infecciones agudas.<span class="superscript">39,40</span></p>     <p align="justify">  No obstante ser la anemia por deficiencia de hierro la m&aacute;s com&uacute;n, ha  de tenerse en cuenta que pueden presentarse otras como las originadas por  d&eacute;ficit de vitamina B12 y &aacute;cido f&oacute;lico, las causadas por diversas afecciones  hematol&oacute;gicas, como la sicklemia, y las asociadas a enfermedades cr&oacute;nicas  renales y digestivas. </p>     <p align="justify">  La vitamina A tiene entre los dos grupos de mayor riesgo de padecer  sus deficiencias a los ni&ntilde;os preescolares. Su d&eacute;ficit grave provoca ceguera  infantil. Los estados marginales tienen amplias consecuencias para la salud y  la supervivencia infantil. Los ni&ntilde;os con deficiencia de vitamina A son m&aacute;s  susceptibles de padecer complicaciones de las diarreas, el sarampi&oacute;n y las  neumon&iacute;as, debido a la disminuci&oacute;n de la funci&oacute;n inmunitaria y a la menor  efectividad de las barreras epiteliales.<span class="superscript">41</span></p>     <p align="justify">  La hipertensi&oacute;n arterial en preescolares es poco frecuente. Lo m&aacute;s  com&uacute;n cuando se presenta es que sea secundaria y obedece a problemas renales entre  un 25 y 50 %. Tambi&eacute;n puede deberse a coartaci&oacute;n a&oacute;rtica, feocromocitoma o  hiperaldosteronismo.<span class="superscript">42</span></p>     <p align="justify">  Establecer las cifras tensionales normales es dif&iacute;cil en los ni&ntilde;os,  porque los resultados dependen de m&uacute;ltiples factores, entre ellos la edad, el  peso y la talla, razones que exigen est&aacute;ndares de referencia para interpretar  los valores obtenidos, de modo que ubic&aacute;ndolos en percentiles, podamos diagnosticar  desviaciones de la normalidad cuando se sit&uacute;an repetidamente por encima del 95  para la edad, exigiendo en estos casos evaluaci&oacute;n.<span class="superscript">43</span></p>     <p align="justify">  Los diferentes tipos de accidentes se sit&uacute;an entre las causales  frecuentes de morbilidad y mortalidad en la edad preescolar. Los preescolares  se exponen a sustancias qu&iacute;micas como medicamentos, plaguicidas, productos del  hogar e industriales, que incrementan el riesgo de sufrir intoxicaciones agudas.<span class="superscript">44</span>  Al analizar su distribuci&oacute;n por edades se observa cl&aacute;sicamente un pico de  incidencia entre los preescolares, con predominio del sexo masculino.<span class="superscript">44-46</span></p>     <p align="justify">  Investigaciones parciales en el pa&iacute;s han reportado al menos en un  quinquenio 5 377 casos de intoxicaciones agudas en ni&ntilde;os, el 53 % en las edades  hasta 4 a&ntilde;os, ocurridas la mayor&iacute;a en el hogar.<span class="superscript">45</span> La frecuencia superior en  preescolares obedece a su gran curiosidad por lo que le rodea, as&iacute; como  accesibilidad a productos t&oacute;xicos si no se han tomado las precauciones  necesarias.<span class="superscript">47</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Los traumas craneoencef&aacute;licos son frecuentes en pediatr&iacute;a.<span class="superscript">48</span>  Pueden ser causados por accidentes de tr&aacute;nsito, que seg&uacute;n algunos autores  afectan al 6 % de los preescolares. Tambi&eacute;n las ca&iacute;das son causales de ellos.<span class="superscript">49</span>  Estudios realizados en el pa&iacute;s reportan en los accidentes infantiles predominio  en la edad preescolar y el sexo masculino.<span class="superscript">47-50</span></p>     <p align="justify">  Los trastornos del habla se ven m&aacute;s en el sexo masculino. Entre ellos  se halla la tartamudez, que a diferencia del tartaleo fisiol&oacute;gico, es patol&oacute;gica  (en este caso la disfluencia oral, est&aacute; ocasionada por la ruptura del mecanismo  de integraci&oacute;n del habla en los primeros a&ntilde;os de vida y afecta la fluidez y el  patr&oacute;n de tiempo del habla). No se conoce con certeza su causa. Se ha especulado  que puede ser hereditaria. Suele presentarse como complicaci&oacute;n del tartaleo  fisiol&oacute;gico, especialmente cuando &eacute;ste es mal manejado. El tratamiento requiere  la participaci&oacute;n de un logofoniatra.<span class="superscript">17</span></p>     <p align="justify">  Otra afecci&oacute;n del per&iacute;odo es el bloqueo aur&iacute;culo-ventricular, que en  ni&ntilde;os con coraz&oacute;n sano suele ser asintom&aacute;tico, aunque algunos sufren crisis de  Stokes-Adams. Como condici&oacute;n cong&eacute;nita es raro, y se presenta en 1 de cada 20  000 nacidos vivos.<span class="superscript">51</span> Puede concomitar con malformaciones cardiovasculares  cong&eacute;nitas o cardiopat&iacute;as adquiridas o aparecer despu&eacute;s de cirug&iacute;as  correctoras.<span class="superscript">52</span></p>     <p align="justify">  En el autismo, trastorno generalizado del desarrollo, poco frecuente  pero trascendente por su connotaci&oacute;n humana y social, los s&iacute;ntomas aparecen regularmente  durante los primeros tres a&ntilde;os de la vida, para perpetuarse despu&eacute;s a lo largo  de la existencia, por lo que incluye la edad preescolar. Se caracteriza por  irrelaci&oacute;n con las personas y relaci&oacute;n con objetos, imitaciones verbal y  motora, uso del cuerpo y reacci&oacute;n de ansiedad. Es m&aacute;s frecuente en el sexo  masculino (4/1), en tanto su gravedad es mayor en el femenino. La prevalencia  entre hermanos alcanza el 5&nbsp;% y si se trata de gemelos monocig&oacute;ticos es  casi 100 %, lo que hace pensar en su posible origen gen&eacute;tico. Se estima que 1 de  cada 6 autistas logra adaptarse socialmente. La prevalencia del trastorno var&iacute;a  de un pa&iacute;s a otro y en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas se reporta un marcado aumento.<span class="superscript">53</span>  En nuestro medio la tasa en el 2001 era de 2,1 por cada 10 000 ni&ntilde;os y en el  2003, de 0,4 &nbsp;por 1 000, cifra muy baja  con respecto a los reportes internacionales.<span class="superscript">54</span></p>     <p align="justify">  Los tumores cerebrales no son frecuentes en preescolares, pero tampoco  son excepcionales. Son signos de alerta v&oacute;mitos, cefalea y afectaci&oacute;n de pares  craneales, dependientes de la hipertensi&oacute;n endocraneal, as&iacute; como la dificultad  para la marcha.[55 A diferencia de lo que ocurre con los adultos, en estos y  otros tumores especialmente los malignos donde las principales acciones se  centran en la prevenci&oacute;n, en el caso de los preescolares el impacto sobre la  disminuci&oacute;n de la mortalidad descansa en el diagn&oacute;stico oportuno y las terapias  adecuadas </p> <h4 align="justify">    <br> ATENCI&Oacute;N SANITARIA </h4>     <p align="justify">  La valoraci&oacute;n del estado de salud del preescolar presupone integrar  los antecedentes patol&oacute;gicos personales y familiares, los h&aacute;bitos diet&eacute;ticos,  los patrones familiares de crecimiento, las condiciones psicosociales y  econ&oacute;micas de la familia y un examen f&iacute;sico riguroso, incluida la evaluaci&oacute;n  pondoestatural.</p>     <p align="justify">  En las consultas de puericultura se han establecido controles  m&iacute;nimos de salud, as&iacute; como los modelos generales de realizarlos por los  programas de salud, a lo largo del tiempo, y han experimentado las  modificaciones que la din&aacute;mica de la vida ha exigido y hecho posible. De igual  forma se han orientado metodol&oacute;gicamente los seguimientos en casos de enfermedades  agudas o cr&oacute;nicas y de ingresos en el hogar.<span class="superscript">56</span></p>     <p align="justify">  La inmunizaci&oacute;n, el control del crecimiento y desarrollo, la  educaci&oacute;n sanitaria, los h&aacute;bitos de higiene personal, la alimentaci&oacute;n son  tambi&eacute;n problemas importantes a atender en los preescolares, con el objetivo de  garantizar la salud y el pleno desarrollo de sus potencialidades f&iacute;sicas y  mentales. La curaci&oacute;n y rehabilitaci&oacute;n son acciones de car&aacute;cter secundario y  complementan la atenci&oacute;n integral del ni&ntilde;o.</p>     <p align="justify">  Al evaluar el desarrollo neuropsicomotor hay que considerar el medio  en que se desenvuelve el preescolar, sus antecedentes prenatales, perinatales,  personales y familiares en general, que de conjunto con el examen f&iacute;sico  permitan la interpretaci&oacute;n adecuada de cada caso.<span class="superscript">1</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  En los ni&ntilde;os discapacitados, la correcci&oacute;n y compensaci&oacute;n de los  defectos f&iacute;sicos y mentales desde las primeras edades constituye un gran reto y  el objetivo es lograr la integraci&oacute;n de estos a la vida social.</p>     <p align="justify">  Las vacunas a administrar a preescolares son calendariadas de  diferentes maneras seg&uacute;n las normas de cada pa&iacute;s pero, a pesar de los esfuerzos  realizados por la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, a&uacute;n son inaccesibles para  la mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os. No obstante ser la epidemiolog&iacute;a de cada naci&oacute;n la que  regularmente condiciona formulaciones, existen vacunas que se recomienda  administrar a los preescolares en todos los pa&iacute;ses, si no las han recibido. Es  el caso de las vacunas antidift&eacute;rica, antitet&aacute;nica, antisarampi&oacute;nica, PSR y antipoliomi&eacute;litica.  Otras como la de hepatitis B, la varicela y la antineumocc&oacute;cica no forman parte  habitualmente de los programas poblacionales y se aplican a grupos de riesgo o  a preescolares que tienen la posibilidad de acceder a ellas, si no han sido ya  inmunizados en etapas anteriores.<span class="superscript">57</span></p>     <p align="justify">  En Cuba y en otros pa&iacute;ses donde la enfermedad por meningococo B y C  ha azotado a la poblaci&oacute;n infantil, est&aacute;s vacunas se emplean antes de la etapa  preescolar o durante ella. En el pa&iacute;s existe un calendario vacunal que, sobre  la base de que los ni&ntilde;os arriban a la edad con su esquema al d&iacute;a, no propone en  este per&iacute;odo vacunaciones, excepto la antipolio, durante las campa&ntilde;as.<span class="superscript">29</span></p> <h4>    <br> COMENTARIOS FINALES</h4>     <p align="justify">  Al culminar la etapa el preescolar debe estar f&iacute;sicamente apto para  asistir a la escuela, poseer capacidad de rendimiento psicol&oacute;gico, comunicarse  con sus pares, formar parte de un grupo, cumplir tareas asignadas, adem&aacute;s de  las elegidas por s&iacute; mismo y poseer h&aacute;bitos higi&eacute;nicos. </p>     <p align="justify">  Se recordar&aacute; que los ni&ntilde;os seleccionan, en este momento, el modelo  de lo que ser&aacute;n cuando crezcan y que este es escogido generalmente de acuerdo  al sexo. A los 4, 5 o 6 a&ntilde;os los ni&ntilde;os asumen sus patrones de comportamiento.  Como madres, padres, familiares o m&eacute;dicos, es una hermosa experiencia la de  acompa&ntilde;ar a los infantes en sus andares por una edad en la que se transforman  en seres sociales capaces de interactuar con los dem&aacute;s. </p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <hr> <h4 align="justify">summary</h4>     <p align="justify">In this paper, preschool age is particularly  approached, since it presents the highest morbidity and mortality during  childhood, excluding the first year of life, and it is in this stage that the foundations influencing on health on the long term are laid down.. Comments are made on the  normal development during this period, the creation of habits, the causes of  diseases and deaths, and the characteristics of medical care. Starting from the  spreading of knowledge about this period, emphasis is given to health culture  by establishing<strong>&nbsp; </strong>healthy  habits and by prevention. </p>     <p align="justify">  <em>Key words</em>: Preschool, development, phsycial  growth, habits, frequent affections, mortality, immunizations. </p> <hr>     <p align="justify">&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Needlman R. Crecimiento y desarrollo. En: Nelson W. Tratado de Pediatr&iacute;a.    17&ordf;. Ed. Madrid: Mc Graw-Hill Interamericana; 1998. Pp.35-58.<!-- ref --><p>2. MINSAP. Anuario estad&iacute;stico. La Habana: MINSAP; 2005. P.13.<!-- ref --><p>3. Recursos de Salud Familiar: La familia y el ni&ntilde;o en Edad Preescolar    (de 4 a 5 A&ntilde;os). [en l&iacute;nea] 2001 Disponible en: <a href="http://www.askaamc.org/">www.askAAMC.org</a>.<!-- ref --><p>4. AJCPIE. 16 pr&aacute;cticas claves para el crecimiento y desarrollo saludables.    AJCPIE- Serie HCT/AIEPI 2001; 62(3). <!-- ref --><p>5. &Aacute;lvarez RS. Temas de Medicina General Integral. Tomo I La Habana:    Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2001. p. 88. <!-- ref --><p>6. Esquivel M., Arenas R. Ruben M, Fern&aacute;ndez R. Multimedia para la evaluaci&oacute;n    del desarrollo f&iacute;sico de los ni&ntilde;os y adolescentes. 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<body><![CDATA[<!-- ref --><p>31. MINSAP. Informes anuales del Viceministerio de Higiene y epidemiolog&iacute;a.    1994-2001. <!-- ref --><p>32. Mendoza D, N&uacute;&ntilde;ez F, Escobedo A, Pelayo L, Fern&aacute;ndez    M, Torres D, Cordov&iacute; R. Parasitosis intestinales en 4 c&iacute;rculos    infantiles de San Miguel del Padr&oacute;n, Ciudad de La Habana, 1998. Rev Cubana    Med Trop. 2001;53(3):189-93.<p>33. N&uacute;&ntilde;ez F, Gonz&aacute;lez O, Bravo J, Escobedo A, Gonz&aacute;lez    I. Parasitosis intestinales en ni&ntilde;os ingresados en el Hospital Universitario    Pedi&aacute;trico del Cerro, La Habana, Cuba. Rev Cubana Med Trop. 2003;55(1).    Disponible en: <a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0375-07602003000100003&script=sci_arttext">http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S0375-07602003000100003&amp;script=sci_arttext</a>  </p>     <!-- ref --><p>34. Milhet JH, Mart&iacute;nez FF, Virgil&iacute; PL, Garc&iacute;a RD. 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<body><![CDATA[<br>   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:malino@infomed.sld.cu">malino@infomed.sld.cu</a> </p>     <p><a href="#autor">1 Especialista de II Grado en Pediatr&iacute;a.     <br> 2 Especialista de I Grado en Medicina General Integral. M&aacute;ster en  Atenci&oacute;n Primaria.    <br> 3 Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.    <br> 4 Especialista de I Grado en Fisiolog&iacute;a.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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